Sobre la calle Bartolomé Mitre, entre Montevideo y Paraná, se encuentra el Pasaje de la Piedad. Su planta en forma de U dentro de una manzana le da un carácter único en la ciudad de Buenos Aires.
Comenzado a construirse entre finales del siglo XIX y terminado en principios del XX. La edificación posee influencia italiana y francesa. Caminando desde la esquina de Montevideo, se puede ingresar (si la reja está abierta y ningún vecino del Pasaje se ofende) al Pasaje.
Un cuidado pavimento de adoquines invita a pasar a otro "tiempo" e imaginar una ciudad distinta y distante cuando se observa la austera puerta del "Teatro de la Piedad". Enfrente, dos puertas (madera trabajada y bronce) con la numeración "1" y "2" indican el comienzo del circuito de esa microciudad que es el Pasaje.
Hacia el final de una corta calle perpendicular, hay obligación de doblar a la derecha. Allí, en esa calle paralela a Mitre, se ubican tres entradas con porches respectivos. Enfrente de estas, una seguidilla de puertas similares, faroles y ladrillos que pueden hacer recordar a algún film inglés o francés ambientado a fines del siglo pasado.
El recorrido termina en otra calle con salida a Bartolomé Mitre, enfrentando a la Iglesia de la Piedad. Este paisaje urbano no sería relevante en alguna ciudad europea, pero aquí en Buenos Aires, llama la atención.
Si bien el origen del Pasaje data de finales del siglo XIX, su ubicación y preservación no es casual, ya que se encuentra dentro del considerado "tardíamente" casco histórico de la ciudad, en el barrio San Nicolás.
Tal vez si se hubiese comenzado a construir el concepto de "casco histórico" mucho tiempo antes, la ciudad podría haber tenido una planificación adecuada (es decir una parte antigua y una parte moderna); entonces los habitantes y visitantes podríamos disfrutar de toda esa herencia de construcciones de principios del siglo XX que persisten, a pesar de las demoliciones actuales de edificios antiguos (en favor de los vaivenes mercantiles-inmobiliarios).
A diferencia de otras ciudades latinoamericanas (Lima, Cartagena), no supimos conservar el encanto de la construcción colonial española, esperemos retener el sueño de grandeza que hizo emerger los edificios de estilo europeo cuando el país atravesó una etapa de prosperidad económica desde fines del siglo XIX hasta la década del 30 en el XX.
Para ver más fotos y ver otros interesantes pasajes de Buenos Aires, pueden entrar el blog: www.damianmocciola.blogspot.com |
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