Hola a todos, es mi primer diario, que no mi primer viaje. Acabo de llegar de Estambul, estuvimos del 10 al 14 de abril 2007 y quería compartir mi experiencia con otras personas que quieran viajar a esta ciudad y necesiten un empujón para hacerlo. De entrada tengo que decir que viajar a esta ciudad no me apetecía demasiado, fui "empujado" por mi mujer ya que la verdad es que visitar un país musulmán no me hacía mucha gracia. Gran error: recomiendo visitar esta ciudad de todas todas ya que vale mucho la pena, tanto por su ciudad, museos, mezquitas pero sobre todo por su gente: son extremadamente amables, educados, serviciales, simpáticos y con un sentido del humor muy irónico... como a mi me gusta.
Nos fuimos un grupo de 6 personas el martes día 10. Volamos en Iberia de Palma a Madrid y Madrid Estambul (no tenemos vuelos directos desde Palma, lo cual encarece un poco el viaje). Después de 3 horas y media de vuelo llegamos al Aeropuerto de Ataturk, este personaje está presente en toda la ciudad: fue el primer presidente de la República de Turquía por el año 1923. Deroga el califato y crea un estado laico. Vereis su foto por todas las calles, recuerdos para turistas, organismos oficiales, etc (siempre aparece vestido con smoking, parece un cantante de opera más que un presidente...). Tras pasar el control de pasaportes y pagar 10 € de visado para entrar en el país, cogimos nuestro autobús, teníamos el transporte incluido lo cual recomiendo, aunque no hay problema en coger un taxi: son muy baratos y hay una cantidad ingente de ellos (hay taxis en cualquier zona y a todas horas), son de color amarillo. Son seguros y no hay que regatear el precio, llevan taxímetro.
Llegamos al hotel al cabo de una hora más o menos. El hotel que estuvimos era un cuatro estrellas, se llama Yigitalp (www.yigitalp.com), está en la zona histórica de Estambul (la zona de Sehzadebasi), muy cerca de los principales monumentos y mezquitas. El hotel es totalmente recomendable: bien situado, limpio (cambiaban las toallas cada día) y con mucho encanto, vendría a ser un 3 estrellas alto en España. Esta zona hay numerosos hoteles que están bien, por ejemplo el Senator o el hotel Istambul.
Llegamos entrada ya la tarde y nos fuimos a cenar al barrio de Kumkapi, es un barrio de pescadores en donde hay numerosos restaurantes de pescado y marisco fresco. Todos ellos a un buen precio (más o menos te sale por unos 20 €, entrantes, un pescado, vino o cerveza y postre). El pescado lo traen fresco del Bósforo o del mar de Marmara: lubinas, doradas, salmón, atún, etc. Un pescado muy bueno, también tiene un vino blanco que está muy bien. El tema del alcohol en Estambul está bastante asumido, aunque su religión no se lo permita la mayoría de restaurantes y cafeterías tienen bebidas alcohólicas en su cartas: cerveza (la Efes Pilsen está muy bien), vino y la bebida típica de Estambul, el Raki, es una especie de anis seco que se toma con agua para rebajarlo (para el que le guste el anís bien, para el que no…). El restaurante en donde estuvimos se llamaba “Havuzbasi” en la Kennedy Caddesi (pegado al mar enfrente del barrio de Kumkapi), os digo el nombre porque si tenéis oportunidad de ir hacedlo y preguntar por Yusuf, es el metre del restaurante y un tipo estupendo, nos atendió maravillosamente y habla español. Tan bien nos trató que repetimos la noche antes de volver a casa. Decidle que os haga un menú especial (por 35 liras turcas un montón de entrantes, dos botellas de vino blanco, pescado para cada uno, fruta y té de manzana). Tras esta estupenda cena volvimos al hotel caminando. En esta ciudad no hay problemas de seguridad, nosotros volvíamos de noche (12 de la noche) y no tuvimos ningún problema.
Al día siguiente comenzó de verdad el viaje. Lo primero que te llama la atención es que la ciudad está llena de tulipanes, en todos sus jardines y parterres, de todos los colores y aromas, lo cual crea una explosión de colorido maravillosa. Visitamos Santa Sofia y la Mezquita Azul (una en frente de la otra), las cisternas de Yerabatan (son impresionantes) y el Palacio Topkapi con su popular zona del Harem, en donde el sultán tenía a todas sus mujeres “a disposición” suya. Después de este atracón cultural nos fuimos a comer a un restaurante también muy mono que estaba pegado a las cisternas de Yerabatan. Aquí la comida típica como ya supondréis son los kebaps, carne a la parrilla con verduras, tomates, etc. Que están muy bien pero que llegan a cansar un poco. Lo mejor es alternarlo con las cenas de pescado como hicimos nosotros. La comida en Estambul es barata, el coste medio en un restaurante de kebaps es de unas 20 liras turcas (unos 13 €) y si ya vas a puestos callejeros te sale por unas 10 liras turcas.
