Machu Picchu es bello, impactante, intenso..
Cuando me senté por primera vez en esas terrazas para contemplar el paisaje, sentí el temblor de la tierra..... algo como el ritmo de la respiración, acompasado y constante, leve pero imperturbable.
Para llegar desde Cuzco hay que bajar al valle del río Urubamba y luego hay que subir a 2.450 m de altura, por la ladera de la montaña Hicimos el viaje en tren un poco dormidos. El viaje se hizo largo y yo, por consejo de nuestra guía Magnolia, me había abrigado como para el Polo Norte.
Así que empezó a molestarme tanta ropa cuando llegamos al valle y el día empezó a ponerse benigno y soleado. Estuvimos en Aguas Calientes alrededor de las once de la mañana.
Teníamos asignado un guía que fue con nosotros en el tren , Ceferino. Este nuevo guía le ponía muy poco entusiasmo al trabajo y fue de lo peor que tuvimos en todo el viaje.
Cuando arribamos al pueblito de Aguas Calientes, le tocaba darnos indicaciones sobre como dejar el equipaje y embarcar en los buses pues era tarde y no podíamos perder tiempo alojándonos en el hotel. Todos teníamos hoteles distintos y era difícil entender todo el barullo que se arma cuando llega el tren .
Después Ceferino hizo lo que pudo para organizarnos y darnos quince minutos para comprar agua y algo de comida para ir a Machu Picchu. Aproveché para aliviarme de ropa , lo que me puso más distendida.
Los dos estábamos cansados y somnolientos, pero al subir al bus se nos despejó el malhumor. Me encantó subir la cuesta zigzagueante, el camino es estrecho y muy pintoresco. Los buses son muy coquetos, aptos para transportar la curiosidad de los turistas en forma bien segura a las alturas, para que descubran lo que los incas fueron capaces de hacer sin la tutela occidental. Hay varios buses recorriéndolo en ambas direcciones pero nosotros hicimos lindos viajes acompañados por los chicos que saludan, vistiendo ropas incas. Esto es una costumbre que vamos a poder comprender mejor a la tarde, al bajar.
El entorno es selvático, muy salvaje y esto facilitó que las ruinas permanecieran ocultas a la codicia de los conquistadores. Las evidencias arqueológicas indican una total ausencia española, no existen influencias de su cultura en cerámica ni arquitectura, tampoco los extirpadores de supuestas idolatrías destruyeron sus templos como sucedió en cada lugar conocido por ellos, por lo que está categóricamente demostrado que los españoles no conocieron ni llegaron a Machu Picchu. Por suerte!!!!!!!!!!!!!!!!!
Desde Aguas Calientes se toman autobuses que parten cada 30 min, recorriendo la serpenteante carretera hasta llegar Machu Picchu. El primer bus de subida a la ciudadela sale a las 8:30 h mientras que el último regresa a las 17:30 hs. La mayoría de los turistas sube a la hora que lo hicimos nosotros, cuando llega el tren desde Cusco y luego de estar no mas de tres horas regresan a Aguas Calientes.
Nosotros, por consejo de Magnolia nos quedaremos hasta bien entrada la tarde. Averiguamos que se puede subir caminando. El ascenso tarda casi una hora. Desde Puente Ruinas es necesario ascender 800 m a través del sinuoso camino de 6 Km. hasta la ciudadela.
El camino lleva el nombre Hiram Bingham que es un inglés aficionado a la arqueología que descubrió las ruinas en 1911. Mucho homenaje a Hiram para nuestro gusto... porque las exploraciones fueron siempre sospechosas, nunca se encontró nada de oro, salvo un brazalete muy pesado en una época posterior a sus excavaciones.
También se encontraron acá una importante cantidad de cadáveres de mujeres enterrados juntos por lo que se cree que este fue el último reducto en que permanecieron las acllas o vírgenes dedicadas al culto del sol. Toda esta interesante historia se respira en el lugar...
