
Vista panoramica de la Table mountain
Cape Town | 0 comentarios.
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Y así llegaba la hora de continuar nuestra segunda etapa, mas de 1000 klm nos separaban de Port Elisabeth llamada también la ciudad del viento, fundada por colonos ingleses en el 1800 y mientras leía a bordo del avión el periódico local, mi compañera anotaba en su Diario de viajes las impresiones tenidas hasta entonces.
Distraídamente la oí susurrar “hasta el momento estoy sana y salva aun cuando la visita al Parque me causó bastante miedo, sobre todo cuando nos acercamos a 2 metros de un elefante negro que comenzó a agitar las orejas sin parar. Al comienzo pensé que era para ahuyentar alguna mosca y luego me di cuenta que nos miraba con cara de poco amigo y como teníamos la ventana del coche abierta sentí pánico de verdad al imaginar si se le ocurría entrar” ¡Dios Mío! ¡De la que me salve! Ahora creo que mi mamá tenía razón y este Pato esta loco de verdad..
“ La visita al centro de Jo’burg me dejó un mal de boca. No vi ningun Sheraton, o Cesar Palace como en Las Vegas y tampoco tiendas de Prada, Armani o Versace. Bastante gente extraña por las calles y todas las casas protegidas con alarmas y ventanas tipo prisión”. ¡Que horror de ciudad! ¡Para cortarse las venas!
Port Elisabeth nos recibió con algunas nubes pero todavía con una temperatura bastante agradable. Estábamos en la quinta ciudad mas grande de Sudáfrica con una población que supera el millón de habitantes y cuyo nombre se debe a la esposa del colono fundador, hoy uno de los mayores puertos del país, además centro universitario donde el 60% de la población es negra y la lengua xhosa es la mas hablada después del zulú. Habíamos alquilado un coche en el aeropuerto que nos llevaría hasta Cape Town y nos fuimos a descubrir el centro de la ciudad.
Una vez ubicado el hotel nos dirigimos a pie a cenar, camino al restaurante mi amiga comenzó a protestar porque caían algunas gotas y se iba a mojar la chaqueta de piel, se iban a humedecer los zapatitos de Penélope y por ultimo el temor de ver tantas sombras a su alrededor le causaba inquietud e indigestión...
Pero la ciudad era agradable y para sorpresa nuestra los locales nocturnos estaban llenos de gente, se comía muy bien, habían sesiones de jazz, reggae y la atmósfera desenfadada y jovial invitaba a quedarse un poco mas.
Sin embargo seguía habiendo inseguridad al oscurecer me contaba la gente local, y yo me preguntaba si toda esa gente blanca (el 16% de la ciudad) que abarrotaban esos locales, salían tomados de la mano y en hilera para no ser asaltados, robados o asesinados en el peor de los casos.
En fin que dejamos este lugar y nos dirigimos hacia la Ruta Jardín quizás la región mas pintoresca en la zona sur del país y también una de las mas visitadas tanto por turistas como por sud africanos y que se extiende a partir de Port .Elisabeth en el norte hasta el pueblo de pescadores Hermanus en el sur, donde destacan lugares como Jefrey’s Bay, Tsikamma Mountains, Plettenberg, Knysna, George (la sexta ciudad mas antigua) Mosselbay, Swellendam, Bettys Bay, Riversdale y otros de menor interés. Jefrey’s Bay es un famoso centro de surfistas pero como yo estoy en otra ola viajera la dejamos atrás y continuamos hacia Humansdorp para disfrutar de un agradable lunch.
A unos 200 klm de Port .Elisabeth se encuentra el Parque Nacional Tsitsikamma que ofrece parajes de increíble belleza, profundos barrancos, aguas de un azul profundo, el verde tropical del bosque, aloveras, variedad de aves e impresionantes senderos escénicos para descubrir el lugar a pie. Sus bosques albergan el famoso Outeniqua o yellowwood, un árbol gigante que ha sobrevivido sin mayores cambios a través de millones de años. Flora y fauna llaman la atención del visitante y es un lugar muy concurrido en la época veraniega.
Mientras observaba un mapa del lugar, mi compañera de viaje vio un letrero que anunciaba vuelos en helicóptero y ofrecía un número de teléfono. Sin pensarlo 2 veces, sacó su móvil 5 estrellas y no sé que le dijo al piloto ( habla un ingles particular) que este apareció a los pocos minutos en un mini aparato y nos fuimos los tres volando como alienígenas a observar la belleza de lo inesperado.
