Los Roques:
Llegada la época Decembrina en mi Capital, Caracas, los sentidos de pasión por viajar apenas empezaban a encenderse.
Entre ideas, pensamientos de aventuras y algunos “churupitos” en el bolsillo decidí pasar un Fin de Año diferente, ya que los últimos Fines de Años con los Amigos se habían convertido en un degrade de Vibraciones constante y sonante.
De la euforia del Alcohol hasta llegar a un completo e incompleto falta de energías y rutina. Todo se había convertido en la misma película de todos los Años.
Viendo esto, decidí junto con mi Novia Leidy agarrar nuestras Mochilas y montarnos en la primera Avioneta dirección a estas Islas Paradisíacas bien llamado Archipiélago Los Roques.
Cayos Paradisíacos, Playas de un degrade de verdes y azules, pasando por los mas claros hasta los mas brillantes, Arena blanca y limpia como el que nunca hallamos visto y un sentir de gente intensamente Vibrante.
Llenos de amor, amistad, sentir por la naturaleza y una felicidad en los rostros de estas personas que nunca antes había visto.
Haciendo nuestra respectiva investigación por el Oráculo llamado Google, conseguimos una página de una Gran Aventurera Venezolana llamada Valentina Quintero. Ella se dedica a tan bonita profesión de viajar y conocer cada rincón de nuestra bella y calida tierra llamada Venezuela. Allí conseguimos muy buena información sobre posadas y teléfonos en este Archipiélago.
El que más nos llamo la atención fue una Posada llamada Rancho de Agua Clara. Fue el acierto más efectivo por nosotros, ya que en esta posada conseguíamos todo lo que queríamos y buscábamos.
Una estadía completamente relajada y a precios solidarios. En contacto con la Playa a tan solo 5 minúsculos pasos, hasta llegar a sumergir los dedos de los pies en un agua tan cristalina que es una creación Divina. Allí entre llamadas y llamadas reservamos parar llegar a esta bella Posada en el Cayo Crasqui. Previo Deposito, estábamos confirmados para llegar el 31 de Diciembre y devolvernos el 4 de Enero.
Nos reservaron la Avioneta Ida y Vuelta, 2 comidas al Día y una confortable Carpa enfrente de la Playa. La Carpa muy bien instalada bajo la sombra y con par de colchones para dormir como si estuviéramos en casa.
Nos embarcamos muy temprano en la mañana con muchas energías y una vibra eterna para el Aeropuerto Nacional de Maiquetía para abordar nuestra Avioneta. Llegamos tan temprano que la misma gente de la Línea Aérea no había llegado. A los pocos minutos ya estábamos montados en una Mediana Avioneta rumbo a nuestro Destino. Unas Fotos desde el Aire avisaron la pronta llegada a tan solo 30 minutos del Aeropuerto.
Llegamos al Gran Roque, fuimos a nuestro punto de encuentro y nos conseguimos con el “man” que pronto se convertiría en nuestro amigo para llevarnos a nuestra Posada en el Cayo Crasqui. Al montarnos en el bote nos dimos cuenta que formábamos parte de la mínima mayoría de los Latinos en Los Roques, el 90 % eran Italianos, que se alejaban del frió de la época y estaban en las mismas que nosotros.
Prontamente se formo una conversa con un amigo del Piloto del Navío. Hablando de trabajos y surf nos dimos cuenta que andábamos en la misma Onda Aventurera y Espiritual. Unos problemitas con uno de los motores pero nada relevante.
Llegamos a Crasqui y nos recibió su propietaria Anjah, una Alemana muy simpática, que nos dio su más cordial bienvenida a su aposento. Nos enseño la carpa en donde dormiríamos, los baños, el agua dulce y nos dejo saber que estábamos como en nuestra casa.
Al llegar la noche en la Posada se reunieron varios personajes que luego en el transcurso de la misma los iría conociendo uno a uno. A la primera que conocí fue a Anjah y a su hijo Julian, un niño mitad Alemán y mitad Roquense, ya que su padre llamado Guayo es un nativo de la Isla y propietario de las lanchas de la Posada.
Julian es un niño impresionantemente inteligente y buen mozo, con una vibra que irradiaba por todo a su alrededor. Nos impresiono ya que de una u otra forma atraía nuestra visión, cuando estaba por los alrededores, no podíamos dejar de verlo. Guayo (su papa) era moreno bronceado y de mediana estatura, muy cómico y de un habla bastante rápida que algunas veces costaba entenderle.
Conocimos también al “Boliyuo”, uno de los lancheros que trabaja para Guayo, muy cómico y muy buena gente. También estaban los 2 Amigos que fueron los que nos llevaron al Cayo. Y una familia que se estaban quedando en un Velero justo en frente de nosotros, tenían un problema con uno de los motores y llevaban días tratando de solucionar el problema.
Leidy entablo muy buena conversa con la hija de la Familia que también estudiaba Medicina, y yo, con el Papa, un Señor con un aire de Hippie Aventurero que llevo su vida como Dios nos lo propone, muy felizmente y con una vibra positiva para todo el que nos rodea y para si misma también.
En pocas palabras, yo en un futuro me quería ver como aquel Señor, con Salud, con muchos Viajes Encima, con Familia y especialmente Feliz.
Llegaron las 12, entre pescado, vino y música celebramos nuestro Final de Año en la playa y con gente muy especial. Vimos algunos fuegos artificiales y tome muy buenas Fotos esa noche. A la mañana siguiente, desayunamos y fuimos a recorrer la Isla. Lo primero que hicimos fue un Snorkeling en la parte de atrás del Cayo llamado el Cementerio de Caracoles, un pequeño pedacito de arena que se encuentra algo escondido y que es ideal para esta actividad. Estuvimos en esa un rato, hasta que la marea se torno algo rápida y nos boto de esa parte. También hicimos Kite sin Surf ya que yo no tenía la tabla pero igual no la necesitamos, estábamos muy divertidos. Muy buenas Fotos ese día también.
Al día siguiente fuimos a otro Cayo el cual tenia 2 orillas completamente cristalinas, paseamos por la Isla y fuimos a una montaña la cual la conseguimos de improvisto. Felicidad y relajación total, abstraídos del mundo.
Al siguiente día fuimos a Cayo de Agua, el Cayo más bello y lejos de Los Roques. Un impresionante Azul y un pasadizo de 2 orillas llamando al Paraíso. Es que en realidad estábamos en el Paraíso.
Nuestro último día nos sentíamos un poco melancólicos por dejar esta Tierra de Energías. Nos despedimos de nuestra Gran Anfitriona Anjah y de su hijo Julian. Guayo nos llevo de vuelta al Aeropuerto.
Lo que mas recordare de Los Roques será la Vibración de Alegría y Felicidad de todos aquellos que conocimos en el transcurso del Viaje. Se sienten tan felices, que en sus rostros se manifestaba sin mucho esfuerzo.
Gracias Anjah, Guayo, al pequeño Julian, al “Boliyuo”, los panas Surfistas y al pana Morgan por sus cuentos de Medusas y Sirenas.
DANIEL PEREZ Y LEIDY DE ABREU - |
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