Cuando llegamos y pasamos los controles respectivos, Ceferino nos delega (por suerte!!!!) con el guía Willy, que como vemos por su nombre y también la vestimenta bien posmo, está en las antípodas de nuestro –ahora – añorado Juan Carlos. Tampoco tiene la tranquilidad de aquél, sino que se comporta como animador de fiestas , todo el tiempo está haciendo chistes tontos y piruetas.
Lo mismo a esa hora tiene que gritar constantemente porque la cantidad de turistas es descomunal y los guías , en todos los idiomas vociferan mas o menos el mismo speach. Lo escuchamos porque el lugar es enorme y hay que ubicarse un poco para no perderse entre tanta piedra y edificación. Está emplazado sobre la cresta de una montaña a la que los incas accedían por el costado , el hoy llamado Camino del Inca.
Machu Picchu (como casi todos los nombres quechuas de pueblos o lugares diversos en la región) es una palabra compuesta que proviene de machu = viejo, y picchu = cumbre o montaña (en quechua es masculino); por lo tanto Machu Picchu se traduce como "cumbre o montaña vieja". La montaña que se observa enfrente y aparece en las vistas clásicas del lugar es la denominada Wayna Picchu o "montaña joven".Tiene terrazas arriba donde se cree que había cultivos y se celebraban algunos rituales.
Desafortunadamente los nombres de origen se han perdido, Machu Picchu, Wayna Picchu y otros nombres propios usados hoy son contemporáneos o sea proceden de época posterior al arribo de Hiram Bingham a la región. La montaña de Wayna Picchu se puede escalar, con coraje!!!!!!!!!!!!!!!
Nuestro guía nos cuenta la historia del descubrimiento de Birgham con su peculiar estilo , nada preciso , es un relato muy interesante, aunque triste por sus consecuencias para nuestra cultura americana.
Por todas partes encontraremos piedras de forma fantástica y las huellas de los incas en toda la arquitectura: las entradas y ventanas trapezoidales, las puertas con dinteles de una sola pieza, las vertientes de agua que atraviesan toda la ciudadela Si el agua llegara al santuario se podrían ver fuentes en muchos espacios destinados al culto a este líquido vital para la vida.
Todo es intensamente verde aún La construcción en piedra tiene, para nosotros algo muy fascinante y las portentosas ruinas de la ciudad perdida donde sólo vivían unos cuantos nobles escogidos, guardan un halo de misterio e intensidad . Mi compañero le tiene más paciencia al guía, lo escucha y luego me cuenta las cosas pausadamente. De todo lo que nos mostró en esa recorrida una de las cosas más atrapantes fue este conjunto que se conoce como templo del cóndor donde hay en el piso una imagen tallada de la cabeza , que está integrada con el espacio de piedra que lo rodea de modo que se ven como las alas desplegadas de este animal sagrado.
Tiene forma de embudo que tiene y dificulta el acceso. De paso, se puede apreciar el único árbol que hay en el lugar en unas terrazas que no se pueden transitar para preservar la vegetación A mí me fascina algo que tiene que ver con lo escultórico del lugar y es que en vez de construir todo y uniformar el aspecto de la ciudad, en muchos lugares se ha dejado la piedra como se encontraba y en algunos casos como éste se la utilizado para realizar un templo. Aún así el lugar es difícil de acceder y de apreciar. Cuando la manada de turistas se siente satisfecha con las explicaciones del guía y las fotos de rigor, empiezan a volver a Aguas Calientes e incluso al Cusco.
Entonces decidimos buscar tranquilos el lugar donde contemplaremos el atardecer. Admiramos la belleza de este lugar excepcional y cuando se posa el silencio y la quietud se torna más increíble. Me parece un sueño y me emociona aún mientras escribo... Me habían asegurado la enorme potencia espiritual que se respira acá pero nada se compara con subir allí y encontrarse tan cerca de algo único y embriagador para los sentidos y para el alma.
