En mi Viejo San Juan, cuántos sueños forjé, en mis años de infancia.
Mi primera ilusión, y mis cuitas de amor, son recuerdos del alma........
No se cuantas veces he pasado por estas calles, la verdad no importa mucho, lo que sé, es que nunca dejan de sorprenderme y de encantarme.
Juan Ponce de León la funda en 1521 y yo cada vez la redescubro, sus murallas, sus calles estrechas y adoquinadas, sus casas con balcones floridos, sus jardines, patios interiores, plazas y una identidad propiamente colonial que hace de este lugar histórico muy digno de visitar, caminar, observar y vivir.
Es viernes víspera de noche de San Juan, así que decido darme una vuelta que promete ser interesante. Comienzo por el Paseo la Princesa, ahí se puede ver su fuente, los jardines, esculturas, hasta llegar a la impresionante puerta de San Juan pintada de un color que resalta entre el marrón de la muralla.
Sigo por el paseo del morro el cual bordea toda la muralla hasta llegar al castillo San Felipe, teniendo de frente la hermosa vista de las áreas de Isla de Cabras, Palo Seco y Cataño.
Entro a San Juan propiamente por su puerta y llego a una de mis esculturas favoritas, “La Rogativa” hecha en honor a la leyenda de una procesión donde se rezaba por la invasión británica que al final logro retirase. De este punto se tiene la mejor vista de la Fortaleza o la mansión de los gobernadores.
Continuo caminando y llego a la Capilla del Cristo y al parque de las palomas ¡que recuerdos de la niñez! Tratando de alimentarlas y estas que terminaban en tu cabeza.
Escucho música y mis pies me llevan hasta la Plaza de Armas frente a la alcaldía donde me encuentro con un grupo de bailarines folklóricos y músicos tocando los ritmos autóctonos como la bomba y la plena. Me quedo un rato cantando y bailando es inevitable.
Sigo por la calle del Cristo hasta la Catedral de San Juan, muy sencilla y linda continuo subiendo la cuesta que me lleva hasta la calle San Sebastián y la plaza San José, camino hacia la calle de la cruz y veo las casas con sus colores brillantes, y en un punto puedes ver el mar asomándose, me dirijo hacia el.
Vuelvo a ver murallas, y el castillo San Cristóbal el segundo fuerte lo tengo a mi lado, camino hacia el y la brisa fuerte me devuelve el aire, el calor es horrible y ya he caminado bastante.
Regreso hasta el paseo frente a la barriada La Perla y ya se ve al sol bajando y todo con un resplandor dorado reflejándose en las garitas.
Llego hasta lo que para mi es el lugar más impresionante de San Juan, su cementerio, justo frente al mar, y al lado del castillo del Morro, no creo que exista mejor lugar donde pueda terminar un cuerpo.
Veo al sol que continua bajando y varios niños vuelan chiringas (cometa, papalote, barrilete) en las afueras del morro, y algo me dice que tengo que regresar hasta la calle San Francisco para tener un buen lugar y ver el desfile de San Juan.
En el desfile me encuentro con unos amigos y nos fuimos a comer algo y a tomar unas cervezas, en fin que fue un día de revivir momentos y de apreciar lo hermoso que es y que tal vez puedas ver todos los días y no puedes observarlo detenidamente, ver los detalles, vivirlo, emocionarte y recordar. |
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