Saludos amigos/as. Como ya viene siendo habitual en mi, vuelvo a editar un diario, como no, de un rincón de esta bendita isla llamada República Dominicana. Cada vez me doy mas cuenta de la belleza extraordinaria que posee, que respiras, que contemplas, que gozas a cada paso que das en busca de un lugar nuevo, de un lugar virgen.
Esta vez, en compañia de unos amigos, salimos de la capital dominicana para recorrer en un fin de semana, lugares que tenía en la agenda para descubrir. Lugares de aquellos que a mi me apasionan, de esos que apenas hay gente, que contemplas naturaleza, gentes lugareñas, tranquilidad, virginidad...
Lo dicho, viernes por la tarde con un 4x4 nos dirijimos hacia Nagua, primera parada. Son 180 kilometros que recorres en poco menos de tres horas atravesando toda la isla, de sur a Norte. Hicimos, debido a la hora noche allí. El pueblo tiene su atractivo, bañado por el mar, playa bonita pero algo turbia. Nos alojamos en el Hotel Bellavista, pagamos 700 pesos por la habitación (22 dólares aprox.).
Por la mañana, nos dirijimos a a Playa Rincon, a pasar el día y a tomar unas notas para cuestiones profesionales, de esa playa poco mas que hablar, lo he hecho largo y tendido varias veces, esa playa siego diciendo que es la mejor que jamas he estado yo. En fin, pasamos un buen sabado. Hicimos noche en Las Terrenas, en el Hotel Guayacan, otro de esos sitios tipicos, tranquilos y centrico, delante de la misma playa de Las Terrenas. De este lugar ya os hablaré en otro momento, porque tiene que hacerse un diario completo del lugar.
Por la mañana, ahora sí, nos perdimos tiempo y fuimos en busca de una playa llamada del Valle, poca gente la conoce, pero los pocos comentarios que he oido de ella eran buenos, por lo que, amante que soy de la naturaleza y de los lugares poco frecuentados por las masas y los turistas, no dudé en ir para allá.
Salimos de las Terrenas a las 10 de la mañana dirección Samana, alli tenemos que buscar la carretera que lleva a Las Galeras y desviarnos a la izquierda para coger un camino, pedregoso, sin asfaltar (muy importante no ir en coche, 4x4 lo mejor), que nos llevará a lo largo de 15 kilometros a la Playa del Valle, cruzaremos por rios y tremenda vegetación.
El recorrido no se hace largo a pesar de lo malo del camino, vale la pena, ya que cuando llegas a esa playa es como si las puertas del cielo se abriese. A la derecha hay un rio que emerge de la montaña y a la izquierda hay otro pequeño riachuelo con unas rocas preciosas. En eses mismo lado cuando baja la marea podemos cruzar y acercarnos a una cala que hay un palmeral precioso. El lugar es digno de ver, sí, ya se que es lejos, no, muy lejos, pero lo bonito cuesta de encontrar, y yo os recomiendo el lugar sin lugar a dudas.
Allí hay una gente que te cocinan a un módico precio (8 dólares p/p), y puedes comer pescado, moro de guandules, ensalada, etc... rico, la verdad es que muy rico. Todo cocinado con leña de palmera, la cual hace que la comida adquiera un sabor especial. De allí salimos a las tres de la tarde, era para quedarse mas tiempo, pero teniamos que retornar a Santo Domingo, y 5 horas son las que separan esa playa de la capital. Nos fuimos contentos, y con la satisfacción de haber encontrado otro lugar precioso donde poder narrar a todos vosotros las sensaciones que uno tiene.
Bueno amigos, espero poder publicar un nuevo diario pronto, que por cierto, este fin de semana que viene, si el tiempo y el trabajo lo permite, recorreremos Los Haitises, mencion especial tambien tiene el lugar, bonito donde los haya. Pero bueno, eso será otro día.
Un abrazo fuerte de vuestro amigo desde la República Dominicana.
WLADI |
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