Pueblo de Abalos. Ruta Medieval y del Vino en la Rioja Española.
A finales del 2006 estuve recorriendo España.
El pueblo de Abalos en la Rioja española es de antigua data, posiblemente ya haya existido a la llegada de los godos a España (500 D.C.). Aparentemente cuenta con unos 300 habitantes, los cuales en su mayoría se dedican a la producción de buen vino. Está enclavado en las montañas del norte español. En un mapa general de España no figura este pueblito pintoresco. Sin embargo, forma parte de la “Ruta Medieval y del Vino”. Todo el distrito Abalense está saturado de inmensos e interminables viñedos.
En realidad, hace añares que me atrajo descubrir mis orígenes ancestrales, y como mi segundo apellido es “Dávalos” decidí buscar algo al respecto, primero en Paraguay, luego en España. Aquí (Paraguay) se editó un libro sobre los Dávalos del Paraguay, su historia en América. Pero me faltaba la raíz española. Cuando tuve la oportunidad de visitar España, tracé una hoja de ruta de los “Dávalos” ancestrales.
Claro que “Abalos” era el origen de mi apellido, del cual provengo, y existe este pueblito que me encantó. Una familia goda “Avalon o Abalos” se asentó por primera vez aquí. Luego recorrió hacia el sur de España hasta América y el Paraguay.
En Abalos podés maravillarte si te vas de Sudamérica y no conocés nada mayor de 400 años de antigüedad. Parece que estás viviendo 1000 o más años atrás; todo es de piedra, lítico, muy típico y acogedor. Dentro del pueblo hay varios monumentos de piedra, como iglesias, plazas, y otros detalles que al interesado en el patrimonio cultural le fascinarán.
En el entorno, a no sé cuantos km del pueblo, caminando hacia Logroño, por la ruta principal, se encuentra un desvío con un cartel que dice “Vinos Castillo Dávalos”; allí es la entrada para visitar la ermita de San Felices de Abalos.
Todo el recorrido, desde que bajé del autobús lo hice a pié y solo. Hacía mucho frío, como 2 grados, con un viento fuerte; pero tenía mucha fuerza y entusiasmo. Esta ermita queda al final del camino mencionado. Como había llegado al pueblo como a las 06:30 de la mañana, y no había un alma despierta, me sentí un poco intranquilo, sobre todo con ese frío. No había nada abierto a esa hora, y tenía mucha hambre, no había llevado nada para comer porque creía que había bares o mesones abiertos, pero nada! Andando hacia la ermita, como dije, podés hartarte de las uvas de los viñedos aledaños. Gracias a Dios!
Así hice todo el periplo hasta la cima de la montaña y luego cuesta abajo. La subida sí que me costo, con el hambre, el frío y el temor de perderme. En todo ese camino solo yo estaba. A lo largo del ascenso hasta la ermita se ven cotos de caza privados, que de tanto en tanto dejaban escapar las descargas de escopeta.
Cuando llegué a la cima salté de alegría, no estaba perdido.
El lugar representó para mí la realización de un sueño largamente anhelado. Este lugar histórico, que es a al vez patrimonio cultural, cuenta con carteles indicadores, un amplio mirador, estacionamiento para vehículos, arboledas, etc. La vista es increíble, se ve todo el valle del Ebro y se divisan castillos a lo lejos.
Volví a bajar promediando al mañana, me dirigí al pueblo para buscar algo de comer. Había algún negocio abierto donde me surtí bien. También, en el pueblo hay un Hotel tradicional, para los que son previsores, llamado “Hotel Rural Villa de Abalos”. Pero no me quedé allí porque no había vacancia (por supuesto que había llamado antes). Tiene su página web.
En Abalos, podés comprar y degustar vinos especiales y únicos, además, podés conocer el entorno natural, lo monumentos y visitar las bodegas. Es un pueblo típico de la España norteña.
Llegar hasta Abalos me pareció un poco complicado. Salí de Madrid hasta Logroño y donde debía esperar la salida en autobús hacia Abalos. Entonces decidí pasar la noche el Logroño.
El resto del día y el siguiente aproveché para recorrer esta ciudad moderna e histórica a la vez. Pero ese será otro cuento. Hay hoteles y hospedajes de primera en Logroño, y como dije, y también hay un “Hotel Rural” de primera en Abalos. Para llegar a Abalos debés viajar solo en autobús o en coche. Yo lo hice en autobús con trasbordos, y lo recorrí a pié. Abalos forma parte también de la “Ruta Medieval”. Es ideal para aventureros que les gusta caminar, disfrutar del aire libre, la fotografía y degustar de buen vino.
Esta aventura no es costosa, porque no es de compra, ni gastás en costosos hoteles. Lo ideal para el viaje es que viajes acompañado, en grupo o en familia; que lleves cámara fotográfica con memoria suficiente y pilas de reserva; una filmadora; anteojos de sol; mochila con elementos básicos y buen abrigo; no te olvides del celular.
Pero sobre todo, si viajás como yo, en autobús, no pierdas el horario de llegada y/o salida del autobús que viene o va hacia Logroño, o estás perdido!. Yo perdí el que me llevaría hasta “Haro”, por lo que esperé 4 horas hasta el siguiente bus.
Este viaje fue excepcional para mí. Apenas llegado a España, sin conocer a nadie ni nada que debiera conocer, me embarqué en esta aventura. Me sirvió, antes que nada, para perder el miedo a lo desconocido, a abrirme a las posibilidades de aventurarme nuevamente por España.
Gracias a Dios que todo salió perfecto. Prácticamente conocí toda la Rioja, de Logroño hasta Haro; y de allí hasta Vitoria. Allí si que había una gran estación de trenes. Hasta la próxima aventura.
Blas Antonio Knoop-Dávalos |
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