Este viaje pertenece a mi viaje de novios, uno de los 3 sitos que estuve.
Esta ciudad es como un parque de atracciones en grande.
Todo esta muy bien puesto, los hoteles son como grandes parques, los cuales los recorres enteros, para que cada vez te sorprendan mas.
Una de las cosas que mas me llamo la atención, aparte del juego, es el sonido de las máquinas tragaperras, se te mete en el cerebro al principio, y al cabo de un rato lo tienes metido en los oídos hasta que te vas de esta ciudad. Salimos de San Francisco el día 31 de Mayo de 2003, por la mañana prontito con destino Las Vegas.
Nuestro programa eran pasar 2 noches, con 3 días enteros en la ciudad para verla bien. El viaje se hace corto, ya que no llega a 2 horas, y es alucinante pasar por encima de montañas y el gran cañón.
Al llegar al aeropuerto nos esperaba nuestro guía, un americano que de español sabia poco, entonces la situación era muy graciosa, ya que entre nuestro ingles normal y su español normal nos entendimos.
Tuvimos que esperan un rato a que otro guía que tenia el coche mal aparcado llegara y nos recogiera, ya que en el aeropuerto la policía no dejaba parar a nadie en la salida. El otro guía, era un italiano que llevaba toda la vida en Estados Unidos, estaba un poco colgao, ya que todo lo hacia a toda leche, ponía un poco nervioso, pero bueno que se le va a hacer.
Nos llevo a nuestro hotel, nos dejo en recepción y quedo en recogernos para hacer una visita por la noche de la ciudad, El hotel es el Luxor (ALUCINANTE), una pirámide que dentro tiene aparte de todo tipo de juegos, un cine, un teatro y varias exposiciones de arqueología. Comimos y nos fuimos a ver la ciudad de día.
Por la noche hicimos la visita nocturna con una pareja de italianos recién casados muy simpáticos, y que también nos entendíamos entre italiano y español a las mil maravillas, y fue alucinante, por que aparte de que íbamos a todos los lados volando, el guía nos metía por todos los sitios mas prohibidos para entrar en un hotel que se pueda imaginar.
Las Vegas de noche es alucinante, los espectáculos que se montan en todos los hoteles, cada uno de un nombre y una forma con algo relacionado al mundo. Es una ciudad que no para las 24 horas, esta todo el día funcionando y con gente moviéndose por todos los lados.
También es alucinante la avenida que cruza la ciudad, Las Vegas Boulevard de unos 15 Km. aproximadamente de largo. Al finalizar la excursión volvimos al hotel para descansar. Al día siguiente hicimos una excursión al Gran cañón, en avioneta, que esa es otra historia que contare mas adelante. Al día siguiente hicimos mas visita turística por la ciudad, viéndolo todo un poco mas tranquilo, y esperando a que nos recogieran por la noche (sobre las 12 salía nuestro avión), para viajar a nuestro siguiente destino que era Orlando. Volamos por la noche, ya que con el cambio horario de una costa a otra, llegábamos a Orlando a las 7 de la mañana del día siguiente, y así se aprovecha mas el viaje.
De Las Vegas recomiendo toda la ciudad verla, todos los hoteles son alucinantes, en especial el Bellagio, con espectáculos cada hora en una especie como de lago que tienen, de luces y agua, tanto de día como de noche, y también muy recomendable la excursión al Gran cañón en avioneta o helicóptero.
EXCURSION AL GRAN CAÑON DEL COLORADO
Una de las cosas mas alucinantes que he visto y he vivido en toda mi vida. Todo empezó el segundo día de estar en Las Vegas. Teníamos ya contratada esta Excursión desde Madrid, con lo que nos explicaron el día de antes, que Teníamos que estar en una de las entradas del Hotel a las 6 de la mañana, ya que al ser una ciudad en la que hace mucho calor a lo largo del día, estas excursiones se hacen pronto para acabar a mediodía. Como decía nos recogió un autocar a un grupo de gente de nuestro hotel, la mayoría chinos, japoneses y americanos.
