Desde que llegue a Uruguay siempre quise conocer más que Montevideo, el Cabo Polonio, La Paloma, Punta del Este & el Parque Nacional Santa Teresa estaban entre los lugares que quería visitar. Según la época del año en que hagas turismo en este país puedes llevarte una idea muy distinta de la industria turística del Uruguay.
Todo comenzó en los primeros días fríos de Septiembre, habían pasado ya varios meses sin que el clima me hubiera brindado la oportunidad de salir de Montevideo y ya me estaba aburriendo lo suficiente, así fue como una mañana de sábado decidí irme a la Paloma, después de vencer la indecisión, creo que finalmente la idea de pasar otro fin de semana en Montevideo fue lo que me motivo a irme, claro había un torneo de surf en la Paloma del cual me entere por la pagina www.paipo.com, de lo contrario quizás no hubiera ido.
Salí como a las 5.00 AM al Terminal de Tres Cruces, llovía a cantaros según como el pronóstico del tiempo, compre un boleto ida y regreso de Rutas del Sol que costo 18.80usd, el viaje tarda largas seis horas y media y uno nunca divisa la playa desde el trayecto.
Todos los buses llegan al Parque Andresito, una vez allí me fui por la Av. Solari que es la vía principal de esta población de 5.000 habitantes, hasta las rocosas playas del Faro, el aspecto del lugar era fantasmagórico no creo haber contado más de 10 personas en el kilómetro y medio que camine por el corazón del lugar, se puede subir al Faro desde allí se toman fotos espectaculares.
Luego volví a subir por la Av. Solari hasta una tienda donde venden y rentan tablas, al señor de la tienda todo el mundo le dice Peteco, allí me probé un traje para rentar al día siguiente cuando iba a ser el torneo y me fui en busca del camping la Aguada donde pensé que habían más hoteles, camine como 10 kilómetros sin encontrar nada y a nadie, el lugar estaba desierto casi no había nadie, ya empecé a asustarme y emprendí el camino de regreso, me detuve en la playa la Aguada.
Allí estuve observando a unos surfistas, me hice amigo de uno quien me presto su tabla y su traje para agarrar algunas olas, salio muerto del frió del agua así que le encanto el detalle de que yo le ofreciera un trago de grappa miel, me dio algo de inseguridad dejar todas mis cosas en el baúl del auto de este amable desconocido, pero pudo más las ganas de lanzarme al agua, las olas estaban enormes como 1.30 mts. quizás más, bueno y comenzó mi batalla por adentrarme en el mar lo cierto fue que no pude tomar ni una sola ola, jamás pude penetrar hasta un lugar de donde pudiera agarrar una olita, el frió era insoportable creo que no pude tolerarlo, salí engarrotado después de una lucha contra las olas como de 5min.
Llegue al auto donde estaban mis cosas en medio de risas y burlas de los demás, me cambie y me fui dando las gracias, tenia que caminar como 10 kilómetro hasta la zona urbana de la paloma, no tenia hotel ni un lugar donde llegar, empezó a llover horrible, entre a un supermercado que queda frente a una estación de gasolina, la comida del lugar era basura, así que compre lo mejor que encontré: una hamburguesa añeja y una gaseosa, lo cierto es que tenia un ataque de hipotermia temblaba tanto que parecía que estuviera enfermo.
La señora de la caja al verme así me dijo, “mírate estas temblando, estas engarrotado, mira que no te ves bien eh...”, acto seguido me pregunto de donde era yo, casi le respondo de inmediato pero medite un poco y entonces le dije que de Venezuela, “Chávez” fue la primera palabra que salio de la boca de la señora que parecía una entusiasta fanática del presidente venezolano, después de mi inteligente respuesta note un espíritu de solidaridad en la señora, quien muy diligentemente me dirigió a un lugar reservado con muebles muy bonitos para que pudiera comer tranquilamente mi hamburguesa y ver si pasaba mi tembladera.
La señora me hablo de todos los apoyos que Venezuela le había brindado a Uruguay durante los últimos años, estaba feliz de tener a un venezolano en su tienda, me contó de los proyectos que la embajadora de Venezuela en Uruguay, Maria Lourdes Urbaneja había impulsado en beneficio de las regiones y gentes más necesitadas del Uruguay, como yo conocía bastante de eso, le complemente algunas cosas para satisfacción de la señora que no hacia más que adular a Chávez, a Venezuela.
Luego de hacer unas llamadas de celular a Colombia para narrar lo sucedido y pedir ayuda para resolver el dilema de si debía quedarme o irme aquella misma tarde, resolví quedarme solo por el torneo de surf, esperando que hiciera un mejor día el domingo, me quede en el Hotel Embeleco, un muy buen hotel a pesar de la mala atención de los dueños, sobre todo en temporada baja, la habitación tenia minibar, un balcón y televisión por cable, costo como 12usd se me hizo caro, pero no tenia otra opción y mucho menos después de explorar la playa aguada donde casi me muero de frió; lo primero que hice fue prender la calefacción para secar mi ropa y tomar una ducha caliente, esto me hizo volver el alma al cuerpo y los ánimos.
Al otro día regrese hasta playa aguada donde se iba a realizar el torneo de surf, allí me encontré de nuevo con el señor que me había prestado la tabla el día anterior, su hijo iba a participar en la etapa de menores de 14 años, yo podía inscribirme pagando 6usd y así aspirar a algún premio dentro de mi categoría, el día era soleado muy bonito, pero el agua seguía siendo helada y no iba a hacer el ridículo en frente a tanta gente. Volví al hotel después de presenciar la mayor parte del torneo, justo a tiempo para alistar maletas, ducharme e irme.
Una vez llegue al Terminal 15min antes me encontré a dos chicos británicos que junto a mi conformábamos los únicos extranjeros del lugar, charlamos un poco y como note que estaban perdidos, les acompañe hasta el hotel, claro los lleve al Embeleco, el que yo conocía, el señor del hotel se puso feliz cuando me vio llegar con más turistas, Jhon y su amigo venían de un largo viaje desde Venezuela y habían llegado a la Paloma después de cruzar el Paraguay por sitios nada turísticos, esperaban al igual que yo que la Paloma les brindaría algo de buen estilo y mucho surf, pronto comprobaron estar equivocados, me causo gracia el trayecto suramericano que hicieron, omitieron varios lugares de Perú y Bolivia que yo no me perdería por nada, bueno después de dejarlos ahí, Salí corriendo de nuevo al Hotel con la esperanza de no perder el bus de regreso a Montevideo, casi llegando veo al bus de Rutas del Sol salir sin mi, por mas señas que hice no me vio y se fue, me acosté en medio de la carretera desesperado por tener que esperar hasta las 6.00pm para tomar el otro bus, de repente veo otro bus de Rutas del Sol, el cual logro alcanzar para volver después de mi primera aventura uruguaya.
La Paloma es un buen destino en el verano, toda la población se llena de turistas de todas partes del mundo, hay muy buena música y las playas se llenan de surfistas, a pesar que las mejores olas son las del invierno. No vayan en invierno el lugar es deprimente, bueno si quieren montar buenas olas, el invierno si es la mejor época las olas alcanzan muy buena altura, fuerza y frecuencia. |
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