Martes 14 de octubre, 18:20, salimos de mi casa junto a Olga y Lidia (mis dos amigas españolas) hacia la Terminal de Ómnibus de la Ciudad de Buenos Aires.
El tráfico, como nunca. Por fin cojimos (perdón) un taxi con un chofer salido de una película de Almodóvar y que nos cobró por la travesía la friolera de 7 pesos, (como si fuéramos terroristas chihitas tratando de escapar de la policía). Como no teníamos tiempo ya que el bus partía a las 18:55 y nos quedaban 10 minutos para llegar a la plataforma 50, no tuve tiempo para discutir con tal exponente de la chantada taxisteril porteña. Pagamos y salimos disparados hacia los andenes.
Evangelina y Sebastián nos estaban esperando en el sitio convenido de antemano, bastantes preocupados por nuestra demora.
"Cuando Edu y las chicas llegaron, bah perdón, cuando la maleta Samsonite de Edu y sus dos amigas arribaron sentí un gran alivio... viendo la demoro y sabiendo que el tráfico estaba de lo peor decidí comenzar con mis lecciones de corrupción made in Argentina: Me acerca insinuante al conductor y con una gran sonrisa le insinuó retrasar unos minutos la salida del micro ya que Edu traía los pasajes y ni señales de el y las chicas.: "A las 18:55 salimos esté quien esté" fueron sus únicas palabras con una gran sonrisa lo que recibí a modo de respuesta. Por lo visto tengo que reforzar mis armas de seducción y mis argumentos para convencer a la gente. (Eva dixit).
Luego de las presentaciones pertinentes y las despedidas apresuradas, abordamos al micro de la Empresa Vía Bariloche Expreso Tigre Iguazú.
Coche cama comodísimo. Los asientos anchísimos, mantitas de viaje y cojines de lo mas mullidos. Olga y Lidia ocuparon los asientos 6 y 7; Eva y yo los N° 4 y 5.
19:00 El micro salía por fin de la Terminal; caramelos para empezar y charla, mucha charla entre las féminas a fin de ir conociéndose. Luego de 16 horas de viaje, una cena abundante con entrada, plato caliente, postre, varios vasos de tintillo rico, un desayuno con medialunas, tostadas, manteca y mermeladas, 2 películas un tanto pedorras y una medianoche bebiendo champagne del rico (si aunque parezca mentira estaba incluido en el servicio, llegamos a Puerto Iguazú.
Desde ahí, luego de hacer algunas averiguaciones tomamos un micro que nos llevaría hacia la frontera con Brasil para luego continuar a FOz.
Cargamos bolsos y maletas y partimos hacia el Puente Tancredo Nevis. Trámite migratorio correspondiente, Olga okey, Edu aprobado, Lidia super y Eva que trajo su cedula vencida en el 2002. (Ojo revisen que en las cédulas con letras muy chiquitas tiene fecha de caducación) y no la dejaban pasar hacia el país vecino. No hubo caso ni coima que pudiera vencer las barreras de la nueva eficiencia fronteriza argentina.
"Nueva comprobación de que necesito urgentemente clases de seducción y convencimiento: al comprobar que finalmente no llegaría a cruzar la frontera, volví a la carga con mis insinuaciones:
Por favor(pucheritos y mohines), le dejo mi billetera de garantía. Creo que fue lo peor que hice en el día. Edu, apartando a la empleada de gendarmería le sugiere: _Que tal si cruzamos en un auto particular, a lo que la susodicha, un tanto aturdida por tan absurdos pedidos nos dijo:- "Si la ponen en el baúl quizá tengan suerte de que no lo descubran, pero no les aseguro que llegue con vida".
Como había que ser expeditivos y ganar tiempo ya que nos esperaba un día de tramites a fin de lograr recibir el DNI o el pasaporte de mi vencida Amiga y la suerte nos venía dando avisos, Olga y Lidia no tuvieron mas remedio que dejar en los baños del puesto fronterizo unos poquitines de porro que pensaban introducir en el país mais grande do mundo y partieron con preocupación por nuestro destino rumbo al Hotel San Diego a fin de tomar sus habitaciones y avisar que no nos esperen por lo menos hasta mañana.
Con Eva, esperamos un Bus hacia Puerto Iguazú y charlando con una lugareña conseguimos que nos acercara hasta la Terminal y nos recomendara un par de lindos Hoteles de las cercanías. OBVIO y como no podía ser de otra manera, los hoteles muy lindos estaban ocupados de bote a bote y no nos quedó otro remedio que cojer nuestras mochilas y yo mi samsonite y arrastrarla por las empinadas y rojizas calles de este pueblo encantador (Ver Termas de Deep River I). Al fin y luego de 2 cuadras de marcha llegamos al prometedor Hotel Tierra Colorada (Habitación doble con desayuno incluido y piscina por 40 pesos no estaba nada mal y como no había tiempo que perder tomamos la habitación numero 2.
