Sin lugar a dudas, para la mayoria de los argentinos (y me atrevería decirlo a nivel mundial), el deporte mas apasionante y multitudinario es el football. Pero en este diario no hablare de este juego que llega a paralizar los domingos cuando se juegan los superclasicos, sino que lo hare sobre otro deporte que para conocerlo de fondo, tuve que vivenciarlo como un espectador en una platea techada: el Rally Mundial.
Mi viejo había ido durante dos años seguidos a disfrutar de este espectaculo a nivel mundial. Tan euforico volvio esas dos oportunidades, que junto a mi hermano, logramos convencerlo y no solo nos llevo un año, sino dos años a disfrutar de los mejores autos de carrera.
En las dos ocaciones, salimos un viernes a las 23 hs aproximadamente desde Luján de Cuyo e ibamos acompañados por los compañeros de trabajo de mi viejo y también sus hijos de nuestra misma edad. El viaje lo haciamos en camionetas 4X4, ya que después de utilizar las rutas nacionales asfaltadas que unian la Tierra del vino con la Tierra de los alfajores, los caminos por los que tendriamos que circular, iban a ser totalmente diferentes a las anteriores rutas.
La primera parada en la provincia de Córdoba fué en las dos oportunidades en un pueblo serrano llamado Icho Cruz, que se encuentra a solo 12km de Villa Carlos Paz. Esta localidad, se caracteriza por su paz y tranquilidad que reinan en el ambiente, por eso es un lugar de residencia para aquellos que trabajan dentro de la ciudad. El motivo por el cual nos deteniamos en Icho Cruz, es que ahí vive un compañero de trabajo de mi viejo. Me acuerdo que en el segundo viaje, llegamos a las 8hs y todos estaban durmiendo, pero no toda la familia, sino todos los amigos de este señor llamado Mario pero apodado simplemente "Cordobés". Cuando entramos a la casa, tuvimos que empezar a esquivar a los que dormian como angelitos enredados en sus bolsas de dormir o tirados por algún sillón.
El circuito que realizan los autos del Rally Mundial todos los años en Córdoba, tiene varias etapas y se hace imposible presenciarlas a todas. Esto se debe que abarcan distintas localidades y los conductores siguen compitiendo mientras se trasladan desde una pista a la otra. Es por eso que la gente que va en su auto particular y siente el fuerte motor de un Peugeot o un Ford, debe darles el paso.
El primer año (2001) comenzamos nuestro recorrido en la pista ubicada en el Valle de Calamuchita (al sur de Carlos Paz), en cambio en el 2002, lo hicimos en un autodromo cercano a Carlos Paz. Sin lugar a dudas, yo me quedo con la experiencia del 2001, ya que el camino a seguir por un Subaru o un Citröen, estaba situando en medio de las verdes sierras pampeanas, entonces el contacto con la naturaleza mientras esperabas a los autos era algo imprecionate para vivenciar...aunque muchos no se acuerdan de eso por todo lo que se toma de Fernet o Vino.
Algo muy cautivante es ubicarse cerca de las curvas para recibir la polvareda que levantan los autos cuando la tienen que doblar. En cambio, en el autodromo todo era más estructurado con tribunas y caminos asfaltados para llegar a la pista, dejando atrás el efecto especial de la naturaleza viva. Además, para ingresar nos cobraban (en esa época-antes de la crisis de diciembre del 2002-el precio minimo era de $AR 10 por persona y de ahí las entradas aumentaban junto a la comodidad y vista en el autodromo).
Otro aspecto positivo del primer año fué que para llegar al siguiente circuito (que es el mismo que visitariamos en el 2002), habia que cruzar localidades tan bellas como Santa Rosa Calamuchita, Villa General Belgrano y Alta Gracia. Pero la imagén que mas me quedo grabada en la mente de todo ese recorrido fué que cuando estabamos circulando el serpentante camino que bordea al Dique Los Molinos, los autos del rally comenzaron a pasarnos como lo adelante un poco más arriba. Era impresionante ver como los conductores especializados nos pasaban bordeando el alto precipicio que da directamente al agua.
Al otro circuito que visitabamos, llegabamos el sabado casi cuando estaba por anochecer. Esta pista natural esta ubicada en una antigüa ruta que unia el Valle de Punilla (al este de las sierras pampeanas) con el Valle de Traslasierra (al oeste). El camino estaba sin asfaltar y como el campeonato se realiza en época de otoño-invierno, estaba lleno de barro que lo convertian en un sin fin de subidas y bajadas encurvadas resfaladizas, que las camionetas en las que viajabamos tenían que soportar.
Entre las pocas horas que nos quedaban para que el sabado acabara, la gente buscaba un lugar para pasar la noche y hacer los tipicos asados que siempre estaban acompañados con las guitarreadas de canciones folkloricas como "Luna Tucumana", "Los 60 Granaderos" y "Zamba de mi esperanza". La noche a pasar en las alturas de las sierras, suele ser muy dura, de las veces que he ido a Córdoba, un 90% me toco atravesarlas con una intensa neblina o tormentas.
En el 2001, el clima nos favorecio un poco más que en el 2002, ya que ese año nos toco vivir una neblina totalmente blanca en la que no se alcanzaba a ver ni a un metro de distancia, ademas las temperaturas eran bajo cero. Me acuerdo que cuando me desperte el domingo, mis pies estaban congelados y casi no podia moverlos (nunca me habia pasado algo asi), pero todo se me olvido cuando vi lo que estaban preparando de desayuno, en una olla a la parrilla habian puesto huevos fritos con panceta.
Durante la mañana del domingo, apreciabamos la ultima carrera y en mi caso siempre estaba esperando por el Peugeot 206... Una vez terminada la carrera principal (ya que antes se corrian otras categoria inferiores) comenzabamos nuestro viaje de retorno a Mendoza.
En estos dos viajes me sorprendió el fanatismo de los cordobeses con el tema del rally. Hasta las niñas más chicas que yo se sabian todos los nombres de los corredores, y todo el mundo llevaba contabilizado los tiempos de cada uno. Fueron dos experiencias muy lindas que con su marco natural, la adrenalina que se siente al ver pasar uno de esos autos a toda velocidad a solo 5 metros de distacia y la calidez fiestera de los cordobeses la transforman en innolvidable. Es que en Córdoba, las pasiones se sienten....por eso es el auge del Turismo, del Cuarteto, del Futbol del interior y del Rally Mundial. |
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