
Fin de la Ruta 3
Parque Nacional Tierra del Fuego | 0 comentarios.
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Quizás porque seis años no son nada comparados con los veinte que cantaba el morocho del abasto, quizás porque los lasos con el fin del mundo siguieron extendidos durante estos primeros años del siglo XXI, volver a Ushuaia en enero del 2006 me parecía un viaje más. Grave error, este era un viaje de turismo a mi lugar de nacimiento, el sitio donde había vivido los primeros 20 años de mi vida, y todo lo que encontré me resultó nuevo.
El vuelo desde Buenos Aires fué bastante tranquilo, la turbulencia que acostumbra sarandear el avión al llegar a la ciudad más austral del mundo parecía no presentarse de la manera acostumbrada, y el aterrizaje no me encontró blanco como una hoja de papel y con los ojos desorbitados (me gusta viajar, pero eso no quiere decir que me haya acostumbrado a las alturas).
El aeropuerto internacional de Ushuaia se encuentra alejado de la ciudad, en una especie de islote, unido a la isla grande de Tierra del Fuego, formando una especie de península. La lejanía de las montañas hace que el viento haga de las "suyas" impidiendo diferenciar ese territorio de cualquier otro aeropuerto de la Patagonia Atlántica.
El cielo gris, la flora castigada por el viento, los techos a "dos aguas", la cantidad inmensa de automóviles, el agua azul, los chicos jugando en la calle con los mocos secos en sus narices juntando suciedad, algún perro acompañándolos...y un cordero esperando en la parrilla. Esos son los recuerdos de mi primer día.
Nos quedamos (mi novia y yo) en casa de mi abuela, quien la está preparando para hospedar turistas (un año después sigue haciéndolo), nos dormimos tarde, los encuentros generan esas cosas.
Parque nacional Tierra del Fuego
Los ojos de mi novia parecía tomar independencia del resto de su cuerpo, los bosques fueguinos le daban la bienvenida con todo su colorido, el cielo despejado complotaba para enamorar a esta mujer tucumana que se adueñó de mi corazón, como queriendo venganza por alejarme de esa tierra de Yámanas y Shelk-nams.
Pagamos el ingreso al parque (ok-mentimos un poco, boletos residentes para todo el mundo) junto con mi padrino que manejaba orgulloso su camioneta 4x4 (la cual estubo armándose más de10 años en un taller) y disfrutamos de los distintos lugares que tiene para ofrecernos el parque nacional más austral del mundo.
Cañadón del Toro
El primer desvío, recuerdo haberme bañado en este río, subimos un poco más y bajamos a caminar. Nos metimos un poco en el bosque de Lengas y encontramos un paisaje casi virgen. Mate i vizcochos para disfrutar del día, yo me quedé un rato hipnotizado viendo el agua cristalina correr. Quisiera poder describir más sobre el lugar, pero solo puedo decir que lo disfruté personalmente y al ver a mi novia contenta. Aquí empezó también una pequeña obseción que me acompañaría por el resto del viaje: La búsqueda del "nudo".
Supongo que sirve como introducción.
Para el próximo capítulo dejo el resto del Parque Nacional: Lago Roca, Laguna Verde, el fin de la ruta 3, Ensenada, Isla Redonda... |
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