Plettenberg fue el aterrizaje de un vuelo cósmico, casi de marcianos, de pronto estábamos en el corazón de una bahía donde predominaban casas de lujo, condominios con porteros y seguridad a todo riesgo, lujosas vilas, mansiones con garaje para invitados, casas con 2 piscinas por si el dia estaba nublado, hoteles donde la noche costaba 180 euros la single sin desayuno, un mar azul de montañas verdes y playas de arenas blancas donde se podían observar delfines y ballenas.
También habian guest houses y cabañas para gente casi normal ¡no se asusten! -- El lugar ideal para descansar— dijo mi amiga y yo asentí como un monje budista en peregrinación. Tuvimos la suerte de encontrar un elegante guest house con vista al mar, cerca de la playa, donde los delfines venían por la mañana a ver si había llegado algún turista despistado..
Muy cerca descubrimos el mejor lugar para comer y observar estos mamíferos y por las tardes acompañados por los últimos rayos del sol nos dedicábamos a contemplar el cortejo de las ballenas acompañados de un mojito black para sentirnos con buenas vibraciones...
Plette como se le conoce en el ámbito local ha sido un lugar de un encanto y belleza que siempre permanecerá anclado en mi corazón..
Knysna, fue nuestra próxima visita y a pesar de tener un nombre de diosa india resultó ser otra agradable sorpresa que cautivó de inmediato mi atención e interés y como complemento a nuestra llagada de mañana nos regalamos amor de viajeros con unos excelentes capuccini acompañados de sabrosos home made cakes y charlas con el dueño de ascendencia italiana...
Enclavada entre montañas y el océano índico, Knysia tiene fama de ser un centro de vacaciones relajado, con un ambiente primaveral, buenos restaurantes, cafés, pubs, mercadillos de artesanía y ofrece múltiples actividades entre otras buceo, kayak, senderismo, biking y otros .
Me costó abandonar este pequeño lugar al cual le regalé mi sentimentalismo viajero y mientras me alejaba con paso cansino sonaba en el stéreo del auto “there is no cure for love” y me dije que Leonard Cohen tenía razón ...
Atravesamos George en dirección a Mossel Bay (bahía del mejillón en holandés) ubicada a mitad de camino entre Port Elisabeth y Cape Town y primer puerto de escala del primer marino europeo, el portugués Bartololmeo Días en 1488.
En lugar de elegir una de las muchas residenciales, hoteles y guest houses que ofrecían vistas panorámicas, habitaciones lujosas y exquisitas, le sugerí a mi amiga dormir en la cabina de un vagón de tren estacionado frente a la playa.
Las aguas del índico eran frías en esta época del año y sin embargo no impidieron que disfrutáramos de un buen baño y por la tarde de una cena al aire libre con luna y estrellas. Nos despertaron las olas del mar y aun cuando dormir en un vagón de tren no es lo mismo que en un buen hotel la experiencia formaba parte de la fantasía viajera. Swellendam fue otro lugar que nos deparó una agradable impresión y sorpresa, fundada a los pies de la impresionante cordillera Langeberg en 1745, este macizo se extiende a lo largo de 100 klm ofreciendo un panorama único en su privilegiada ubicación; es además la tercera ciudad mas antigua del país, famosa por su arquitectura y su historia, destacan su naturaleza, actividades al aire libre, el verde de sus praderas, vegetación, paseos a caballo, pesca, kayaking, rafting, campings, biking, senderismo, visitas a la ruta de los vinos etc.
Poco a poco nos íbamos acercando a mi ciudad preferida pero antes debíamos conocer Hermanus, un ex pueblo pesquero, hoy famoso por el avistamiento de ballenas y sobre todo por las inmersiones con los grandes y temidos tiburones blancos. Sigue habiendo descrimination y no hay black sharks ¡Sorry! ¡I can’t help it ¡!
Según pisamos las puertas de nuestro nuevo hotel teníamos un tiburón blanco esperando nuestra reserva para el día siguiente; 80 euros cada uno para bajar con una jaula y conversar con los hombres de dientes largos.
Los white sharks estaban de moda y eran una atracción fatal que no podíamos resistir la tentación.
Salimos a dar un paseo y nos encontramos con las terrazas llenas de gente, es decir con todo el pueblo mas los amigos de la gente del pueblo observando un par de ballenas y disfrutando de un agradable día de sol.. Octubre es por cierto una época ideal para ver estos maravillosos mamíferos.
