
Patio central del Templo de Luxor
Luxor | 0 comentarios.
|
Luxor, también llamada Tebas por los griegos y conocida como Uaset en la época faraónica, es una ciudad que envuelve al turista en la esencia del antigüo Egipto. Para llegar, agarramos el tren nocturno Abela desde El Cairo. No dormí nada porque estaba fascinado viendo por la ventana de la cabina cada pueblito por donde pasaba el expreso y los variados paisajes que ofrecen las márgenes de El Nilo en sus diferentes formas a lo largo de su extenso caudal.
Casi 10 horas después de haber salido de la capital egipcia llegamos. Me quedé en un hotel altamente recomendable: el Tutotel, con una vista excelente desde su terraza de gran parte de la ciudad y el río Nilo. Allí, en el último piso, el turista cuenta con una piscina bien tentadora.
El Nilo divide a la ciudad en dos. En el este se encuentran los principales hoteles y el puerto de los famosos cruceros que navegan aguas abajo por el río más largo del mundo. Aquí también están los recintos más imponentes que jamás mis ojos habían visto: El templo de Luxor, y el reciento religioso más grande jamás construído por el hombre, Karnak.
Hay que encontrarse con estos recintos más de una vez. Ir de día es fascinante, y en la noche hay que volver a poner los pies en ellos para disfrutar del ambiente sensorial que ofrecen cada una de sus columnas iluminadas. Al comprar el boleto de entrada manténgalo porque le servirá para ambas visitas. Impresionante la fachada del Templo de Luxor.
Destaca su obelisco y los tres colosos con la figura de Ramsés II. Igualmente alucinante la larga avenida de esfinges que, en un pasado, lo conectaban con Karnak. El templo de Karnak es deslumbrante, apoteósico. Nos deja boquiabierto con su magistral sala hipóstila contentiva de 134 columnas de 22 y 18 metros de altura.
Maravillado por el lado este de Luxor, jamás se me ocurrió pensar que quedaría atónito al cruzar el río y llegar al llamado West Bank. Aquí me encontré con algo que me mató: el imponente templo de Hatshepsut, enclavado en los grandes peñascos de granito puro de la montaña Deir al-Bahri. Me hubiera podido quedar en ese lugar una vida entera.
La historia de Hatshepsut es digna de Delia Fiallo (la escritora más famosa de telenovelas venezolanas). Hatshepsut era una mujer cualquiera que estuvo casada con su hermanastro el faraón Tutmosis II. A este debía sucederle en el trono su hijo fuera de matrimonio Tutmosis III. Sin embargo, Hatshepsut se pasó de viva cuando murió su marido y se autoproclamó emperadora porque Tutmosis III era muy joven (según ella, por supuesto).
Pues reinó durante 20 año hasta que Tutmosis III creció, y al mismo tiempo su malicia y ganas de venganza. Así las cosas, un día mató a Hatshepsut y se alzó con el trono. La odiaba tanto, que mandó a borrar del templo todas las figuras de quien fuera su madrastra, y así lo evidencia el turista si observa con parsimonia las grandes paredes. ¿Y por qué nos destruyó todo el lugar? Simple: Tutmosis III no era tan pendejo y como el complejo había sido construido en honor a los dioses tebanos, no quería ganarse la mala lid de ellos. Así que sólo se encargó de hacer desaparecer cuanta figura de Hatshepsut hubiera pintada, esculpida o delineada en la estructura.
En West Bank también hay que visitar el Valle de los Reyes, sitio donde antiguamente reinaba la muerte porque era el dominio de los faraones que ocupaban gigantescos sarcófagos esperando la inmortalidad, entre ellos el celebérrimo Tutankamón. Fue realmente uno de los gobernante menos importantes de Egipto, pero se hizo famoso tres mil años después de su reinado porque su tumba –descubierta en 1.922 por quien fuera uno de los afectados por la famosa “maldición”: Howard Carter- se encontró casi intacta, repleta de los tesoros con los cuales eran enterrados los faraones para que pudieran disfrutarlos en su vida del más allá.
Hoy los turistas pueden admirar estas reliquias en el museo egipcio de El Cairo. En el Valle de los Reyes el turista puede entrar el nicho donde reposaba Tutankamón, pero sinceramente no tiene sentido visitar el pequeño agujero asfixiante.
Lo que si vale la pena es entrar en lo más profundo de las rocas áridas del valle para conocer tumbas reales muchos más fantásticas de otros faraones como Ramsés II.
Estos pasadizos incrustados en los peñascos y que conducen a profundas cámaras mortuorias están decorados de manera alucinante, y permiten al turista conocer bien de cerquita la fascinación de los antiguos egipcios por la vida celestial.
No se valla de Luxor si montarse en globo, una actividad que viene a llenar por completo el álbum de recuerdos de este viaje. Subimos al cielo de madrugada y vislumbramos uno de los amaneceres más espectaculares del mundo. Esta vista incluyó, por supuesto, la majestuosidad de las gigantescas obras que los faraones dejaron como legado de una de las culturas más ingeniosas de la historia antigua, así como panoramas inigualables del caudal de El Nilo.
Un último dato: en temporada de calor, bien puede el termómetro marcar los 45-48 grados centígrados. Lo ideal es levantarse bien temprano. Ya a las 6 de la mañana estábamos pateando Luxor, y a eso de las 2 de la tarde regresábamos al hotel para almorzar y tomar una siesta en la habitación con el aire acondicionado a su máxima potencia.
Así nos burlábamos de la implacable acción del astro rey. Al caer casi por completo la tarde, a eso de las 6, volvíamos a salir. De hecho si visita Luxor en verano se dará cuenta que durante el día las calles simulan un pueblo fantasma. Al dormirse el sol, Luxor se despierta y el bullicio es increíble. La ciudad es bien desordenada, realmente caótica, desastrosa, pero por esas cosas de la vida mi estadía fue una de las más placenteras que he tenido en viaje alguno. Eso se llama misticismo.
Siempre le doy gracias a la Milagrosa por haberme permitido estar en Luxor. Si va a Egipto no dejé por nada del mundo visitar esta ciudad, ni El Cairo, por supuesto…ni Alejandría, ni Asuán…bueno realmente si puede, visite TODO. Es uno de esos países donde ningún rincón tiene desperdicio.
Tips de mi viaje por varias ciudades de Egipto en los diarios: www.viajeros.com/diario-2880.html, www.viajeros.com/diario-2857.html y www.viajeros.com/diario-4162.html
Alejandro Fresser Greiner (aa_fresser@yahoo.com)
|
Publicar en
|
¿Qué te pareció este diario? |
|
|