En el mes de marzo tuvimos la fortuna de visitar Cartagena de Indias, una ciudad donde podemos reafirmar con orgullo nuestro antepasado indígena y reconocer el latrocinio de los españoles.
Cartagena de Indias ubicado en la parte Norte del cono sur pertenece a Colombia, quien juntamente con Veracruz en México y Porto Bello en Panamá fueron los puertos por el cual los europeos se apropiaban de la riqueza generada en las indias, de ahí que fueran las ciudades constantemente atacada por los piratas Ingleses y Franceses; con la finalidad de defenderse, en Veracruz se construyó en la isla de San Juan de Ulua un fuerte, Porto bello amuralló su ciudad y Cartagena de Indias amuralló la ciudad y construyó barios fuertes destacando el Fuerte de San Felipe de Barajas, estas construcciones nos dicen la enorme riqueza que generaba América y que era un suculento botín para los filibusteros.
Cartagena de Indias es una ciudad que en una mezcla de arquitectura moderna y colonial, ofrece al visitante un ambiente de estudio, de diversión y de esparcimiento, teniendo como soporte un trato amable y cortés de su gente; visitar la primer cuidad amurallada del Continente es evocar la historia, es regresar a la esencia del Americanismo.
Los que tenemos la dicha de visitar Cartagena de Indias estamos obligados a formular un reconocimiento a la labor del Gobierno por la conservación y restauración de la ciudad amurallada, esto debe de servir de ejemplo a muchas ciudades que están perdiendo su riqueza histórica bajo la apatía de sus gobernantes.
La ciudad de Cartagena de Indias fue fundada por Don Pedro de Heredia en 1533 con el nombre de Cartagena de Poniente, su conquista y fundación se encuentra envuelta con la celebre leyenda de la Indígena Catalina quien se convirtió en el traductor de los conquistadores, historia similar a la de la Malinche, indígena que acompaño a Hernán Cortes en México.
Cartagena se engalana con su esencia cultural, cuenta con una Universidad y un centro de estudios Latinoamericano, amen de sus Museos de Arte Contemporáneo, del oro, y Naval; tiene una rica vida cultura, pudimos disfrutar del festival Internacional del cine y TV, festival que cada día cobra importancia entre lo mejor de Latinoamérica; Cartagena abre sus puertas a diferentes eventos deportivos y culturales de carácter internacional.
Una de las primeras visitas que realizamos en Cartagena fue al fuerte de San Felipe de Barajas, edificación construida en 1536, integrándose entre otras cosas por una plaza de armas, la garita, la cocina, el aljibe y las galerías subterráneas que servían para proteger mercancías y armamentos, una visita a este fuerte nos obliga a reconocer la labor del gobierno para rescatar este patrimonio histórico.
Antes de adentrarnos en la ciudad amurallada, debemos de apreciar la construcción de la muralla que comenzó en 1586 por el ingeniero italiano Antonelli Bautista quien estaba al servicio de la Corona Española. Se trata de una obra que rodea a la ciudad, en algunas partes tiene más de dos metros de altura por tres metros de terraplén y sus respectivas garitas en diferentes esquinas, sí bien esta obra nos obliga a reconocer a los Españoles como constructores, implícitamente es un reconocimiento a la mano de obra indígena quienes con su esfuerzo y en muchas ocasiones con su vida lograron estos monumentos históricos.
Nuestro recorrido por la ciudad amurallada lo iniciamos por la entrada principal que consta de tres puertas, en un principio fue sólo una y los espacios laterales servían de sala de armas y capilla, hoy la torre principal se engalana con un reloj, sí la muralla por sí sola es imponente, mas significativas son las plazas, calles, iglesias, conventos y palacios que conforman la vieja ciudad, destacando el palacio de la Inquisición, hoy convertido en museo.
Señala la historia que en 1610 fue instaurada la Inquisición en Cartagena de Indias teniendo poder sobre los habitantes del Nuevo Reino de Granada, Venezuela, Nicaragua, Panamá, Santo Domingo y las Islas de Barlovento. El edificio comprendía las oficinas del Santo Oficio, las cárceles y las cámaras de tortura. En el centro de la ciudad se encuentra la plaza Simón Bolívar, en su etapa inicial se le conoció con el nombre de Plaza de la Catedral, posteriormente se le llamó plaza de la Inquisición y en 1896 fue adornada con la estatua del Libertador Simón Bolívar, se trata de un hermoso parque rodeado de unas arcadas y teniendo el frente el palacio de la Inquisición, la Catedral y a un costado el Palacio de Gobierno, actualmente es el centro político de Cartagena.
La Plaza de los coches, originalmente fue llamada "Plaza del Esclavo", por ser el espacio donde se compraban y vendían esclavos, posteriormente cambio su nombre por “Plaza de los Mercaderes”, en virtud de haberse ubicado en las cercanías los vendedores de dulces, cambio su nombre por el de plaza del "Ecuador" en homenaje a la firma del tratado limítrofe entre Colombia y Ecuador, a fines del siglo pasado recibió el nombre de "Plaza de los Coches" por un decreto de la alcaldía de permitir el estacionamiento de los coches enfrente del Portal de los Dulces, este es el nombre con el cual se le conoce en la actualidad, esto nos da pie para reconocer las innumerables narraciones y leyendas que conforman cada una de las calles y plazas, venir a Cartagena es venir dispuestos a escuchar fábulas, mitos y cuentos que con creatividad, inventiva y ficción de parte de los guías le dan un toque especial a Cartagena de Indias.
Entre los fuertes Santa Clara y Santa Catalina se ubica la construcción conocida con el nombre de la Bóvedas, se trató de la última obra de la Colonia, tiene 23 bóvedas y 47 arcos, su uso original fue de carácter militar, en la Independencia sirvió de cárcel quedando semidestruido, posteriormente fue restaurada para convertirla en un mercado de artesanías, antigüedades, bares y galerías, un espacio obligado para los turistas.
Algo que no puede faltar es visitar el monumento a los zapatos rotos fue erigido como homenaje a uno de los más grandes poetas de Cartagena, Luis Carlos López, hoy en día juntamente con el monumento de la india Catalina se han convertido en los emblemas de la ciudad.
Un quehacer obligado para el turismo es, recibir el sol y el agua caribeña en alguna de sus hermosas playas, pudieran ser Bocagrande, La Boquilla, Marbella o acudir a sus islas; al medio día, deleitarse con un exquisito lechón, lechona, caldero, guiso, sopa, revoltillo, torta o sancocho, acompañado de yuca, batata, arepa maíz, cazabe o budare; y por la noche visitar los bares y cafés románticos de la avenida y realizar un paseo en coche por la noche para apreciar la ciudad vieja enmarcada en su espléndida iluminación con los románticos faroles coloniales.
Los invitamos a que visiten Cartagena de Indias, Ciudad en donde encontraran historia, tradiciones, leyendas, construcciones y en especial una atención agradable de sus habitantes. Arturo y Cape Santiago de Querétaro, México. |
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