El viaje comienza a palpitarse sobre la tarde del domingo 21 de mayo de 2007, todos esperábamos la partida de nuestro ómnibus con destino a Buenos Aires, más precisamente hacia la Estación de Retiro (una de las mas grandes de la Argentina).
Fernando, Patricia, Mariana, la pequeña Ludmila y yo”; expectantes y muy comprensible, ya que nadie quería perderse detalle, ni momento alguno del maravilloso viaje que se estaba desarrollando y que seria conocer parte del maravilloso Sur Argentino, específicamente la inolvidable región de los glaciares y bosques andinos. (Al que madruga Dios lo ayuda y al que prevee las cosas también…) así que como “una especie de coordinador les di las ultimas recomendaciones al grupo en cuanto a documentos, pasajes y demás; al instante estabamos camino a Buenos Aires; así que entre videos, música y charlas se fue pasando la larga jornada de viaje que duró unas 7 horas (lo mas destacable del trayecto fueron las arañas y sus telas que tanto le gustaron a Patricia sobre el río Paraná).
Llegamos a Buenos Aires en plena madrugada, luces por doquier y nos encaminamos luego de una mini-caminata por la Terminal de Retiro hacia el departamento sobre la 9 de Julio en un taxi que nos logró llevar a todos juntos; allí descansamos pero solo un par de horas ya que hacia las 5 de la mañana sonaron de a uno los 3 o 4 despertadores…y claro…,no había que perder el vuelo.
En el aeropuerto comienza a desenvolverse lo que es este viaje, para Patricia y Ludmila era su primer experiencia a volar y por lo tanto para ambas una acumulación de nervios, expectativas e inquietudes. Luego de haber realizado las tareas pertinentes a migraciones y aduana y de una larga fila que no avanzaba despegamos en el avión de la empresa Aerolíneas Argentinas que nos llevaría directo a destino; El Calafate, “Capital de los Glaciares”.
Tras 3 horas de vuelo junto con un break, aterrizamos tranquilo bajo el fresco aire patagónico, desde las ventanillas se veía manchones de nieve y al llegar al aeropuerto un desierto desolado reinante de lo que es la estepa patagónica cubierta por sus característicos pastizales finos y secos.
El Aeropuerto de El Calafate es pequeño, moderno y con un aire local patagónico que se hacía notar. Desde allí y luego de buscar las valijas, no esperaba una camioneta 4x4 Chevrolet para llevarnos a la ciudad distante 20 kilómetros y realizar el correspondiente City Tour antes de ingresar al alojamiento recorriendo entre otras la avenida Libertador, los chalets de Kirchner (del presidente argentino), la Capilla, Club Hípico, bordeamos por el Paseo de la Costanera, admiramos el Lago Argentino y fuimos hacia el apart-cabaña Altos de la Costanera, que quedaba frente al mismo, admirando desde los ventanales un paisaje mágico y único con el lago verde y las montañas nevadas cubiertas de fondo.
El viaje por esa zona nos esperaba con un auto VW Gol 5 puertas, que para no llamar la atención era de un color rojo furioso, así que con chofer y todo (yo) comenzamos la aventura por la Patagonia Santacruceña, internándonos por caminos enripiados, de estancias y chacras; muchas de las cuales centenarias. Pasamos por pequeños arroyos de deshielo y visitamos esa tarde el Lago Roca con su vegetación exuberante de lengas y ñires y demás árboles que en tonos ocres y amarillos daban postales impresionantes enmarcado en lo que es la Cordillera de los Andes con sus picos nevados. Además visitamos las Cuevas haciendo hincapié en años de historia en el lugar con pinturas rupestres milenarias realizadas sobre la piedra.
El regreso a El Calafate en auto en un día entre nublado y lluvioso fue fácil hasta hacer equilibrio en el barro (así es, también nos empantanamos; pero el auto me decía despacito que ya había sufrido de estas cosas y salimos adelante…(hasta hoy; no se como) jajaja. Al anochecer, cansados nos fuimos a acostar temprano previo recorrido por el centro de la ciudad, cenamos y a dormir porque el día siguiente sería un largo y agitado día.
Hacia las 7 de la mañana nos levantamos, un desayuno y salimos hacia las 9, con un sol que apenas daba sus primeros rayos sobre el horizonte; partimos hacia el destino aclamado y añorado por todos y que fue icono del viaje; la visita al Glaciar Perito Moreno y todo los que es el complejo del Parque Nacional Los Glaciares que con mas 650.000 hectáreas y con mas de 70 años de protección, preserva màs de 360 glaciares de los cuales los mas nombrados son el Bonezzi, Upsala, Viedma, Mayo, Bolado, Buenos Aires, otros mas donde hoy se encuentran una de las regiones con mayores glaciares en el mundo siendo el mas conocido y admirado el Glaciar Perito Moreno; al mismo arribamos alrededor de las 11 horas y luego de unos 90 kilómetros de naturaleza en su apogeo de bosques en tonos otoñales.
En el acceso al parque y luego de notificarnos en la entrada comenzamos por un camino entre la montaña, lleno de árboles como ñires, guindos, canelas, lengas y cerezos brindando un espectáculo visual formidable con pequeñas cascadas de deshielo que íbamos descubriendo en el camino. Antes de adentrarnos en los miradores y pasarelas con vistas al Glaciar realizamos la excursión por la pared sur del glaciar donde se pudo apreciar la majestuosidad del Perito Moreno.
