Lisboa es una de esas capitales que ha sabido conservar su paisaje urbano y humano sin renunciar a la contemporaneidad.
A pesar de ser presa fácil para miles de españoles, que aprovechando los fines de semana largos, acuden al extranjero en busca de nuevas experiencias, ha sabido mantenerse impertérrita, al paso del turismo masivo ofreciéndose tal como es, con los artificios justos para contentar a “domingueros” y no defraudar a viajeros deseosos de una aproximación a este fabuloso país.
El barrio de a Baixa, como su bien nombre indica situado en la parte más baja de la ciudad esta recorrido por tres grandes plazas: do Comercio, de Dom Pedro u la de Restauradores, bajo la cual un enorme parking, un tanto subido de precio, puede resultar interesante para abandonar nuestro vehiculo si no queremos complicarnos con el estacionamiento.
En dicho barrio es relativamente fácil encontrar un alojamiento barato (25-30eu) en alguna de las muchas pensiones en las cuales el tiempo parece haberse detenido.
Al este de la Baixa, siguiendo los caminos de hierro de los viejos tranvías que aun hoy recorren esta ciudad para deleite del viajero y comodidad de sus ciudadanos y tras superar el castillo de S. Jorge y sus famosos balcones, nos aproximamos al conocido barrio de pequeñas calles y abundantes escaleras de la Alfama, generoso en pequeños restaurantes y bares donde se ofrecen recitales de Fado.
Desde el Barrio Alto, Chiado se asoma majestuosamente sobre los tejados de los edificios situados al oeste de a Baixa. Este pequeño barrio esta constituido por un trazado relativamente ortogonal poblado de numerosos bares, restaurantes y pequeñas tiendas en cuyas paredes miles de graffiti nos narran las preocupaciones mas recientes de sus ciudadanos.
Sin mucho esfuerzo nuestro paseo se prolonga hasta las avenidas de grandes panteones y cipreses del cementerio de os Praceres.
Un curioso paisaje, que no deberíamos perdernos y que bien podría ser el escenario de una película de vampiros “made in usa”.
Muchísimo mas al oeste, bajando del cementerio o siguiendo las grandes avenidas paralelas a la costa, a pie o en tranvía, se encuentra entre jardines y grupos de turistas el pequeño barrio de Belen, el cual en comparación con el paisaje recorrido hasta el momento, observaremos con facilidad, que se encuentra un poco sobrevalorado. |
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