Llegamos a un aeródromo que esta fuera de la ciudad, sobre las 7 de la mañana, y nos dividieron en grupos con nombres de colores, el nuestro era el Yelow, y a cada grupo de 15 personas aproximadamente nos llevaban a una avioneta pequeña, allí empezó todo. El vuelo de ida fue alucinante, ver toda la ciudad desde el aire y tan cerca era alucinante, y luego pasamos por todo el desierto, las montañas, la presa Hoover, el Rió Colorado, el cual cuentan que se puede hacer una excursión recorriéndolo, pero que la duración es bastante larga, como de una semana aproximadamente, también tiene varias zonas de rápidos, para hacer deportes de riesgo.
El vuelo duro 1 hora y 10 minutos aproximadamente. Al principio daba un poco de miedo, ya que en un avión tan pequeño, impone mas volar que en uno grande, por la sencilla razón, que en este se ve todo, ya que tiene unos ventanales enormes, pero luego te haces y no dejas de mirar todo lo que tienes abajo y alrededor. El paisaje es alucinante y digno de admirar.
Llegamos a otro aeródromo hecho en mitad de un bosque. El aterrizaje no fue malo, y de hay nos llevaron a un autocar y al Gran Cañón, haciendo una pequeña excursión por toda la zona. El Gran Cañón desde donde nos llevaron a nosotros es impresionante. Nunca había visto una extensión de terreno con esa forma, es bastante recomendable conocerlo. En este había como un mirador enorme, donde la vista era maravillosa, ya que se veía una extensión de terreno con montañas cortadas con todas la formas inimaginables, y un colorido espectacular.
También hay una zona de alojamiento con casas rurales para que la gente pueda pasar allí varios días, y también hay un hotel muy pequeño pero muy bonito. Pasamos allí unas dos horas viendo todo, haciendo alguna que otra compra de rigor, y luego nos llevaron a ver una especie de tienda observatorio, en el que había todo tipo de información de la zona, y de los distintos sitios para visitar que hay en este desierto. De allí nos llevaron a comer a todos a un restaurante-buffet, el cual no es que fuera maravilloso, y encima la hora que era no es que apeteciera mucho comer, pero en fin algo tomamos. Y de hay nos llevaron de camino al aeródromo de vuelta a Las Vegas.
El viaje de vuelta fue un auténtico infierno para mi, para mis acompañantes no lo parecía. Esperamos un rato hasta que nos llevaron a la avioneta, y a mi me daba un poco de miedo.
Cuando subimos tardamos un poco en salir, ya que había turbulencias. Cuando el piloto vio que no había ningún problema, despegamos. A los 2 minutos de despegar, la avioneta hizo un movimiento alucinante de arriba a abajo y de derecha a izquierda, hubo un susto por parte de todo el pasaje, con lo que a mi no me gusto nada.
Así estuvimos con turbulencias durante los primeros 50 minutos de viaje, no todo el rato, pero si bastantes, sobre todo cuando te relajabas y soltabas las manos que tenias clavadas por las uñas en el asiento de adelante, como si eso te ayudara, pero a mi me ayudo.
Lo mas alucinante era que el grupo de gente que venia con nosotros estaban todos durmiendo, los japoneses y los americanos, y solo había una chica un poco histérica llorando y volviendo loco al novio, como yo volviendo loca a Elena. Al estar cerca de la zona de Las Vegas desaparecieron las turbulencias y ya llegamos bien al aeródromo sobre las 15 horas, besamos el suelo nada mas bajarnos (es coña), y nos llevaron otra vez en autobús al hotel, para descansar o como nosotros hicimos a esa hora con 45 grados a la sombra, dar un paseo por Las Vegas.
Esta excursión la aconsejo muchísimo, ya que el Gran Cañón es uno de los sitios mas impresionante del mundo, y si se tiene la oportunidad de ir a Las Vegas, se debería hacer esta excursión, ya que merece mucho la pena, aunque lo de la avioneta de mucho miedo, pero es bastante alucinante. |
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