Salimos tempranito desde Caracas para pasar todo un fin de semana entre algunos pueblos del Estado Lara para conocer su geografía, su gente, su comida y de su encanto.
Barquisimeto nos dio la bienvenida, mostrándonos con mucho orden sus lugares mas emblemáticos: la Catedral con su diseño innovador, el Monumento al sol naciente y el Obelisco fueron las paradas obligadas para las fotografías de rigor, en el Museo de Barquisimeto conocimos parte de su cultura, mas adelante está Quibor donde visitamos el centro artesanal mas grande de los que he conocido en Venezuela, Tintorero y Guadalupe nos deslumbraron con sus artesanos ofreciendo sus creaciones frente a sus casas.
Al día siguiente, desde Sanare tomamos el camino hacia el embalse Dos Cerritos, en Humocaro Bajo compramos dulcitos criollos que nos deleitaron el paladar durante todo el camino bordeando montaña tras montaña, hasta que un letrero de Imparques indicó que estábamos llegando a la Cascada el Vino, bajamos un camino de cemento y frente a nosotros estaba toda esa belleza natural, como en los cuentos de hadas, es un chorrote de agua paseando por una montaña de aproximadamente 90 metros de altura, abajo, un pozo con agua color vino, de ahí su nombre, nos bañarnos bajo sus su frías aguas con los brazos abiertos como dando gracias por tanta dicha, tienen que verla para entender lo que puede significar gozarse un paisaje como éste.
El retorno lo hicimos por otro camino, atravesado los pueblos de San Pedro y Barbacoas donde paseamos por su plaza Bolivar y sus calles empedradas.
En Carora descubrimos toda una joya de casas coloniales bien cuidadas y limpiecitas, en el Tocuyo visitamos su Museo bien sencillo y la Iglesia recién pintada, de verdad que este paseo nos llegó al alma con todas esas montañas, historia y de gente maravillosa, los invito a que lo descubran y lo cuiden. |
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