San Francisco
Salimos desde Los Ángeles hacia San Francisco no por el highway sino por el camino largo para aprovechar el paisaje, el cual mientras tuvimos luz fue increíble, paramos en uno que otro almacén para ver las promociones de navidad, literalmente nos fuimos por entre las tiendas.
Llegamos a media noche a Fairfield ciudad que queda a 45 minutos de San Francisco, nos toco manejar con lluvia y muchísimo frío, pero finalmente llegamos al hotel Econolodge y finalmente el merecido descanso.
Al día siguiente salimos en medio de un día muy muy frío y una gran ventisca hacia Vallejo, donde dejamos el carro parqueado y tomamos el ferry a San Francisco. Definitivamente el clima había dado un vuelco total porque a partir de ahí realmente sentimos el invierno.
El viaje en ferry duró cerca de una hora y realmente es espectacular, inicialmente viajamos al aire libre, pero el fuerte oleaje y viento hace que el agradable viaje se torne bastante húmedo, así que decidimos viajar cómodamente sentados en el interior, donde pudimos disfrutar del paisaje de la bahía incluidos el Puente de la Bahía y la Isla Ángel.
Llegamos al puerto de San Francisco o Pier One, el cual ofrece una vista espectacular de la arquitectura del distrito financiero de la ciudad. Caminamos a lo largo del puerto divisando los antiguos coches tirados por cables o en rieles tan típicos de la ciudad hasta llegar al Pier 39 no sin antes detenernos para almorzar en un lindo restaurante detenido en el tiempo, Fog City Dinner.
El embarcadero 39 ofrece tantos atractivos como tiendas, lugares de entretenimiento y restaurantes donde fácilmente pasamos una buena parte de la tarde. Así mismo la vista que ofrece de Alcatraz, del Golden Gate y de la bahía en general es espectacular.
Desde un embarcadero contiguo parten los diferentes tours hacia Alcatraz, Tiburón, Isla Ángel y el paseo por la bahía. Dentro de nuestro plan de viajes teníamos la visita a Alcatraz pero al estar allí nos llevamos la sorpresa que estaba todo vendido por toda la semana… no todo salió “según lo planeado”; lo mejor hubiera sido comprar los boletos con anticipación tal como lo hicimos para los parques, pero realmente nos confiamos.
Para no perder el impulso ni la ilusión de ver la “Roca” aunque nos tocara desde afuera, nos inscribimos en el paseo por la bahía. Nos llevaron en un catamarán continuamente perseguido por gaviotas, las cuales aprovechan la succión que este les ofrece para planear y como es de esperarse, se convierte en todo un espectáculo para nosotros los turistas.
A lo largo del recorrido una grabación nos fue relatando el viaje; enfrentándonos al fuerte oleaje, el frío y el viento pasamos por debajo del imponente Golden Gate, cerca de la Isla Ángel, rodeamos a la mítica cárcel de Alcatraz muy de cerca logrando divisar toda la magnitud de su estructura externa y al regreso tuvimos una excelente vista de la ciudad. Fue un viaje que no olvidaremos jamás.
Al regresar de nuestro tour caminamos por las empinadas calles de la ciudad entre la hermosa arquitectura victoriana de la ciudad, al llegar a la cima de ellas la vista de la bahía, del Bay Bridge, el atardecer y las luces de la ciudad resultan totalmente increíbles. Regresamos al embarcadero 1 el cual cuenta con cafés y librerías para los viajeros, desde allí partiría el ferry que nos llevaría de regreso a Vallejo. El cansancio acumulado del viaje, la caminata y todas las emociones se dejó ver y el regreso fue la oportunidad para dormir, descansar y recargar baterías, pues una vez recogiéramos el carro las tiendas nos esperarían para nuestro acostumbrado recorrido por ellas.
Al día siguiente después de desayunar visitamos a la tía Ligia, una hermana de mi papá, pasamos allí toda la mañana pues hacía varios años que no nos veíamos, tomamos un delicioso café colombiano con las mejores galletas que he probado en toda mi vida y después de tomar fotos y despedirnos salimos hacia Napa Valley o Valle de Napa bien armados de mapas y orientaciones del lugar.
Visitamos el viñedo Sterling al cual se llega en teleférico o en una van. Las instalaciones reflejan mucho lujo y mucho gusto, explican todo el proceso de preparación del vino, tienen una terraza maravillosa desde donde puedes ver el paisaje y los viñedos. Al final ofrecen una degustación de diferentes vinos entre ellos el vino Zinfandel el cual es exclusivo de California.
Después visitamos el viñedo Sattui, este a diferencia del anterior no ofrece tanto lujo pero resulta especialmente atractivo porque dentro de sus instalaciones venden todo aquello que se necesita para hacer un picnic y sus jardines estilo europeo con mesas en madera se convierten en el escenario ideal para pasar la tarde. Otro viñedo es el Niebaum Coppola, uno de sus propietarios es el conocido director de cine Francis Ford Coppola, razón por la cual es posible ver elementos de sus películas dentro del viñedo. Existen innumerables viñedos, algunos ofrecen cata de vinos, lo más hermoso es la arquitectura y el paisaje en general.
Al día siguiente empezamos nuestro recorrido hacia San Francisco visitando Sausalito una pequeña villa ubicada en la costa de la bahía antes de llegar al Golden Gate, hicimos allí una corta parada y continuamos hasta llegar al mirador del puente. Inicialmente pasamos por un pasaje en medio de la estructura del puente donde el ruido al paso de los carros y la vibración hace que la experiencia de vivir la gran magnitud del puente comience desde allí.
Después desde el mirador la vista del puente, de la bahía y de la ciudad resultan maravillosas, en este punto las fotos se hacen imprescindibles.
Caminamos a lo largo del puente y sentimos su verdadera imponencia, más de 2700 metros de largo y 227 metros de alto de la torre desde el agua. Es toda una experiencia estar allí y ver la majestuosa obra de ingeniería inaugurada en 1937 de ese puente suspendido que conecta la ciudad con la península.
Continuamos nuestro camino hasta llegar al Fisherman’s Wharf o embarcadero del pescador, un pintoresco lugar rodeado de barcos pesqueros, pescaderías, restaurantes especializados en frutos de mar y tiendas diversas. Allí nos detuvimos a degustar el famoso Clam Chowder o sopa de almeja servida dentro de un delicioso pan francés en la pastelería Boudin.
Después comenzamos nuestras habituales caminatas por la ciudad hasta llegar a Chinatown o barrio chino donde su tradicional arquitectura, su comercio y restaurantes resultan bastante atractivos.
Entre empinadas calles llegamos a Union Square, donde después de una larga visita a librerías y otras tiendas, tomamos un cablecar después de estudiar largamente nuestro alrededor averiguando cual era la manera correcta de hacerlo. Pensamos que habíamos sido afortunados en conseguir uno vacío, donde la gente no iba colgando, una vez allí descubrimos que tomamos el coche que cubría la ruta larga, mejor aun, así nos dimos un buen tour por otros lugares que antes no habíamos recorrido.
Es una experiencia que se debe vivir para creerla, ir en uno de estos coches atravesando calles mientras su conductor grita a la gente y los carros que se quiten de la vía.
Llegamos a Girardelli Square, la famosa fábrica de chocolates, donde inician y finalizan algunas rutas del cablecar, muy cerca al Fisherman’s Wharf. Para cumplir con el plan tomamos el Bay Bridge de regreso al hotel, claro no sin antes hacer por error una corta contravía y tener un pequeño percance con el peaje, episodio que una vez superado, se convirtió en un cosa de risa pero que en su momento logró estresarnos realmente. |
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