
otra vista de la fortaleza del Castillo de Vincennes
París | 0 comentarios.
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Comenzaré por decirles que si buscan disfrutar de unas vacaciones donde pueda suceder algo, París es la ciudad indicada.
Mis geniales vacaciones comenzaron con una eterna demora de mi vuelo México-París. Después de cuatro horas y media de retraso, por fin salió mi vuelo rumbo a tierras parisinas.
Once horas de vuelo (nada más) por fin llegamos a la ciudad más romántica del mundo, París. Sin ningún contratiempo, mis maletas llegaron sin problema y por fin, fui recibida por mis primos, quienes viven allá. Sin más, ni más partimos en tren a donde sería mi nueva casa durante esos próximos cortos y maravillosos quince días.
Sant Mandé barrio hermoso y tranquilo, fue el sitio perfecto para dar alguna caminata por la fresca noche. Pronto emprendí junto a mis primos y mi sobrina mi tour por el Castillo de Vincennes, después Notre Dame y sus estrechas calles empedradas. Continuamos con la impresionante iglesia de María Magdalena; dimos algunos vistazos a algunos comercios a lo largo del río Sena para entonces, después dirigirnos a los Campos Eliseos.
Para el siguiente día, emprendimos la huída hacia La Defensa, que es el centro financiero de París, donde me topé con la más grande librería que he visto en mi vida y uno de los centros comerciales más imponentes de París y por supuesto que fue ahí, donde comenzaron las compras!!!.
El sábado fue posiblemente el día más cansado, ya que nuestro próximo destino fue la muy visitada iglesia del Sagrado Corazón (te recomiendo llevar un buen par de zapatos cómodos, pues para llagar a ella, debes de subir una pendiente escalonada).
Después de que la recorrimos, nos dirigimos al Jardín Montmartre o jardín del Arte, donde gran cantidad de artistas realizan verdaderas obras de arte en unos cuantos minutos y por unos cuantos euros; por lo que no dudé en posar para un amable y sonriente caricaturista. Más tarde, entramos al Museo Le Monde Fantasmagorique de Dalí, soprendentemente fascinante, aunque francamente me pareció algo pobre, para lo que significa para mí, el maestro Dalí.
Después de comprar algunos souvenirs, emprendimos nuestra caminata hacia nuestro próximo destino, con el único objetivo de tomarnos la tradicional fotografía frente al Molino Rojo, y la mejor forma de llegar a él es tomar el metro.
Esa noche descansamos lo más que pudimos, pues nos esperaba el día más especial para esta humilde MUSTIA, por fin conocería y estaría en EURODISNEY, donde los sueños se pueden hacer realidad. |
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