Montanita:
Que se puede decir de Montanita??? Que te enamoras a primera vista? Que encanta?
De que vamos a regresar es certero…
Aquí pasamos un corto pero inolvidable tiempo. El bus nos deja en la carretera justo en la calle principal donde un cartel te informa que estas en Montanita. Recorriendo la calle principal puedes divisar el mar a lo lejos…
Casi todas las edificaciones están construidas típicamente en bambú y paja aunque también hay modernos hoteles.
El pueblo es pequeño pero tiene un aire bohemio y cosmopolita; hay gran cantidad de turistas al igual que locales aquí…
Enseguida uno de los guías turísticos nos ofreció su ayuda, nos llevo a varios hoteles en el pueblo pero nos parecieron muy concurrido; al notar esto el guía nos propuso un hostal que se encuentra no lejos del centro de la ciudad, como medio kilómetro al norte., llamado Arena Guadua .
Nos gusto de inmediato; es un complejo de cabañas frente al mar, con un restaurante y una pequeña barra al lado.
La cabaña que alquilamos tenía una hamaca donde descansar afuera en el portal, adentro tenia dos camas grandes con sus correspondientes mosquiteros y un baño con agua caliente.
El precio por noche fue de $20.00 incluyendo desayuno.
El lugar es acogedor, limpio y mucho más importante el encargado y los dueños son muy amables y atentos.
Ese día recorrimos el estrecho de la playa que estaba bien concurrida por muchos jóvenes disfrutando de las olas y el “surfing.” En el pueblo, compramos varias artesanías típicas de la región, mientras lo explorábamos.
Comimos al atardecer en un restaurante que aunque no esta frente al mar, tiene vista al mar y ofrecía mesas afuera para disfrutar del paisaje, las gentes y el ambiente mientras comíamos.
Como siempre quedamos satisfechos por la calidad de la comida y el buen precio. De regreso al Agua Guadua nos invitaron a la fiesta de cumpleaños de la hija de los dueños que se celebraría esa noche.
Mientras excitadamente preparaban la fiesta, nosotros disfrutamos del mar; pronto conocimos un personaje muy conocido por esta área que se dice es el mejor buceador de la costa; el Señor Vito, (dueño del hostal del lado denominado De Vito, familia de los dueños en donde estamos).
Vito prepara una fogata en la arena y después nos entretiene con sus miles de cuentos y dicharachos…
La fiesta estuvo muy animada, todo el pueblo fue invitado! Hubo buena música, comida y bebida…
La verdad que la pasamos muy bien especialmente con el trato familiar de todos. Desafortunadamente nuestra estancia en este encantador lugar fue breve, nos apuraba continuar, ya que queríamos llegar a nuestro ultimo destino antes de que se nos acabara nuestros días de vacaciones….
Al otro día dormimos hasta tarde ya que la fiesta duro toda la madrugada. Después de un buen desayuno frente al mar y de dar las gracias y despedirnos de todos caminamos hasta la carretera para tomar el bus que nos llevaría a Salinas.
Salinas:
Salinas se encuentra a unas 2 ½ horas de Montanita y a 1 ½ hora de Guayaquil por carretera; esta parte de la ruta es nueva, amplia y cómoda para transitar. Por el camino pasamos por un pueblo costero que nos hubiera gustado visitar, Ballenita; desde nuestra breve perspectiva pudimos apreciar que es bien bonito.
Pronto divisamos la bahía de Salinas en forma de media luna con muchos rascacielos, la playa es concurrida con yates y con un centenar de personas ejercitando deportes acuáticos de todo tipo en el agua o disfrutando del sol en la blanca arena.
Las olas en esta playa son mas calmadas que en las demás playas que hemos visitado. Al igual que Atacames y Bahía de Caráquez hay un inmensurable número de vendedores callejeros ofreciendo toda clase de mercancía en la playa.
Nos dirigimos al Hotel Salinas; donde alquilamos una habitación con vista al mar, una cama grande y baño con agua caliente; al precio $20.00 por noche con desayuno incluido. Como siempre no nos demoramos mucho para explorar la ciudad; recogimos todo el malecón hasta el pequeño balneario de Chipipe, al extremo sur donde no hay tanto gentío y uno puede apreciar más el océano.
Paseamos lentamente apreciando nuestros alrededores; nos detuvimos a descansar en el Parque Central y admiramos de la bonita iglesia situada aquí. Hay mucha actividad ya que esa noche habrá una gran fiesta en el centro de la ciudad con música en vivo que será televisada y los preparativos están en toda marcha.
Antes de regresar al hotel para descansar un rato y refrescarnos para la noche, decidimos comer en el Restaurante Lui e Lei que ofrece mesas afueras con grandes sombrillas amarrillas donde uno puede disfrutar la vista del malecón, trafico y transeúntes mientras come.
Los platos principales que ordenamos, ceviche de conchas y un plato de marisco en salsa de maní típico de esta región fueron increíblemente sabrosos además de cuantioso. No lo pudimos terminar! Me doy una pena tener que dejar comida pero ya estábamos al explotar!!! Bueno, ahora más lentamente nos dirigimos al hotel…
Al anochecer recorrimos el malecón en dirección norte, caminamos hasta el hotel Barceló Colon donde entramos a entretenernos un rato en el casino. No ganamos nada pero pasamos buen rato…
Caminando hacia el centro de la ciudad a dos cuadras de este hotel se encuentra el Museo Naval y Arqueológico,,, ya era tarde y estaba cerrado, otro día será…
El en malecón hay una gran cantidad de discotecas además de barras, restaurantes, Internet cafés y tiendas.
Esta noche las discotecas no están tan llenas por la fiesta que esta pasando en el centro del pueblo. Nosotros decidimos de acudir a unas de estas discotecas; se encuentra en un segundo piso y tiene un balcón de donde puedes apreciar la vista del océano. Con el tiempo estuvo muy concurrida y pasamos una estupenda noche bailando e intercambiando historias con unos visitantes de Guayaquil que pasan sus fines de semana aquí regularmente.
Al otro día amanecí sintiéndome mal por todo lo comido y tomado la noche anterior.. Uhff!!! Si no fuera por la amabilidad de encargado el comedor del hotel que me dio a tomar un te digestivo preparado por el no hubiera podido funcionar… Me hico tomar una tetera entera en el comedor y después se hizo llevar conmigo otra cantidad para el resto del día, por si acaso…
La verdad que la gentileza y servicio de los empleados de este hotel fue algo especial, las chicas que trabajaban en el mostrador se esmeraron en encontrar la mejor opción para nosotros de viajar hacia el aeropuerto de Guayaquil ya que se nos había acabado el tiempo de vacaciones y teníamos que regresar a Quito para nuestro vuelo de regreso. Nuestra aventura en Ecuador termina aquí… aunque no tuvimos el tiempo suficiente para poder completamente disfrutar de los lugares que visitamos tenemos la certeza que vamos a regresar a dedicarle exclusivamente el tiempo indicado a cada lugar.
El encanto de este país es engrandecido por la amabilidad y gentiliza de las personas que conocimos en nuestro recorrido, sus recomendaciones, consejos y atenciones fueron que estas vacaciones fueran inolvidables! |
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