Cuba es una isla fascinante, un lugar para conocer y quedarse con la inquitud de volver, pues en la capital de la isla, en la Habana, se conjuga la historia con la arquitectura, y eso lo puedes constatar recorriendo, desde el casco histórico de la Habana Vieja, hasta las bellas mansiones y palacetes, de estilos clásicos y ecléptico que, otrora, fueron las viviendas de grandes empresarios y de los dueños de ingenios azucareros, en los barrios de Vedado, Miramar, Playa, Siboney, Atabey, etc.
Además, su misma situación política y económica, la han preservado intacta a través de los años, a pesar de los embates inexorables del tiempo, por esta razón, allí puedes vivir la nostalgia de encontrate en otra época, como si el tiempo no hubiese transcurrido, o se hubiera quedado estancado en cualquier esquina de la ciudad. Así mismo, puedes ver que todavía transitan, por sus calles, carros antiguos que aún se mantienen con vida.
Por otro lado, la música y el baile son elocuentes ingredientes de su carácter, pues antes de la Revolución fue emporio musical del Caribe y del mundo, donde nacieron grandes figuras y grupos musicales que tuvieron una marcada influencia en otros géneros del mismo orden, que se gestaron en su tierra, pero dieron fruto en otro país, como es el caso de la salsa, inspirada en el son cubano y la música campesina.
Por eso, para muchos es vital conocer la tierra de la "Guantanamera" y disfrutar de un son, con un habano cubano y un mojito a flor de labios, en los bares de la Habana Vieja, en la "Bodeguita del Medio" o en "El Patio" , y viendo a las jóvenes seguir el rítmo con sus caderas.
También, empaparse de la historia musical de la isla escuchando un guaguancó, un danzón, un mambo, un son, un bolero, un cha cha chá, etc, etc, y contagiándose del cadencioso meneo de una bella mulata en el cabaret del "Tropicana". Es obligatorio hacer un recorrido por el casco histórico, caminar por sus calles y entrar a los diferentes palacios que, en tiempos coloniales, engalanaron de gloria a los grandes comerciantes y potentados de la época.
Hacer una visita al teatro García Lorca, al Capitolio, al antiguo Palacio Presidencial, a la Plaza de la Revolución, También, es importantísimo visitar el fuerte que rodea a la ciudad, las mismas murallas que la amparaban de ataques enemigos.
Igualmente, participar en la ceremonia nócturna que se celebra diariamente con saludos de cañones y terminar la noche, sentado en el Malecón, con un buen ron cubano y la apoteósica estampa de un amanecer con luna.
Y, aunque este recorrido no se puede saborear en un sólo día, sí puede darte una idea de lo que debes hacer para no perderte lo mejor de la isla más grande del Caribe, aún más, de su deliciosa gastronomía en un famoso "paladar" o restaurante familiar, al lado de los que quieran degustar contigo, el exquisito manjar de una noche con sabor a ron, congrí y a cucurucho de maní. |
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