
Iván en aventura nocturna
Río Yanayacu, Loreto | 0 comentarios.
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Viaje al río Yanayacu
Salí muy temprano al aeropuerto de Lima. Una vez montado en el avión, el vuelo transcurrió con tranquilidad y me felicité por haber tomado desayuno antes pues el snack que ofrecían en el vuelo no hubiera calmado mi apetito.
Al descender del avión en Iquitos lo primero que percibí fue una “cachetada” de calor y humedad. Estuve esperando en el aeropuerto a que fuera a recogerme un amigo, para hospedarme en su casa cercana a la plaza de armas de la ciudad.
Fuimos a almorzar a uno de los restaurantes más simpáticos de la ciudad: El Fitzcarrald, y me hizo probar comida y cerveza local, lo encontré bastante agradable. Luego dimos un paseo por algunos de los lugares más atractivos de la ciudad: arquitectura curiosamente europea, la casa de hierro construida por Gustave Eiffel, el barrio flotante de Belén, entre otras cosas.
Por la noche, luego de cenar, nos dirigimos al bar Nikoro, a orillas del río Itaya. Esto fue muy interesante para mí, pues no es muy común tomar unas cervezas y escuchar un mix de sonidos de la selva junto a la música de Depeche Mode, Cure o Tiesto.
A la mañana siguiente salimos muy temprano hacia uno de los embarcaderos de la ciudad, allí nos encontramos con otro amigo y con una agradable pareja de turistas canadienses. Los cinco tomamos una lancha rápida y nos embarcamos hacia el río Yanayacu. El viaje transcurrió excelentemente, pudimos observar delfines rosados y, cuando nos acercábamos a las orillas, pudimos observar diversos tipos de aves. Luego de cuatro horas, llegamos a nuestro destino: el albergue que posee mi amigo, el Amazon Action Yanayacu Lodge (www.amazonaction.org).
Luego de instalarnos fuimos a dar una vuelta por una comunidad cercana llamada San Juan de Yanayacu, allí pude conocer algunas personas y charlar un buen rato (es interesante escuchar las historias que tienen para contarte, la vida en la selva, los seres míticos que la habitan, etc.)
Luego de un rico almuerzo, almuerzo que dicho sea de paso lo pesco el guía del albergue, salimos en canoa a recorrer el río; estando tan cerca de la naturaleza es imposible no sentirse extasiado ante tanto color, vida y belleza. Las horas transcurrían mientras remábamos río arriba hasta que finalmente se hizo de noche, fue en este momento que la cosa se puso más interesante pues las criaturas nocturnas son aún más impactantes: pudimos observar y capturar (sólo por unos instantes, no somos irresponsables) pequeños caimanes, pudimos observar murciélagos pescadores, caimanes negros, etc. Personalmente no creo ser la persona adecuada para contar este relato pues no puedo describir la experiencia a su plenitud. Luego de tanto remar, regresamos al albergue para asearnos, cenar y descansar.
El día siguiente se inició muy temprano, salimos al amanecer a observar monos y perezosos. Luego de una caminata no muy larga empezamos a observarlos a no mucha distancia, seguimos así durante un buen tiempo. Posteriormente tomamos otra ruta de regreso para poder observar aves e insectos de curiosa forma y gran tamaño.
Finalmente, regresamos al albergue para hacer las mochilas y tomar la lancha rápida que nos llevaría de regreso a Iquitos, esta vez nuestros acompañantes de viaje fue una amigable pareja de turistas alemanes. Durante el viaje de vuelta hicimos una parada en Tamshiyacu, donde pudimos comprar algunas artesanías locales.
Una vez en Iquitos, todo tuvo que transcurrir aceleradamente pues mi vuelo de vuelta salía en una hora. Poco quedaba de mi espíritu citadino y mucho habían crecido mis ganas e interés de repetir una experiencia similar, de disfrutar y maravillarme de cosas como el sonido de la selva o las extraordinarias formas de vida que se encuentran allí.
De regreso a Lima, me costó un poco encontrarle vida a las cosas.
Ivan Miljanovic
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