"A la hora de escoger (con perdón de la palabra) hotel, hacelo con calma. Que el cansancio no te haga decir que si a una habitación con cubrecamas palettes colorados y doble cortinado fucsia de raso con mantel tipo crochet encima y para colmo de males una pared adornada por un caminito de hormigas que en forma de procesión iban desde el machimbre hasta el techo. Ah, y si vas a usar la piscina y el solarium, asegúrate de que no esté vacía y en reparaciones."
Como ya no dábamos más de cansancio, nervios y stress y el calor arreciaba y todavía nos faltaba comunicarnos con Baires para que Sebastián le envíe el pasaporte y el DNI de Eva para estos mundos, decidimos quedarnos.
Sin más que cambiarnos la ropa, cargar las mochilas con cámaras y algún dinerillo nos fuimos a establecer la comunicación telefónica para poner al tanto a Sebastián de lo ocurrido y acelerar los tiempos de reencuentro de mi amiga con su identidad sin vencimiento.
Eva hablaba a Baires y yo a Foz para dejarle los datos a las gallegas.
Entre Oca y Correo Argentino, llamadas de ida y vuelta a Bs. As., estuvimos como una horita. Con el trámite realizado decidimos almorzar y empezar lentamente a disfrutar de nuestras ansiadas vacaciones. Elegimos el restó La Rueda, y nos morfamos dos milanesotas con papas fritas y ensalada de tomate y lechuga.
Caminamos por el centro, hablaba Eva a Baires, comíamos helado, Eva nuevamente al teléfono; bebíamos agua y otra comunicación al marido para ajustar detalles y que para mejor justo ese día comenzaba en un nuevo trabajo. LINDO DEBUT, GRACIAS SEBAS POR TU AGUANTE.
Una vez finalizada toda esta odisea recuperadora de identidad (VENCIDA) decidimos disfrutar de lo que quedaba del día y teníamos varias opciones:
1.- Volver al hotel y chapalear entre la pintura fresca de la piscina vacía,
2.- dormir como marmotas.
3.- Llorar y llorar por la mala suerte del debut.
4.- Conocer algo de Puerto Iguazú.
Optamos por esta última, que por cierto era la más sana y divertida.
Caminamos por la Avenida Victoria Aguirre hacia el hito de las tres fronteras. Luego de ocho cuadras bajo un sol abrasador y que parecieron miles de kilómetros, arribamos a destino. Tres países tan distintos y tan parecidos a la vez convergen en un mismo punto geográfico; dos ríos, el Iguazú con sus tonos Colorados y el Paraná con su corriente fluvial de tintes oscuros. En cada vértice, un monolito (Bah un poronguito, pintado con los colores de cada una de las Banderas) Los turistas, llegaban, bajaban, sacaban la foto y huían despavoridos. Nosotros, tomamos fotos, caminamos, posamos, nos sentamos, nos levantamos, recorrimos tiendas de chuchería y por fin recalamos en un bar Terraza (que no nos acordamos el nombre.
Patas coloradas sobre la baranda de madera y una Quilmes bien helada; a contemplar la vista que por cierto no era nada del otro mundo.
Para nosotros fue un remanso de tanto día agitado, una charla amena (como las que siempre tenemos con Evange, mucho cuelgue y esperar el atardecer) Cancelamos nuestra cuenta y emprendimos la marcha hacia el centro de la city. "NUEVA LLAMADA TELEFÓNICA DE EVA A SEBAS PARA CONFIRMAR ENVIÓ.
Compra de Agua mineral y al hotel a sacarse la patina rojiza de cuanto agujero poseemos y a la calle en pos de saciar nuestros estómagos.
Volvimos a La Rueda, nos pedimos ñoquis y spaghettis a la Scarparo, un tintucho que saboreamos en la dulce compañía de dos guitarristas que amenizan la noche en la terraza.(bah, amenizan, algo lindo hay que contar, en realidad se coparon con las cuerdas y en cualquier momento nos quedamos sordos o bien les metemos las guitarras por el culo).
Lidia y Olga, disfrutando del San Diego Palace Hotel en Foz, mañana tipo mediodía vendrán a por nosotros y juntos recorreremos las cataratas. |
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