08/08/05
Por la mañana
Visita al Gran Bazar:
El comercio siempre fue importante para esta ciudad.
El Gran Bazar es un laberinto, pasamos horas caminando y Florencia regateando en un negocio afganistano, por supuesto saliéndose con la suya en todas las compras que hizo, de 300 liras turcas, después de ir y venir por una hora con los números por escrito, llegaron a un acuerdo: liras turcas 220; compro para su casa, unas preciosidades; el infaltable té, y una paciencia tremenda para negociar.
Caminando se descubren pequeños pasajes internos o “han”, donde se hallan laboratorios artesanales.
Mayoristas: zona imposible de caminar, calor y un maremagnun de gente.
El bazar tiene 4000 negocios: alfombras, joyas, cueros, pipas, cerámicas, bronces, lámparas.
Por la tarde:
Tomando un té cerca de Santa Sophia, descubrimos una callecita.
El mozo viéndonos interesadas nos proporciono unos libros donde relataban la historia de la misma.
Sogukcesme Sokagi:
En esta callecita en pendiente, estrecha entre los muros externos del Palacio Topkapi y Haghia Sophia, en los fines del 800, se construyeron las típicas casas otomanas en madera.
Son pocas las que quedaron, y gracias al Automóvil Touring Club turco, las que quedaron fueron restauradas en los años 80 y se transformaron en pequeñas pensiones con colores pastel muy pintorescas, (en una de ellas se alojo la Reina Sofía de España), una de ellas es una biblioteca de historia y archivo de fotografías de Estambul.
La ley prohíbe la demolición de las restantes, y es muy difícil asegurarlas en una ciudad que ha sufrido devastantes incendios.
Al final de la calle se halla una ex Cisterna romana, convertida hoy en Restaurante; curiosas la visitamos, y alli decidimos donde cenariamos esa noche: Sarnic (Cisterna).
Tiene espléndidas columnas y una cúpula. De noche esta discretamente iluminada con lámparas de hierro forjado llenas de velas.
Cena en la Cisterna. Menú caro, pero se paga la ambientación.
La cena incluía el acompañamiento de un pianista, el cual, al enterarse de que proveníamos de la Argentina, nos dedico una pieza de la ópera Evita, Don’t cry for me Argentina!
Porque sera que cuando estamos lejos de nuestro pais, nos volvemos nostalgicos?
Hasta la proxima!
Ludovica |
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