Mi amiga se pidió un tequila sin terror y escribió en su diario “ estoy muerta de miedo, no se si lo resistiré, si al tiburón se le ocurre mañana romper la jaula estoy perdida porque tampoco se nadar y me han dicho que el agua está super fría y me puedo resfriar” . ¡Creo que este Pato es un peligro total para mi juventud !
A las 6 de la mañana estábamos en pie listo para nuestra aventura, había algo de viento y el cielo amanecía gris y nublado, bajamos a la recepción y recibimos la cruel noticia: se canceló el viaje por mal tiempo y el pronóstico es desfavorable. Decidimos continuar, no sin antes acercarnos al pueblo vecino que era de donde partían las barcas en busca del escualo actor y observar la frágil embarcación a juicio de mi compañera que nos hubiera transportado al cielo o a las fauces de Jaws ¡!.
En un pueblito pequeño llamado Kleinmond tomamos un buen breakfast y de allí nos dirigimos a Betty’s bay para observar una reserva de pingüinos africanos la mayoría de color negro y algunos con manchas white para despistar …
El clima había cambiado radicalmente y el frío y el viento eran casi polar. Seguro que aquel día los tiburones estaban tomando sol en otro lugar..
Faltaba poco mas de una hora de viaje para llegar a Cape Town y en el corazón de la ruta de los vinos se encuentra Stellenbosh, la segunda ciudad mas antigua y una joya arquitectónica con edificios victorianos y mezclas del estilo colonial holandés del siglo 17 y 18.
La Universidad y su posición geográfica presenta un gran atractivo que atrae miles de turistas y que favorece el ambiente juvenil afrikaner con infinidad de buenos locales, tiendas y distracciones para “blancos”.. ¡Cape Town! Mi ciudad, la mas hermosa en el continente africano, la mas grande en tiempos pasados, 3 millones de habitantes, mosaico de identidades, lenguas religiones y razas como el francés, indonesio, alemán, ingles, holandés y las tribus del Bantu,
La presencia paterna de la Mountain Table a mas de 1000 metros dominando la bahía y a la cual se accede por un teleférico o a pie. Un lugar donde el espíritu se reencuentra con la razón de vivir y viajar para conocerse a si mismo, un lugar para morir de amor . Kilómetros de playas de arenas doradas nos llevan hacia Camp Bay considerada una de las playas mas hermosas de mundo y que en nada envidia a las de Rio de Janeiro con tiburones incluida.
Un clima de eterna primavera, excursiones en barco para disfrutar de la belleza que ocupa la bahía, la ruta de los vinos para salir fuera de la ciudad, una gastronomía exquisita acompañada de los mejores vinos chardonay de la región y una artesanía rica y creativa de cada región..
Todo tipo de hoteles de buen gusto, guest houses, apartamentos y vilas para los que buscan donde dormir sueños de lujo, de una estrella o de una nube. Estudios que se alquilan por meses para los que quieran quedarse a soñar, mansiones lujosas con vistas impresionantes a la venta en Camps Bay para los que tengan una ilusión o dinero negro sin apartheid...
Infinidad de contrastes en sus calles, su gente sus idiomas , sus mercados, sus edificios como el Parlamento Nacional, la Universidad, el Water Front , la Isla Robben, barrios como Orangezicht, Waterkant (excelentes cafés y restaurantes), Green Point, hacen de esta ciudad un pequeño paraíso que vale la dedicarle tiempo y atención.
Tambien temores, temblores, precausiones, visiones y sombras oscuras después de las 6, a las cuales hay que dedicarles otro tanto de atención y emoción…
Días de eterna felicidad nos esperaban en Cape Town. Tuvimos el placer de disfrutar cada dia de un nuevo lugar, un gran café, un buen local para comer, salidas nocturnas con disfraz y vinitos chardonay para paliar el calor. Las aguas frías de Camp Bay no invitaban a grandes baños pero el panorama era espectacular.
Nuestra visita llegaba al final, nos auto despedimos de Cape Town en el Waterfront en un día de cielo azul y radiante sol, veleros y cruceros a nuestras espaldas, el Table mountain como decoro frontal, la música jazz dixie que provenía de un rincón, un chardonay frío para la ocasión y un lunch con pena y alegría, con silencios y tímidas sonrisas, la mirada perdida en el horizonte el adiós y una canción sentimental como el fado y todos sus adioses...
De repente sonó el teléfono móvil 5 estrellas y mi compañera conversaba alegremente con su amiga Mari Pili que quería saber cuando volvía casa y si no echaba de menos las sardinitas y el jamón “curao” de tentaciones..… . |
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