"Habia dejado guardado en un cajon mis relatos de este viaje"
07/08/05
Desayuno:
El típico desayuno turco consta de: tomates, pepinos, yogurt, queso con miel, tostadas, té y café turco, huevos duros, nunca llegamos a comerlos a la cocque!, mermeladas, cereales y frutas, aceitunas, encurtidos, (demás esta decir que se repitió todos los días lo mismo).
Llovía. Nuestro primer encuentro cercano con un turco, fue con un empleado del hotel, que muy gentilmente nos ofreció 2 paraguas (que llevamos a pasear todo el día ya que no llovió mas de 10 minutos).
Primera visita cultural: La Cisterna de la Basílica.
Ubicada en la península histórica de Estambul, es uno de los pocos ejemplos arquitectónicos de la antigüedad del reinado del Emperador Justiniano en el siglo VI, la edad de la gloria para la Roma Oriental.
La cisterna tiene 336 columnas de mármol cada una de 9 mts de altura, de estilos jónico y corintio.
El agua de la cisterna provenía de los bosques de Belgrado a unos 19 Km. al norte de la ciudad.
Camino a Haghia Sophia, cruzamos la Plaza Sultánahmet.
Dos de los monumentos mas sagrados de Estambul, La Mezquita Azul y Santa Sofía se hallan uno enfrente del otro en esta plaza muy arbolada y llena de canteros de flores y una gran fuente de agua, junto al Hipódromo.
Camino a Haghia Sophia se ven los característicos vendedores ambulantes de simit, una rosca de pan crocante, recubierto de semillas de sésamo. Los vendedores de choclos hervidos o a las brazas con sus pintorescos carritos, los vendedores de Té, los lustradores de zapatos y el vendedor mas interesante de todos fue un cariñoso viejito con sus dos antiguas balanzas en el piso, que cobraba por medir tu peso.
Sacamos fotos a típicos personajes con trajes turcos que ofrecían jugo de cereza.
Haghia Sophia: la iglesia de la sagrada sabiduría, una de las obras arquitectónicas mas grandes del mundo; con mas de 1400 años sobre sus espaldas, este testimonio de esplendor de la capital bizantina del siglo VI, fue construida sobre dos antiguas iglesias e inaugurado por Justiniano en el 537. En el siglo XV los otomanos la transformaron en mezquita.
Al ingresar en la nave nos quedamos asombradas de este vasto espacio dominado por una cúpula de 56 metros. Esta decorada con inscripciones del Coran.
Los mosaicos bizantinos se conservan en perfecto estado, sobre todo impacta el de la galería sur, donde se reproduce a Cristo con Constantino IX y su consorte Zoe.
El mausoleo de Selim, donde se halla sepultado Murat III (padre de 103 hijos), es el mas antiguo, se completo en 1577. El interior esta decorado con mosaicos de Iznir.
En los ángulos noreste y noroeste se hallan dos urnas de mármol del primer periodo bizantino o helénico
La Fuente para la ablución, es un delicioso ejemplo de estilo rococó (1740).
Las galerías que llevan a la planta alta: la más interesante es la galería sur; se pasa por las puertas del Paraíso y del Infierno, puertas de mármol del periodo precedente a la conquista otomana.
Después de varias horas y finalizada la visita, nos sentamos a descansar.
Florencia aprovecho a sacar una lindísima foto a una joven turca.
Alrededor de todos los monumentos se hallan los lavatorios, donde los creyentes se lavan manos y pies.
De regreso al hotel para nuestro ritual (llegar al hotel muertas de calor, baño, descansar un par de minutos y volver a salir), descubrimos una callecita llena de restaurantes. Los turcos son muy gentiles, la mayoría habla varios idiomas, pero prevalece el ingles, (creo que mejore bastante el mío); son insistentes, pero educados, si uno decide entrar al negocio lo primero que ofrecen es un té, dan vuelta todo para mostrar su mercadería, pero no se ofenden si uno sale dando las gracias (tesekkur ederim) y no compra nada; decidimos cenar en esa zona a la noche, ya que estaba a unas cuadras del hotel.
Florencia fascinada por las lámparas se paso una hora en un negocio, yo tomaba té y charlaba en alemán con el dueño.
Camino al hotel le saque una foto a un abuelo y su nieto jugando al Backgammond.
A la tarde hicimos la visita a la Mezquita Azul:
La entrada a la Mezquita fue muy interesante. Los no musulmanes no pueden entrar a la mezquita en horarios de rezo o llamado a la oración. A las mujeres que no estén cubiertas adecuadamente se les proporcionan pañuelos de color turquesas para cubrirse antes de ingresar. A los hombres con pantalones cortos les dan pareos turquesas para cubrirse las piernas. También te dan unas bolsitas para colocar tus zapatos visto que es costumbre entrar descalzos.
Esta Mezquita toma el nombre de los mosaicos azules que la decoran, y que se fabrican en Iznik. Es uno de los edificios religiosos mas celebres del mundo.
Su mayor esplendor es cuando esta iluminada de noche, con sus torres rodeadas de gaviotas que las sobrevuelan. Se erigió entre el 1609 y el 1606; el arquitecto imperial Mehmet Aga fue el artífice. El proyecto suscito numerosas polémicas en esa época, ya que 6 torres constituían un desafió sacrilegio a la arquitectura de la Meca.
Mas de 250 ventanas inundan la mezquita; el minbar lo utiliza el sacerdote durante las oraciones de los viernes; es del 600 y esta esculpido en mármol.
Los interiores de las cúpulas y semicúpulas están pintados con motivo arabescos.
Le saque una hermosísima foto a Florencia
A la salida de la Mezquita nos fuimos a conocer el Bazar de la Caballería y luego a tomar un te con una buena vista.
Estambul tiene muchos hoteles con terrazas con vista espectaculares; ese día terminamos tomando una cerveza en el hotel Blue House.
A las 7 de la tarde teníamos reserva en la famosa Estación de tren Sirkeci para ver el espectáculo de los Dervish. Su danza vertiginosa en una extraordinaria danza meditativa, es una pena que cuando fuimos a visitar el monasterio estuviera cerrado.
El sufismo y los Dervish vertiginosos:
El sufismo es el ramo místico del Islam. El nombre deriva del termino árabe “suf” que indica “lana de oveja”, ya que los sufistas venían asociados a pobreza y privaciones, y a menudo usaban vestidos rojos de lana.
Los sufistas aspiran a la experiencia personal con lo divino y a la comunicación con Ala, que se realiza a través de ritos de meditación, oraciones, danza y música.
Después del espectáculo volvimos caminando hasta el hotel; a tres cuadras donde comienzan las callecitas de los restaurantes, gran apagón en toda la ciudad; un susto de esos!, pensamos de todo, menos en cosas positivas; nos plantamos cerca del primer restaurante y yo le digo a Flor: de acá no me muevo!, a los cinco minutos se restableció la luz: ergo, terminamos cenando en ese restaurante.
Hasta el siguiente capitulo!
Ludovica
|
Publicar en
|
¿Qué te pareció este diario? |
|
|