Mi primer viaje a Brasil fui invitada por una compañera de trabajo, amante de los viajes: María Elena, hoy es mi AMIGA.
Llegamos a Camboriú en enero de 1992, después de recorrer 1800 km. desde Olavarría (Bs. As.), 32 hs. arriba de un ómnibus, pero valió la odisea.
Mis ojos guardaron miles de imágenes de esta reserva natural, es increíble el mar azul mezclado con el verde de la vegetación. Los indios fueron los primeros en disfrutar de esta belleza. Hoy los turistas, sobre todo argentinos, invaden este paraíso, por eso es fácil entender el idioma, están acostumbrados.
Este centro turístico situado en la isla de Santa Catarina se encuentra a 80 km. de Florianópolis y 60 km. de Blumenau lugares que fuimos de excursión, en verdad de "Shopping". Sus habitantes son serviciales, cordiales y afectuosos.
La ciudad es tranquila, el Cristo la protege, tiene gran infraestructura hotelera y gastronómica, ofrece ocio, diversión, museos, paseos en barco, compras y entretenimientos todo el año.
La podés recorrer en Bondindinho (autobús) muy económico. Poseee 7 km. de playas a lo largo de la Avda. Atlántica con vereda, árboles y bancos para disfrutar y descansar mirando el mar calmo. Hay nueve playas, en las del centro los rascacielos de la orilla tapan el sol al caer la tarde y son concurridas por vendedores ambulantes.
Una recomendada para baños de sol y mar tibio es la playa agreste de Laranjeiras, se llega por teleférico desde la Estación Terminal Barra Sur. No olvides: protector solar y cámara fotográfica.
Fue un viaje inolvidable guardado en un lugar del alma, y lo mejor... sumé una amiga que me contagió el placer de viajar. |
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