Este diario seguramente no será esos que te ponen la piel de gallina al expresar en metáforas visuales lo hermosos de los paisajes.
Este mas que nada es un diario para el viajero, o para aquel que quiere serlo, demostrando que en base a lo que uno quiere y la fuerza que le pone a ello es donde se logran las cosas. Emprendí este viaje en bicicleta, una bici inglesa, común, la que uso para ir al almacén, con un amigo.
En el bolsillo contábamos con 150 pesos argentinos cada uno. La idea de este viaje fue demostrarnos y demostrarles que el que quiere puede. Salimos el 18 de febrero pasado, luego de varios trasbordos en tren llegamos a nuestro lugar de partida. Mercedes – Pcia. de Buenos Aires. El primer trayecto que íbamos a hacer constaba de 35 Km a San Andrés de Giles, luego de una hora y media llegamos.
En este como en las primeras paradas del camino emprendido, la mente nos decía que hacer 900 Km para nosotros era una tarea imposible. El factor psicológico en los primeros días es muy importante, la mente te quiere hacer desistir, el cuerpo parece que no va a dar, pero pasados esos días de desesperación habiendo pasado la barrera de los 200 Km, ya no hay vuelta atrás porque los músculos y el cerebro saben que si se quiere se puede. Los primeros días acampábamos en las estaciones de servicio donde claro pedíamos permiso a sus dueños, y en las cuales por la módica suma de un peso también nos bañábamos, pedaleábamos por la mañana alrededor de tres horas y otras tantas pasadas las 4 para que no nos agarre el sol en su máxima expresión. .
El paisaje no dejaba mucho a la imaginación, buenos aires esta atenazada por un ciclo económico de renta fácil aunque peligroso para una nación que desea ser autosustentable: grandes plantaciones de soja y algo de choclo a lo largo de los primeros 500 Km, son muestra de una paradójica belleza de nuestra pampa.
Los pueblos que descubrimos (es un decir, como que colon descubrió América aunque esta ya existía antes) son lugares en los que probablemente de otra manera (tal vez a dedo) no hubiésemos conocido y donde ahora tenemos un recuerdo por ahí no así re grosso pero... , O’Higgins, con una única entrada en curva, un pueblo que parece detenido en el tiempo (como el pueblito de la película el gran pez) y en el que encontramos un buen bicicletero, Bremel y un delegado municipal Pucho, que nos granjeo la entrada a acampar en la plaza, a pesar del mal trato policial recibido en un principio.
Blandengues donde nuestro amigo Ariel hombre de campo de tan solo 12 años, nos regalo una payada libertaria, leche recién "sacada" y un paquete de azúcar, mientras compartíamos unos mates nocheros; Iriarte, donde nos quedamos todo un día durmiendo en una balanza publica por que la lluvia arreciaba y para peor donde las moscas nos hinchaban soberanamente los h..... por su cantidad.
El paisaje de la Laguna La Picasa (inmensidad, fruto de la desidia hidráulica nacional) nos adentra en una nueva provincia, alta emoción saber que con nuestras bicis hemos llegado a otra provincia, pero aun nos falta. Legaremos a Aaron Castellanos, pueblo donde la única preocupación policial (bah, policial del único policía de turno) es saber si alguien se emborracho y esta haciendo alguna tropelía.
Santa Fe lo cruzamos rápido llegamos a Córdoba, el saludo y reconocimiento de los camioneros (ases del camino si los hay) así como la buena onda que se recibe al viajar en bici nos dan mas animo para pedalear.
Río Bamba, con una tranquilidad pasmosa aunque a nosotros nos agarro la peor lluvia del viaje, Rosales, pueblo donde en pleno siglo XXI se debe juntar el agua de lluvia para beber, Levalle lugar donde conoceremos a Walter "la Garza" y su perra Pamela que viajan en bici desde La Quiaca y que estuvo a punto de sumarse a nuestro camino, pero siguió el suyo para Brasil.
La bici y la ruta tienen eso, es otra forma de ir conociendo, te agarra la lluvia y te agarro.
La primera semana en la ruta 7 todas las mañanas teníamos lluvia, eso no hacia mas que retrasarnos y estancarnos en algunos pueblos, pero a falta de plata teníamos tiempo de sobra, tiempo que nos hacia percatarnos de algo o conocer a alguien, así que tranquilidad.
Como consejo rutero para otros que se animen, es decirles que la actitud de los camioneros es hasta paternalista, es como que te respetan (lo que nos hizo tirar por la borda un prejuicio que teníamos para con ellos) ahora... , no así las menemistas camionetas 4X4 que nos pasaban fino poniendo en peligro nuestras vidas cuando podían esperar y esquivarnos tranquilamente.
Banda de pueblos que uno no sabe que existen, banda de vidas que son tan diferentes y tan iguales a la vez a la nuestra. Destacar esto en nuestra primer parte del diario nos parece oportuno, es la vivencia misma del viaje, los paisajes más hermosos los dejamos para las montañas que supongo se los contare en el siguiente. |
Publicar en
|
¿Qué te pareció este diario? |
|
|