Hola viajeros, al leer mi diario podrán darse cuenta que no está sobrado de recursos literarios ni mucho menos, pero igualmente lo voy a narrar desde la memoria de mis sentidos.
Salimos el día 16 de Junio desde Buenos Aires con mi hija Catalina y mi esposa Sonia, luego de un largo pero llevadero viaje arribamos a San Andrés, isla del caribe perteneciente a Colombia y distante unos 600 Km. del continente.
Siendo ésta mi primera experiencia en el caribe, todo lo que veía, olía y sentía tenía poco que ver con esa imagen que yo mismo me había formado sobre “el paraíso”…Ya desde el aeropuerto hasta el hotel comprobaba lo irreal que era mi idea, San Andrés permite que uno se roce con su realidad y la de sus habitantes.
Al llegar al hotel de la cadena Decameron, Hotel San Luis, empecé a justificar mi idea de “el paraíso”, el clima estaba húmedo y caluroso, el hotel tenía a simple vista todo lo que uno puede pretender para un descanso placentero, exento de lujos pero no de servicios. Luego del check-in almorzamos, nos ubicamos en una habitación muy cómoda con excelente balcón, vista al mar y a una de las piscinas, para luego, por fin bajar a la playa y tener mi primer baño caribeño ja…ahora sí y cuanto más pasaba el tiempo, todo tenía más que ver con lo que antes había imaginado.
La playa del hotel San Luis a mí gusto, la más linda de toda la isla, con agua clara, cálida, de arena blanca y palmeras que aplacan el sol que por estos lugares se hace sentir con fuerza, justifican mi elección con respecto a que hotel de la cadena Decameron elegiría. Nuestro segundo día decidimos empezar a recorrer y disfrutar de los servicios de la cadena Decameron, fuimos al club de playa Rocky Cay ubicado sobre la zona de San Luis isla, dotado de buenas instalaciones y una playa de agua muy calma de poca profundidad, ideal para niños.
A la noche disfrutamos de unos de los shows que ofrece el hotel para culminar así otro día fantástico. El tercer día lo pasamos parte en el hotel Acuarium Decameron ( sorprendente en cuanto a sus instalaciones) y luego caminata por el malecón hasta la playa Sprat Bay también bellísima.
Luego de la cena nos trasladamos en “chiva” (ómnibus típico del lugar) hacia la peatonal que sorprende por la gran cantidad de comercios que ofrecen todo tipo de artículos destacándose perfumería, licores y electrodomésticos. Cuarto día, descanso y calma, sólo playa frente al hotel, a la noche sí, mucho reageeton durante el show, dato para los amantes de la música, si van a San Andrés no escucharán otro ritmo que éste, por lo tanto preparen caderas que las van a mover seguramente!!!.
Quinto día, teníamos programado hacer la excursión al cayo Yohnny Cay pero nuestros planes se frustraron porque el mar estaba algo movido y no nos aconsejaron hacer el trayecto en lancha con nuestra hija de tres años, por lo tanto destinamos el día a recorrer la isla y tratar de conocer un poco más sobre lo cotidiano.
Los siguientes dos días no tienen nada en particular, sólo disfrutar de un lugar encantador que llenó mis expectativas y me cautivó día a día. San Andrés es muy recomendable, como también el servicio de la cadena Decameron que ofrece cinco muy buenos hoteles, cada uno con su singular característica que lo distingue.
Espero que mi relato les sirva y estoy a su disposición para cualquier pregunta que deseen hacerme, saludos. |
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