El viaje a JERICOACOARA fue largo y pintoresco, salimos a las 10:00 hrs. del día domingo 4 de Marzo y llegamos a un lugar que se llama Jeri, esto queda al Norte de Brasil, en el estado de Preara, allí nos esperaba una Jardineira, que es una especie de micro, sin ventanas y, con sólo un techo para protegerse de la lluvia, desde allí nos internamos por unos caminos que sólo eran senderos, rodeados de vegetación, especialmente coqueiros.
Fuimos saltando y bamboleándonos dentro de la jardineira por espacio de dos horas, finalmente, a las 17 hrs. llegamos a la idílica playa de JERICOACOARA, esta es un pueblo que tiene sólo cuatro calles principales y otras tantas laterales, estas últimas son como pasajes , no hay asfalto, sólo arena, y se ven al fondo unos cocoteros y una gigantesca duna de arena blanca, que contrasta con el negro del cielo, encapotado por la lluvia tropical.
La playa es extensa, kilómetros y kilómetros de arena y agua verde esmeralda…Había gran cantidad de turistas de diversas nacionalidades, muchos italianos, judíos, alemanes y norteamericanos…
Las calles no tienen alumbrado público, así es que uno camina a oscuras en la noche, si hay luna tienes suerte de ver algo…pero el pueblito tiene un encanto especial de noche, ya que sólo ves alumbrados los escaparates de las tiendas y los restaurantes, se ven luces de diversos colores y la gente caminando en traje de baño, las mujeres con “cangas” o “pareos”, unas descalzas y la mayoría con hawaianas, se ve mucha gente joven y niños, pero todo el mundo parece estar absolutamente relajado y felíz, da la impresión de que nadie tiene preocupaciones de nada…¡qué envidia!...dan deseos de quedarse allí para siempre….
El agua del mar es tibia, es como estar en la tina del baño, casi no hay oleaje, pasábamos horas dentro del agua, una no se aburre ni se cansa…
Nunca me sentí cansada. Algunos días caminábamos kilómetros a lo largo de la playa, a veces nos bañabamos con lluvia…era exquisito!..Vimos unos atardeceres maravillosos. Hicimos un viaje a un lugar que se llama Tatajuba, que son puras dunas, parece el desierto del Sahara y recorrimos un brazo de mar donde hay hipocampos o caballitos de mar…son preciosos, yo sólo los había visto en dibujos animados. Otro día fuimos a una lugar que se llama Lagoa Azul y a la Lagoa do Paraíso, a Pedra Forada…en fin, realmente fueron las vacaciones más hermosas de mi vida!...pasé 18 días maravillosos, disfrutando a mi hijo, conocí gente agradable y simpática, y disfruté al máximo las maravillas culinarias de la zona…
Fué todo muy lindo hasta el día en que debíamos partir desde JERICOACAORA a FORTALEZA, porque cuando volvimos de cenar, comprobamos con gran disgusto que le habían robado su cámara a mi hijo desde la habitación de la Pousada Casa Do Turismo, tuvimos que postergar el viaje y viajar a las 14:00 hrs. en lugar de las 7:30 como teníamos planeado, fuue todo un problema, no nos querian cambiar los bileetes del bus, pero finalmente lo hicieron; reclamamos, llamamos a la Policía, exigimos que interrogaran a todo el personal de la Pousada, pero no sacamos nada.
Lo que más me molestó fue la falta de interés de la Policía por el robo, tanto que casi nos dijeron que habíamos inventado que teniamos la cámara, afortunadamente, yo había fotografiado a mi hijo con su cámara y así nos creyeron. Finalmente era como para creer que a la la cámara le salieron patas y se deslizó furtivamente desde el dormitorio hasta quien sabe dónde. Perdimos 104 fotografías, además. Todo esto me amargó el resto del día. Finalmente llegamos a Fortaleza nuevamente, pero atemorizados, porque las noticias en Jericoacoara sólo hablaban de los asaltos a los turistas.
Al día siguiente, 18 de Marzo, cuando debiamos volver pasó algo en el aeropuerto de Fortaleza y había un lío gigantesco, no salían ni entraban aviones, estuvimos 8 horas allí encerrados, sin poder hacer nada más que pasearnos como leones enjaulados; finalmente salimos a las 20 hrs. y llegamos a las 0:00 hrs. a Sao Paulo, por supuesto que cuando llegamos el avión de conexión a Chile había partido hacía dos horas, así es que la aerolínea TAM nos hospedó en Sao Paulo hasta el día siguiente.
Para colmo, mi extravió su mochila en Sao Paulo, estuvimos en el Aeropuerto casi hasta las 2:00 de la madrugada, finalmente, decidimos partir a las 6 de la madrugada al aeropuerto para ubicarla, después de mil problemas, logramos saber que la mochila sería embarcada con nosotros en el mismo vuelo...POR SUERTE...
¡Bueno, son cosas que pasan y que sirven para aprender a viajar y conocer las vicisitudes que se pueden producir en un viaje tan exótico!.. |
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