Ya mas de dos años pasaron desde mi visita a este majestuoso lugar, sin embargo tengo grabado más que en mi mente en mi corazón, cada imagen, cada suceso que logró impactarme por su gran inmensidad y por lo maravilloso que resultó. Fue un sábado de noviembre del 2004 cuando, dejando atrás la rutina diaria, partí rumbo Huancaya, un lindo pueblo de la Provincia de Yauyos.
Departamento de Lima, ubicado a 3500msnm, la empresa de transportes que use para ese efecto fue “San Juan de Yauyos” , el viaje duró cerca de nueve horas cubriendo una distancia de 320 kilómetros, en la cual atravesé los poblados de Lunahuana (muy conocido por su buen clima, deportes de aventura , buen vino y su buena comida), luego por Pacarán, Zúñiga, Catahuasi, Magdalena, Llapay y Vitis hasta llegar finalmente a Huancaya.
El domingo, luego de un clásico desayuno de la zona consistente en un mate de coca y un sándwich de queso derretido, revisé mi itinerario y mi carta geográfica, tenía que llegar al anexo de Vilca ese día, hice algunas preguntas a los pobladores acerca de la distancia y los caminos existentes, de lo cual resultó que tendría que recorrer un aproximado de 10 kilómetros pero con un desnivel de solo unos 300 metros, decidí caminar esa distancia cargando mi mochila con los implementos de acampada.
Otros aventureros que llegaron conmigo en el bus, hacían lo propio, unos alquilaban acémilas, otros esperaban alguna movilidad que los llevara a Vilca y los demás que habían tenido un pesado viaje solo pensaban descansar con el fin que se les pase el mal de altura, por lo cual se dedicaban a buscar un buen hospedaje en Huancaya. A poca distancia del poblado se pasa por un pintoresco puente colonial, luego de lo cual el recorrido se realiza por una carretera afirmada y a menos de una hora de caminata se comienza a contemplar las maravillosas lagunas, una tras otra, separadas con increíbles saltos de agua y formando conjuntamente con la vegetación y la fauna circundante un paisaje interandino espectacular.
Caminé por cerca de cinco horas para llegar a Vilca y en el ínterin me cruce con muchas personas que iban y venían, las cuales sin necesidad de palabras, hablaban con sus miradas describiendo lo maravilloso del paraje, a otras el encanto del mágico lugar se les reflejaba en el rostro quedando boquiabiertos, estaban sin duda recorriendo un edén al igual que este caminante.
Llegué a Vilca cerca de las tres de la tarde, armé el campamento muy cerca de una preciosa cascada y luego busqué a alguien con quien conversar, encontré a unos pobladores de la zona que me contaron entre muchas cosas, que, aparte de las muchas personas que vienen solo a deleitarse contemplando la reserva paisajística, otras también lo hacen para relajarse con la pesca en las lagunas.
Es así, que animado por el relato de los amigos compré un anzuelo, hilo de pescar y me dediqué en lo que quedaba de la tarde a pescar, ya por la noche cociné las truchas para cenar, mientras escuchaba las clásicas canciones de sui generis, luego de la sabrosa comida, permanecí fuera de la carpa observando el firmamento con sus infinitas estrellas, la belleza escénica me invitó a realizar un vivac en ese lugar quedándome dormido luego de un rato con el dulce arrullo de la caída de agua que se hallaba al lado.
Al día siguiente di media vuelta y seguí con la ruta, como había destinado un día mas para conocer el lugar, acampé a un par de horas de Huancaya, precisamente en la zona mas linda del lugar.
Pasé la tarde en ese paisaje tremendamente acogedor, sintiendo las buenas vibraciones a pesar de las envidias sanas de las personas que veían desde muy arriba a este humilde caminante con su carpa y su anzuelo en medio de la majestuosidad del lugar.
El último día, regresé a Huancaya pero caminando por la orilla del río, atravesando algunas chacras y escapando de algunos perros que cuidaban las mismas, sin embargo llegué sano y salvo al pueblo, donde me reencontré con algunos caminantes que conocí en el camino, con quienes departí los últimos momentos en ese lugar.
Algún día regresaré, pero por ahora a seguir viajando rumbo a nuevos parajes, para compartir mis experiencias con ustedes.
p.d. Gracias Lou, por algunas de tus fotos. |
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