La excursión en barco es realizada por Hielo&Adventure, una empresa privada que esta habilitada en hacer las excursiones en el Glaciar. Allí partía de un improvisado puerto desde el cual en una moderna embarcación bordeaba durante poco más de una hora de travesía la Pared Sur del Glaciar.
Al principio no lo observabas porque lo tapa una parte de la montaña y el bosque, pero ni bien se da la vuelta U, se puede contemplar algo impresionante a la vista humana; en el cual todos los visitantes quedan atónitos y con la boca abierta ante semejante paisaje de paredes de más de 70 u 80 metros de hielo en unos colores del azul al celeste y tonalidades blancas con manchones amarronados. Pudimos apreciar el arco que se partió en marzo de 2004, y que fue visto por millones de personas en el mundo y la cascada Margarita de unos 200 metros de altura que se observa bien cerca de la rivera del lago en la ladera de la montaña.
Luego de bajar y subir nuevamente al auto encaminamos una experiencia alucinante en el tramo final; que es un camino de cornisa con varios miradores naturales con vistas al glaciar. El sector pasarelas y miradores con vistas frontales al Perito Moreno es sorprendente, desde ahí puedes observar como va bajando el glaciar de la montaña que suman unos 15 kilómetros aproximadamente. El frente y los laterales que de punta a punta llega a los 5 kilómetros con paredes de hielo de hasta 80 metros de altura visible porque hay que tener en cuenta que de lo que se ve 3 o 4 o más es lo que hay debajo de la superficie del lago; el cual tapan las aguas.
Lo destacable de este glaciar es que es el único que no se encuentra en retroceso, avanza por día 2 metros de frente y unos 40 centímetros en los costados, a ello se deben también las continuas rupturas que se aprecian diariamente. Al terminar el sector pasarelas, debatir si es que vimos una persona escalando el glaciar y demás, nos fuimos a Puerto Montt donde tiene una bella vista de la pared norte y en ese lugar degustamos whisky con hielo del glaciar, algo que dejo a todos sin palabras, unos mates y volvimos lentamente apreciando todo el paisaje que nos regalaba el Sur Argentino hacia El Calafate.
A la noche decidimos ir a degustar un clásico cordero patagónico muy bien preparado y servido en un restaurante importante en el centro. La mañana del miércoles nos esperaba con un día a todo andar subiendo por la famosa ruta 40 que comunica desde La Quiaca hasta Ushuaia. Una travesía por partes no del todo buenas, y tras 300 kilómetros pasando por precipicios, estancias, zonas de bosques petrificados y pueblitos llegamos a El Chaltén; una hermosa villa creada hacia 1985 para delimitar el limite argentino con el chileno.
Esta villa turística se encuentra en la parte norte del Parque Nacional Los Glaciares y fue declarada Capital del Trekking; posee innumerables senderos autoguiados que comunican con atractivos saltos, bosques y glaciares y el cerro mas importante y el cual es admirado y codiciado por alpinistas de todo el mundo es el Cerro Fitz Roy que con 3405 metros de pared granítica es uno de los mas difíciles de escalar del pais y además junto al Cerro Torre brinda un aspecto con un entorno de cordones cordilleranos circundantes.
Ya que nuestro tiempo en El Chaltén seria de ese día, nos limitamos a una breve guiada en Parque Nacionales; conocer el Salto del Chorrillo, que se encuentra ubicado cerca del pueblo y se accede tras una caminata de unos 100 metros donde se llega a un hermoso claro de bosque de ñires y lengas donde se observa el salto bajando la montaña.
Luego nos encaminamos en el auto hacia el Lago del Desierto, un paisaje único y dotado de hermosura que se encuentra en el último tramo del camino; se aprecia este lago verde-azulado con montañas en derredor y cascadas que caen al mismo.
Tras unos minutos contemplando esa hermosura nos encaminamos luego a un mini-trekking de una hora hacia el Glaciar Huemul, un pequeño glaciar formado en la parte superior de la montaña con un lago verde-esmeralda y una cascada que va bajando la montaña; al subir íbamos pasando por un bosque que parecía sacado de algún cuento y ya arriba nos percibimos los manchones grandes de nieve, producto de las ultimas nevadas acontecidas días antes; (todos estábamos muy cansados, había sido un largo día y luego de subir y bajar nos enfocamos nuevamente hasta nuestro sitio de descanso El Calafate, que llegaríamos muy entrada la noche, para degustar unas ricas pizzas y dormir.
El jueves de mañana nos despertó para tener un poco de relax, descansamos bien, fuimos de shopping por el centro, recorrimos vidrieras, degustamos los sabores locales de chocolates, productos típicos, licores, vinos con el fruto del calafate que según la leyenda “quien come el calafate regresa por mas” y hacia las 3 de la tarde y luego de dejar las llaves del apart, nos fuimos directo al aeropuerto, para percatarnos que teníamos que esperar 3 horas mas (demoras en vuelo); así que nos quedamos allí, comimos algo y para entrada las 7 de la tarde subir nuevamente al avión y emprender el largo camino de regreso, luego el micro y llegar a Paraná, muy temprano en la mañana siguiente; en el Día de la Patria. Algunos tips de viaje:
- Llevar mucho abrigo (indispensable la campera impermeable)
- Anteojos para sol (especialmente en la zona glaciares, por el reflejo)
- Los lugares para comer y souvenirs son bastante caros.
- En invierno tener en cuenta que el sol sale despues de las 9 a.m y para las 6 p.m. oscurece (pocas horas de luz)
- Si va en auto particular hacia El Chalten preveer combustible (ir con tanque lleno desde El Calafate)
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