Una aventura casi ficticia en la Isla del Encanto
En Junio 23 del 2006, decidí ponerme en contacto con un grupo de amistades para ir a visitar a Puerto Rico.
Decidimos visitar la mayoría de los lugares turísticos con los que cuenta esta hermosa isla. Para estos mismos días mi padre estaba de viaje en los Estados Unidos, y como no contábamos con muchos autos, pero si con muchas personas decidí robarme el "jeep" de mi padre para recorrer la isla.
Aparte de el "jeep” de mi padre, contábamos con dos autos mas, los cuales eran de mis amistades. Específicamente el 30 de Junio partimos hacia Cabo Rojo 30 personas. Llegamos al Las cabañas de este mismo lugar donde nos hospedamos por 1 semana. Allí visitamos EL FARO, y algunas playas donde la pasamos de maravilla.
Lo que teníamos planeado hasta ese momento era visitar el Yunque luego y hospedarnos en el Hotel Paradise, para esto habíamos decidido dejar el "jeep” de mi padre en las cabañas ya que este estaba un poco dañado.
La noche anterior decidí salir a la playa sola, pero en este lugar ocurrió algo que quizás era mejor que nunca pasara. Pues conocí un muchacho que también se hospedo por varias semanas en las cabañas. Esa noche la pasamos muy bien conociéndonos, nos gustamos y lo invite a el Yunque, claro que nunca le dije que no había cupo para el y decidí llevarme el "jeep".
Al otro día partimos hacia nuestro destino con un nuevo integrante. Como quería pasarla bien con él, decidí irme acompañaba en el "jeep" con Antonio. Al dejar a Nancy plantada en su carro ésta se enojo demasiado y no me comunicaba casi nunca los planes que tenia el grupo.
Como escuche por otras amistades, que también nos acompañaron, que partiríamos a las 7:00 de la mañana, pues decidí irme a las 6:00, para llegar adelantada y pasar un buen tiempo con Antonio a solas. Al llegar al Yunque con Antonio, registré todo el grupo y decidimos esperarlos, pasando unas horas agradables yo y él.
Al llegar los demás del grupo comenzamos nuestra inolvidable experiencia adentrándonos hacia el Yunque.
Caminamos junto al guía bastantes kilómetros, pero al llegar a un punto el guía nos indicó hacia donde continuar ya que a él lo esperaban otros grupos, los cuales no iban a acampar como nosotros.
Ya al entrar a este hermoso lugar de Puerto Rico, 10 integrantes de el grupo decidieron cambiar su ruta para irse a Vieques, a conocer mas de la Isla del Encanto. Los 21 que restábamos decidimos acampara cerca del río para así podernos bañarnos en este mismo lugar. Resulta que jamás me dio con revisar que Antonio llevaba en su bulto, pero cuando me pidió de favor buscarle una ropa vi que contenía varias cajas de cervezas. Le lleve su ropa pasamos allí todo el día, ya que llevamos comida y las casetas de campaña para quedarnos durante una semana mas.
Esa noche Antonio durmió en mi cabaña, pero claro no paso nada. Cuando eran ya las 9 de la noche que yo estaba exhausta del cansancio decidí irme a acostar ya que pasaríamos más días allí durante esa semana y prefería descansar esa noche. Como me acosté tan temprano me desvele luego y cuando desperté eran las 2 de la madrugada y decidí ir a dar una vuelta alrededor del río.
Ya todos mis compañeros estaban dormidos, cuando de repente veo que hay un chico en la orilla del río acostado durmiendo. Voy hasta donde se encontraba y me doy cuenta que era Antonio cuando lo despierto estaba borracho y decidí no avisarle a los demás para evitarme la cara tan terrible que pondría Nancy al enterarse de lo sucedido.
En ese momento busqué el equipaje de Antonio en la caseta y nos fuimos caminando hasta el “jeep” de mi padre. Al llegar ya que estabamos bastante lejitos del “Jeep”, nos montamos, mejor dicho me monté ya que Antonio se quedó dormido. No sabia que hacer con él, pero decidí llevarlo a Cabo Rojo y ya en la mañana estaría de vuelta a el Yunque.
Al menos eso era lo que tenía planeado. Saliendo del Yunque me di una santa perdía pero continué hasta darme cuenta que era mejor llamar a alguien para que me ayudara. Apago el motor del “jeep” cuando noto que el celular no tenía señal. La calle donde me había parqueado estaba totalmente desolada y decidí continuar hasta un lugar que hubiese señal. Ni se imaginan que pasó….El fabuloso “Jeep”de mi padre se me dañó y Antonio borracho que iba hacer por mi.
Bueno el caso fue que decidí dejarlo solo allí y caminar mas adelante cuando encontré un negocio abierto donde se encontraba un teléfono público del cual llamé a Nancy y le pedí que no le dijera nada a los demás, pero que viniera por nosotros. El caso fue que llevamos a Antonio hasta Cabo Rojo y regresamos hacia donde estaba el “jeep” de mi padre todo el grupo. Lamentablemente el grupo trató de hacer algo por el pero nada se pudo. Allí lo dejamos abandonado.
Pasamos una semana súper agradable. Luego de ahí nos hospedamos en el Hotel Paradise, fuimos al Castillo San Cristóbal, a un parque de Golf, al Parque de Bombas en Ponce, una ciudad preciosa, en fin pasamos unas excelentes vacaciones, aunque para mi fueron muy divertidas.
Todo terminó cuando recogimos a los demás en Vieques otra ciudad preciosa y regresamos hasta Utuado, nuestro pueblo adorado… No esta demás decirle que cuando mi padre regresó se dio cuenta que el “jeep” no estaba y puso la denuncia a la policía encontrando estos el “jeep” días mas tardes donde Antonio y yo lo habíamos dejado.
Lo que les puedo decir es que la Isla del Encanto es fabulosa y que la visiten quizás de mi experiencia aprendan mucho…..Paola |
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