Por la tarde vino el plato fuerte del día: El Gran Bazar, son una especie de galerías comerciales cubiertas (hay que admirar sus techos abovedados ricamente decorados) con unas 4.200 tiendas con todo tipo de artículos: desde collares de fantasía, a alfombras, pieles, vajillas, bolsos, joyería de oro y plata, etc. Está abierto de 9 a 19 horas de lunes a sábados. Aquí, como ya supondréis lo que hay que tener mucha paciencia y dedicarse al regateo sin compasión. Al principio, sobre todo si eres tímido como yo, te da un poco de corte pero al acabar el día te convierte en un experto, aunque estoy seguro que siempre acabas pagando mucho más de lo que vale el objeto en cuestión pero no hay nada que hacer: los turcos son expertos en marketing y te acaban llevando al huerto. Tema aparte es el de las falsificaciones: aquí podréis encontrar falsificaciones de todas las marcas deportivas, de diseño, bolsos, zapatos, etc. A unos precios ridículos. Ya sé que no es muy ético pero… se venden de forma explicita y sin esconderse.
Volvimos al hotel para descansar un ratito y nos fuimos a cenar al lado del puente Gálata. Es una zona muy animada en donde los pescadores tiran sus cañas desde el mismo puente. En los bajos del puente existe numerosos restaurantes de pescado con unas vistas fabulosas y a buen precio (cenar te puede costar unos 20 € más o menos).
Al día siguiente hicimos un pequeño crucero por el Bósforo pero por nuestra cuenta: por un euro coges un ferry en la estación marítima de Eminonu (al lado del puente Gálata) y nos dirigimos a “Uskudar”, barrio de Estambul que ya pertenece a Asia. El trayecto dura unos 20 minutos y podréis decir que habéis pisado otro continente. De Uskudar volvimos a Europa y cogimos el ferry de nuevo a “Besiktas”. Hay ferrys cada 15 minutos ya que es su forma de transportes habitual. No vale la pena contratar una excursión de las que te ofrecen las agencias ya que te van a clavar 60 € y es lo mismo. Bajamos en Besiktas y fuimos dando un paseo hasta la plaza Taksim, la cual es una plaza muy animada y desde donde se coge la calle más popular de Estambul: Istiklal Cadessi. Aquí veréis el Estambul más cosmopolita, con comercios europeos, cafeterías, etc. Nos os perdáis los callejones que se van abriendo a los lados de estas calles ya que son muy pintorescos. Esta calle desemboca en la Torre Gálata a la cual tenéis que subir para admirar las mejores vistas de Estambul (se sube en ascensor o si hay alguno animado después de la caminata, puede hacerlo a pié, son unos 400 escalones hasta el mirador). En la torre hay un restaurante muy bonito y una cafetería para reponer fuerzas con las vistas de la ciudad ante tus ojos. Comimos en uno de los numerosos restaurantes que había a los pies de la Torre Gálata (existe una tasca española llamada “la venta del toro” que tiene mucha fama, incluso hacen paellas).
Tras comer y descansar cruzamos el Puente Gálata y a los pies de la mezquita Yeni, entramos en el mercado de las especies. Este es un pequeño bazar espectacular con un desbordante estallido de colores, olores y sabores ya que los comerciantes turcos te dejan probar todos sus productos. Os recomendamos comprar el té de manzana el cual está exquisito (os lo envasan en bolsas al vacío para que os lo podáis llevar a España sin problemas). Alrededor de este bazar se levantan numerosas tiendas en las cuales te venden teteras, artilugios varios para tomar el té, etc. Todo muy llamativo.
En nuestro tercer día de viaje entramos en lo que todo viajero que va a Estambul no se puede perder: en un baño turco o Haman. Fuimos al más popular entre los turistas, al Haman de Cemberlitas, está situado al lado del Gran Bazar (en la Yeniceriler Caddesi). No es barato, hacerte un completo (entrada al baño turco, baño de espuma de 15 minutos y masaje con aceite de 30 minutos) te cuesta unos 67 €…aunque si solo entrar al baño turco y no te haces nada solo te cuesta unos 25 €. Nosotros nos dijimos: para una vez que vamos a estar aquí, nos cogemos el completo. Personalmente la experiencia no me mató…pero vale la pena ver el interior del Haman (es del siglo XVI). El masaje que te dan es bastante “vigoroso”, aunque depende del turco que te toque (en el amplio sentido de la palabra). Están separado los hombres de las mujeres y te dan un cuartito para que te cambies y te quedes con una especie de mantel de cuadro, unas chanclas de goma y una manopla con la cual un turco con cara de pocos amigos te van a dar el masaje. Es una experiencia, hay gente que sale encantada pero como ya os digo a mi no me acabó de convencer… hay que hacerlo de todas maneras.
Al día siguiente por la mañana cogimos el avión de vuelta a Barcelona y dejamos Estambul. Es una ciudad de muchos contrastes, con gente muy amable y una ciudad plenamente europea pero con ese toque oriental. Vale la pena viajar y visitarla, a nosotros nos dejó un recuerdo imborrable y quien sabe si volveremos a repetir algún año. |
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