Partimos de Lima, desde nos trasladamos en avión hasta Cusco donde, tras un tiempo de reposo para aclimatarnos y no sufrir el soroche, visitamos Saqsaywaman, Q’engo y Coricancha. Al día siguiente cogemos el tren inca que nos traslada hasta Aguas Calientes, donde un autobús nos lleva hasta el Machu Picchu.
Al día siguiente, ya de regreso a Cusco, partimos hacia Urubamba, valle sagrado inca, visitando el mercado de Pisac y las ruinas de Oyataitambo. Seguimos viaje por ferrocarril hacia Puno, en un precioso tren. Se trata de un confortable tren que tarda unas diez horas en hacer el trayecto, incluyendo una parada en La Raya (4.160 mts.).
Si coincide la llegada a Puno con la puesta de sol, podréis disfrutar de un ocaso sobre el lago Titicaca realmente memorable. El lago Titicaca merece un cuaderno de viaje para si mismo, se pueden visitar varias islas e incluso dormir en un par de ellas. Entre otros habitantes se encuentran los Uros, un pueblo preinca conocido por sus poblados instalados sobre balsas de totora.
También es interesante visitar Sillustani (ruinas preincas e incas) y el lago Umayu, que cuenta con una importante reserva de vicuñas. Tras nuestra estancia en Puno, nos desplazamos hasta Juliaca para coger un avión hacia nuestro próximo destino: Arequipa. Es una ciudad colonial blanca y luminosa con una preciosa plaza de Armas.
Desde Arequipa se puede contratar una excursión al valle del Colca y realizar avistamientos de cóndor. Ver a los cóndor remontar e ir cogiendo altura para volar es un grandioso espectáculo, que compensa el madrugón al que te obliga. También visitamos Chivay, Pinchollo y Corporaque (cuya traducción no pondré aquí).
De Arequipa, vuelta a Lima en avión y excursión hasta Pisco, a las Islas Paracas, donde además de El Candelabro, vemos leones marinos, pingüinos Humbolt y cormoranes. Regreso a Lima y fin de viaje. |
Publicar en
|
¿Qué te pareció este diario? |
|
|