Hola amigos viajeros!!!
Empezaré por comentar que lo que me agrada realmente de viajar es la exquisita manera de ampliar el repertorio, abrir la mente, experimentar nuevas sensaciones o sensibilidades o como prefieran llamarlo todos los viajeros y viajeras que seguramente sabrán a que me refiero.
Hacer contacto visual con la realidad de los colores en la diversidad de cielos, sentir en la piel el aire y el viento, la brisa y el sol, las gotas de agua que caen, o lo mejor de todo el calor de un apretón de manos, un abrazo, un beso, un ″apapache″ de algún buen amigo/amiga que comparte un momento de su vida en nuestra aventura en nuevos territorios; y por supuesto, los sonidos en forma de melodías o de ruidos chocantes, de susurros o exclamaciones, que llegan a nuestros oídos y permanecen como recuerdos de momentos ocurridos al paso del tiempo en alguno de los viajes realizados.
Qué maravilla poder percibir los olores, perfumes, aromas, de una rica comida, o de la tierra, o de las plantas o de la gente…. de un lugar diferente.
En algún foro por acá por esta misma página alguna vez leí algo sobre las dos mejores maneras de aprender: leer y viajar.
Para mí este acertado comentario se explica cuando en los libros nos trasladamos a los mundos de otras personas e imaginamos la experiencia como viviéndola u observándola de cerca.
Así de esta manera empiezo a escribir a riesgo de caer en un enredo de palabras, pues es la primera vez que publico algo y sin embargo he pasado mucho tiempo revisando, leyendo, imaginando y compartiendo aventuras de muchos viajeros que nos cuentan sus travesías en este espacio, y obvio no digo que me parezca a alguien por aquí pero me identifico con muchos viajeros y viajaras por esa pasión que produce un viaje pero sobretodo por lo emocionante de ese aprender en el camino.
A ver, empecemos hablando un poquito del lugar que cada día me enamora más, la ciudad donde nací y de la que intento aprender cada vez más como ″haciendo turismo″ mientras la recorro y la observo y la vivo; lo de hacer turismo es un dicho que encontramos con una amiga mía cuando salimos a pasear con intención de ver nuestra ciudad como un espacio para el encuentro y el esparcimiento en lugar de nada más utilizarla como una vía que se transita para llegar a otro sitio.
Mi linda Cuenca (Cuenquita como acá le decimos), al sur del Ecuador se ubica en un valle en medio de la cordillera de los Andes, altura promedio: 2500 msnm, temperaturas entre 12-20 grados centígrados con variaciones en algunas épocas del año, se dice que vivimos en un clima de eterna primavera por las condiciones favorables del tiempo en la mayor parte del año aunque existen un par de meses de lluvias abundantes y un par de meses de escasez de lluvias pero en general se diría que se pasa bien con lo del clima por acá, sin excesos de calor y sin excesos de frío.
Bueno hablar de Cuenca para mí representa hablar de lo que se ve en sus calles, en sus plazas, en su arquitectura, en sus ríos, en todo lo que inevitable pero convenientemente ha intervenido la GENTE, Cuenca es hermosa por lo que evidencia la forma de ser del cuencano, apegado a tradiciones pero siempre con un pie en la vanguardia, entusiasta por lo nuevo pero decidido a mantener una identidad adquirida.
Cuenca es una ciudad de traza colonial que ha conservado hasta la actualidad esta característica intacta, pero su arquitectura a diferencia de la traza colonial es más bien de apariencia republicana, fachadas afrancesadas testimonio de una época de fuerte influencia de la vida de cuencanos en Europa debido a los viajes continuos que se realizaban especialmente a Francia allá por finales del ss. XIX e inicios del ss. XX.
Resultan también atractivas las iglesias construidas a través de los años desde la época de la colonia que dan testimonio de esa evangelización ocurrida con la llegada de los españoles.
De los lugares que cada día que miro me enamora más me parece que es el sector de El Barranco, un límite natural que conforma el río Tomebamba (uno de los cuatro ríos que atraviesan a Cuenca) entre la ciudad antigua y la ciudad nueva, se crea un corredor de vida natural que a su paso por la ciudad se combina con la mano del hombre para crear un sinnúmero de formas espontáneas y coloridas muy agradables.
Y bueno además de nuestro centro histórico se viene a mi mente la gracia con la que cada día se construye más ciudad ya por la demanda de nuevos espacios y con el deseo de la gente de “innovar” pero conservando siempre su modelo de tradiciones para que “la casita sea cómoda y segura”, así nos encontramos con gran cantidad de nuevas urbanizaciones y ciudadelas (refiriéndonos como nuevos modelos a la ciudad que se viene construyendo desde mediados del ss. XX hasta la actualidad que marca la diferencia con la ciudad antigua del centro histórico) con ese estilo de ciudad jardín que interpone un espacio colorido de naturaleza de transición entre la vida pública de la calle y la intimidad del hogar.
Así pues me la pasaría hablando de mi linda ciudad más creo que debería continuar con otros lugares como el mirador de Turi, que se encuentra al sur de la ciudad y desde donde se puede contemplar la magnitud de Cuenca con sus ríos que la atraviesan; el parque Nacional El Cajas, con grandes pajonales, lagunas, animales silvestres y los bonitos bosques de papel (se les conoce así porque los árboles que forman estos bosques parecerían estar armados de hojas de papel sobrepuestas unas sobre otras) y por supuesto debería hablar de los valles cercanos a Cuenca con hermosos paisajes y climas semicálidos muy agradables para la estancia como el valle de Yunguilla o los muy lindos Gualaceo, Paute y Sigsig.
Existen muchos lugares para recorrer y disfrutar acá en el sur del Ecuador y disculpen si me he extendido en mis relatos de “turista en mi ciudad” pero la verdad mientras más conoce uno más se encanta con lo que aprende.
Parece que me he excedido en la cantidad de palabras por ahora (disculpen amigos viajeros), espero no haber cansado su lectura, más bien mi intención era desahogar este sentimiento de pasión que me causa recorrer mi ciudad con ojos de viajera que vive al máximo los segundos de visita a algún lugar.
Pero así me pasa con mi Cuenca y en la siguiente parte de este diario hablare de los viajes realizados dentro de mi lindo país para en una tercera parte hablarles un poco de los lindos viajes por más allá de las fronteras de mi Ecuador hacia otros destinos de esta hermosa Sudamérica, por supuesto con la intención igualmente de desahogar todos estos sentimientos apasionantes que dejan los viajes y las aventuras que emprendemos hacia un aprendizaje experiencial por la diversidad de caminos a recorrer. |
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