
Garganta del Diablo
Parque Nacional Iguazú | 1 comentarios.
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Estaba muy indeciso respecto de dónde pasar mis vacaciones, pero me terminé decidiendo por un destino al que ya conocía, pero no recordaba mucho, ya que lo visité cuando tenía apenas 9 años.
Así que me acerqué a la terminal de Retiro, en Buenos Aires, y me tomé un micro hacia Puerto Iguazú (Vía Bariloche 155 pesos el servicio coche cama).
Luego de aproximadamente unas 17 horas de viaje, pisé tierra colorada. Al no tratarse de temporada alta, tenía disponibilidad en todos los hoteles. Me decidí y me alojé en el Hotel Latino, un supuesto 4 estrellas, pero que en realidad alcanzaba con lo justo las 3. Si bien era cómodo, las habitaciones no tenían lujo. Pero el precio me cerraba, unos 70 pesos diarios la habitación single con desayuno. Algo así como unos 23 dólares.
Teniendo en cuenta la época del año, el clima estaba bastante pesado. Incluso se podía caminar en remera, algo que para Mayo en Buenos Aires no es común. Eso sí, arriba de la remera siempre estaba el piloto o el paraguas, porque de los 8 días que estuve, 7 fueron de lluvia.
El hecho de viajar solo, y no hospedarme en hostels, hacía que mi compañero de viaje sea el reproductor de mp3. Me levantaba temprano por la mañana, ordenaba mi mochila, cargaba la batería de la cámara, desayunaba y salía a caminar.
El Parque Nacional Iguazú queda a unos pocos kms. de la ciudad. Tomando el omnibús que te deja en la puerta del Parque, desde el centro de Puerto Iguazú, serán unos 15 minutos de viaje. La entrada cuesta unos 12 pesos argentinos, y en el caso que uno quiera regresar al día siguiente, deberá sumarle 6 pesos más.
En mi caso, dividí la visita en dos partes: el primer día me encargué de hacer tanto el paseo inferior y el superior, reservandome para el segundo día, la reina madre de todos los saltos, la Garganta del Diablo. Aclaro que todo el recorrido se puede hacer en un solo día, pero al tener tantos días por delante, preferí hacer esta división. Fue una lástima que no pude pasear en las lanchitas. El río estaba tan caudaloso que las excursiones no salían.
Estaban muy cargadas las cataratas. La potencia que tenía la caída del agua impresionaba. Dentro del parque hay restaurants y kioskos, pero aconsejo que vayan provistos de todo lo que vayan a necesitar, porque realmente los precios son caros.
Dejando un poco de lado las Cataratas, para los compradores compulsivos, existe un paraíso no tan paraíso, cruzando la frontera, que se llama Ciudad del Este. Es muy fácil llegar. Hay colectivos hasta las 20 hs. aproximadamente. El valor oscila entre los 2 y 3 pesos. Cuando se sale de Argentina se hace aduana. Un trámite sencillo, que no lleva más de dos minutos, el chofer del micro para, bajan todos los pasajeros, presentan el documento y vuelven a subir para seguir viaje rumbo a Brasil.
Al entrar en Brasil no se hace ningún papel. Lo mismo ocurre en Paraguay. Eso significa que para estos dos países todo el pasaje del micro nunca ingresó. Algo medio extraño, no???
Una vez en Ciudad del Este, hay que empezar a recorrer sus calles a pie. El centro es una oferta constante de productos a precios más que tentadores. Dentro de lo que se ve a simple vista, uno puede comprar electrónica, perfumes, relojes, bebidas importadas, ropa, valijas y mucha película pirata.
Aunque sin duda el fuerte son los aparatos electrónicos. Dvds portátiles, stereos con dvd para el auto, televisores plasmas, ipods, cámaras digitales, Playstation y miles de artículos que en este momento no recuerdo.
Realmente impresiona ver tanta cantidad de ofertas a precios bastante accesibles. No me quiero imaginar todo lo que está a la venta que no está a la vista, que debe ser aún mucho más impresionante.
Por otro lado, también es curioso ver en la puerta de los locales, tanta seguridad privada con hitacas en mano custodiando, independientemente de la seguridad policial que hay en las calles.
En mi caso, no vi ninguna situación de violencia, todo parece estar bastante controlado, aunque supongo que debe existir. Las calles y la gente es bastante sucia, pero creo que es una excursión que no hay que dejar de hacer. En menos de 10 minutos, uno pasa por tres países diferentes, eso es algo llamativo. La aduna argentina solo permite el ingreso al país de 150 dólares en compras, lo cual es algo muy relativo. Al regresar con los productos hay que presentar las correspondientes facturas, pero no siempre son controladas, es más, yo diría que casi nunca.
Hay una opción para comprar, que superando este monto, te proponen los mismos megocios, entregártelo en el hotel de Argentina que vos te alojes, pagando una mínima parte en el mostrador, y completando el valor en el momento de entrega. Aunque no me arriesgaría, es un método que usan muchos y es bastante seguro.
Cambiando de tema, y dejando de lado el consumismo, que roza constantemente con lo ilegal, hay que visitar Foz de Iguzú. Ciudad brasilera que forma parte de la trilple frontera. La más grande en cuanto a estructura y población. Superior a Puerto Iguazú en lo que a hotelería respecta, pero mucho más cara.
Recordemos que el Real tiene más valor que el Peso frente al Dólar. Dentro de Foz, existe un restaurant de consumo libre, que es visitado por la mayoría de los turistas. El nombre es Rafain y de acuerdo al día, se puede disfrutar de shows bastante interesantes.
Creo que para los amantes del buen comer, vale la pena acercarse. Resumiendo un poco, creo que conviene moverse por cuenta de uno mismo, ya que no es un sitio donde puedan hacerse muchas excursiones y todo queda cerca. Un tiempo de estadía prudente pueden ser 4 días. Más días puede llegar a ser vicio, como me sucedió a mí.
Cualquier consulta, mi email es henryfco@hotmail.com. |
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