Saludos amigos/as, Siguiendo con mis tradicionales excursiones por toda la República Dominicana, y con el deseo enorme de dar a conocer esta bella isla, hoy les propongo otro viaje, otra inursion al mundo dominicano, a la belleza inaudita que cada rincon descubres.
Hoy nos vamos a el sur, saliendo de Santo Domingo hasta llegar a Pedernales, frontera con Haití.
Como en muchos paises del mundo, el sur suele ser la zona mas pobre, mas olvidada, mas dejada de la mano de Dios.
Aquí en la República Dominicana no es una excepción. Conozco bien este país, cada día mas, y el recorrido que hoy les muestro es para constatar por una lado, la belleza increible que el sur dominicano nos ofrece, y por otro lado, lo virgen, lo poco explotado que está el lugar.
Salimos de la capital, Santo Domingo, temprano para ir haciendo carretera teniendo en cuenta que teniamos previsto hacer noche en Pedernales, y eso son muchas horas, tantas como 8 aproximadamente.
Lo dicho, salimos dirección sur, haciendo la primera parada en Palenque, donde podemos encontrarnos unas playas y unas poblaciones que nada tienen que ver con las otras zonas del país. La playa de arena oscura que nos ofrece Pelenque y Najayo delatan para los que conocen el país, que estamos recorriendo el sur.
Allí un baño y un desayuno de los que aquí nos estamos acostumbrando,´yo personalmente, mangú con pollo, sí, sí, a las 9 de la mañana, y como dicen aquí, me di un "viaje" de mangú que tenia para poder estar sin comer una semana entera.
Todas estas comidas, desayunos, almuerzos y demás son relamente economicos si sabemos encontrar los luigares, es decir, que puedes desayunar con poco mas de 40 pesos (1'25 dollares).
Seguimos dirección Las Salinas pasando por Baní, donde nos encontramos una preciosa bahía y que da nombre al lugar. Allí podemos comprobar la cantidad tan enorme de sal que se produce en dicho lugar.
Se puede comer a buenos precios y pescados frescos, dependiendo de lo que se pida no puede oscilar entre 5 y 10 dolares por persona.
Tambien tenemos que apearnos, aunque solo sea unos minutos en la Sierra de Bahoruco, donde hay el hoyo de pelempito, un hoy natural espectacular, con una vegetación digna de los bosques mediterraneos, es algo que si no lo ves no te lo crees. Me recordó a mis largos paseos por los bosques de mi querido país. Seguimos carretera, pasamos por Azua, Barahona hasta llegar a la trade/noche a Pedernales, ciudad que es frontera con Haití, donde podemos disfrutar de una excéntrico, apasionante, colorido y espectacular "mercado haitiano".
Allí los viernes y los lunes se congregan centenas de personas, unas para vender los productos que traen del otro lado de la forntera, lo traen de Haití, y por el otro lado, los mismos dominicanos a comprar dichos productos. Relamente vale la pena poder acercarse ahí.
En Pedernales hacemos noche, 25 dollares la habitación con desayuno incluido, para así al día siguiente ir a lo que es una de las principales maravillas que tiene este país, y de la cual cada día rezamos para que nadie le "meta mano". Lo digo por que ser oyen rumores de que el gobierno quiere vender la famosa Bahía de las Aguilas a inversores españoles para que contruyan (destrocen) complejos hoteleros.
Bahía de las Aguilas es inmenso, en hectareas como en belleza, es diferente a lo que podemos ver en otras juchas zonas del país, es completamente mágico, es donde el tiempo se detiene, donde puedes conseguir, aunque quede muy poetico, la estabilidad emocional e interior que siempre buscamos las personas.
Es ahí donde el tiempo se detiene, es ahí donde uno dice "SOY FELIZ" por poder descubrir, compartir tan sagrados parajes.
En una de mis muchas conversaciones que tengo con la gente, hubo una que sí me hizo recapacitar, o al menos pensar. Mirar, nos encontramos con un lugar como Bahía de las Aguilas, precioso, virgen, silencioso y sin explotar, los que nos gusta todo esto pensamos, no queremos que nadie lo toque, pero por el otro lado tenemos a la gente que vive en esos sitios, si tuvieran hoteles, negocios, turismo en general, su economia mejoraria al mil por cien, por que guste o nos guste, el turismo deja dinero, mucho dinero, y aquí en República Dominicana lo sabemos bien, sino que se lo pregunten a la gente de Bavaro y Punta Cana.
Pero pensas, como podemos llegar a un punto intermedio para que, primero estos lugares se queden con la belleza que poseen y por la otra que los lugareños disfruten de una mjero vida a cambio del turismo. Difícil, casi sin solucion. Una cosa no deja llevar a la otra.
Allí en Bahía de las Aguilas pasamos el día, magnifico, espectacular, diferente.... en fin, que una auténtica maravilla. Un dato a tener en cuenta, llevarse la nevera con la comida y las bebidas, ya que no hay nada para poder comer ni beber.
A la tarde regresamos tranquilamente hacía la capital, regresamos a Santo Domingo, con una otro lugar para compartir. Con otro gran lugar para enseñar, con otro .... en fin, otra maravilla de la República Dominicana nos enseña, nos regala, nos da.
Un abrazo fuerte de vuestro amigo Wladi. |
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