En las antiguas terrazas de cultivo nos hemos sentado a esperar que el sol se esconda tras la cresta de la montaña. Como se puede ver en las fotos, el lugar está muy tranquilo. Unos pocos turistas japoneses se empeñan en subir a la parte más alta, pero están demasiado lejos como para escuchar algo desde aquí...Caminamos despacio y respiramos el aire puro...Estamos muy abiertos a la energía del lugar. Durante casi una hora permanecemos esperando, descansamos de la caminata y vamos viendo si unas nubes viajeras, acá y allá, en el cielo, perturbarán la magia del atardecer.
Muy esporádicamente, aparece por ahí algún solitario personaje que anda en sintonía con la calma y hondura de este sitio sagrado.
Por fin nos recostamos contra un muro y nos dispusimos a ver la puesta de sol. Mi compañero dijo unas palabras muy hermosas que aunque no recuerdo textualmente eran buenos deseos para los dos... y para lo que los dos amamos. Y el día se cerró sobre nuestras cabezas mientras nos sentíamos muy cerca del cielo... Decidimos regresar para tomar el ultimo bus.
Caminamos unos veinte minutos, había poca gente y fuimos muy cómodos. Al bajar la cuesta nos acompañó un chico vestido de inca que iba saludando mientras pasábamos con el bus .A gran velocidad bajaba las escaleras y después del saludo desaparecía corriendo para aparecer de nuevo.
La costumbre alude a la figura del chasqui que era el mensajero en el imperio de los incas Al final del recorrido subió al vehículo y saludó en quechua. Allí juntó las merecidas propinas... Volvimos, luego de una jornada intensa, al destartalado pueblito de Aguas Calientes.
Decidimos salir a cenar y pedimos recomendación de un lugar lindo en el hotel. Tampoco fue buena idea pues nos recomendaron algo que, como veremos, resultó un fiasco total. Hicimos primero una recorrida por nuestra cuenta y nada nos parecía muy atractivo. Se nota mucho que el pueblo está construido para los turistas que están de paso, todo parece hecho ayer ... Aguas Calientes tiene una sola calle que desemboca en la plaza y todo está lleno de turistas.
La recorrimos antes de entrar al restaurante que nos habían indicado Es pintoresco pero demasiado precario...por lo menos para mí. Lo que es muy lindo es la vegetación que rodea el pueblo y que cubre las inmensas paredes de piedra de 400mt. Y también corre muy cerca el hermoso río .
En esta parte, el cauce es muy accidentado y lleno de enormes piedras. A mí me encanta ese paisaje agreste y me dan ganas de caminar por la orilla pero no vamos a tener mucho tiempo porque decidimos subir de nuevo al otro día a Machu Picchu temprano y aprovechar para recorrer tranquilos el lugar.
Cuando nos instalamos a cenar, el local nos parece también , como todo, hecho la medida de los turistas de paso. Nos fuimos directo hasta las mesas del medio que estaban distribuidas alrededor del lugar donde tocaban unos músicos locales. Inmediatamente el mozo nos indica que esas mesas estaban reservadas. Nos ubica en una mesa al costado bastante oscura y cerca del horno de barro, el restaurante se llama Pueblo Viejo , hay poca gente cuando llegamos pero en media hora está lleno. Desde mi silla puedo ver como los mozos se desviven de atenciones con los turistas de las mejores mesas y a la vez observamos como trata a la sacrificada chica que está a cargo del horno. El clima no es muy distendido.
El espectáculo musical es muy mediocre y aburrido. Me llama la atención que los músicos , vestidos de incas toquen con una batería! .Y el remate llega cuando el mozo trae la cuenta que es exagerada (80 soles) para lo que hemos comido y bebido (solo una copa de vino cada uno y un plato) y mi compañero le puntualiza las diferencias de atención con los otros clientes.
Le remarca al mozo que nuestro dinero es igual que el de los europeos y que la atención ha sido de lo peor. Está muy enojado y nos vamos para que no se arme la trifulca. Esa noche sueña que los romanos conquistan a los griegos que tienen una cultura exquisita...
|
Publicar en
|
¿Qué te pareció este diario? |
|
|