Es nuestra primera mañana en Perú nos levantamos y bajamos a desayunar para esperar a nuestro taxista el Sr. Millones .Es un hermoso día y nos espera Amparo, la mamá de nuestra hospitalaria amiga Estela con un desayuno inolvidable. El café que nos ofrece es café verde de la sierra que ella misma se encarga de tostar y moler y luego lo prepara como esencia que se mezcla con el agua caliente. Nos tomamos dos tazas . Estaba tan rico...Conversamos un montón de cosas con Amparo y nos sacamos unas fotos en el hermoso jardín de la casa con ella. Luego llegó, muy puntual, a los bocinazos el Sr Millones ,nuestro inefable taxista). Es tan bajito que tiene un almohadón entre las espalda y el respaldo del asiento lo que le permite ir bien derechito. El nombre del taxi es elocuente: PETTY-TAXI. Los toques de bocina son permanentes y no le encontramos sentido salvo como una forma de decir “yo también tengo bocina y la toco”.Va a toda velocidad y no le importa porque, según él, se maneja así en Lima. El tránsito si que es muy desordenado y él no hace más que aportar al desorden. Nos habla permanentemente pero no logramos entenderle todo. Canta también mientras maneja , con las canciones románticas pasadas de moda de “Radio Felicidad”. Mi compañero le entiende menos que yo, así que se desentiende más y se limita a preguntar cosas muy concretas que ve en la ruta y no entiende. Yo trato de seguirle el hilo de la conversación pues le entiendo más(me habla de que la esposa se le fue por ejemplo ... después me entero que es viudo.). Luego de haber escuchado Leo Dan, Nicola di Bari, Nino Bravo y Palito (inclusive...) siento que tengo una mellange en la cabeza. Así , tratando de entender lo que habla, lo que canta y como zafa de los “piñones” en la ruta a plena velocidad llegamos al santuario.
Aquí comienza nuestro día entero de Museos en Lima planificado en Buenos Aires varias semanas antes, en lo de mi compañero, con vino tinto sanjuanino de por medio, una hermosa noche de viaje anticipado. El primer Museo es el Pachacamác a 31 Km. de Lima , por la Autopista Sur. Llegamos al lugar , nos bajamos y contratamos una guía en español. Es un santuario edificado en adobe (ladrillo hecho de barro y paja) en un lugar elevado desde donde se puede incluso, ver el mar y los valles que rodean esta zona muy seca y desértica. Era muy importante el emplazamiento de este tipo de templos, pues llegaban peregrinos de otros lugares con sus ofrendas: el lugar es inmenso y uno se lo imagina un escenario ideal para desplegar el poder . Se realizaban ceremonias y sacrificios. Funcionaba también como oráculo donde se reverenciaban las divinidades de la tierra y al Señor de los Temblores, frecuentes en la zona. Hay una reconstrucción del Templo de las Vírgenes del Sol. Sólo miramos de lejos el edificio pero es imponente, los espacios están distribuidos según la jerarquía que ostentaban estas mujeres. En conjunto, las ruinas son más extensas de lo que ha sido excavado y se prolongan del otro lado de la carretera por donde accedimos, aunque allí se ha construido una urbanización , un conjunto de casitas pobres esparcidas en el cerro, sobre las ruinas. Como va a pasar con los distintos templos y construcciones incas en otros lugares, están edificados en los mismos sitios que las culturas anteriores allí asentadas (chinchas, paracas, nascas, etc) habían elegido para emplazar sus templos y centros administrativos.
Cuando recorríamos las ruinas , nos encontramos con un grupo de escolares, niños bastante pequeños y bulliciosos...mi compañero les dijo que éramos argentinos a lo que respondieron inmediatamente “Che, boludo!” Al termino de la recorrida que nos llevó como dos horas nos fuimos raudamente con Millones al Museo del Oro. Tiene una sala de armas impresionanteen el piso principal que pasamos de largo aunque a mí me despiertan curiosidad las armaduras y me puse a mirar algunas (hay muchas). Mi compañero prefiere pasar rapidito, todo le huele a muerte. Bajamos al subsuelo donde están las piezas de Oro. El museo tiene piezas magníficas pero están bastante desordenadas y hay cosas que no comprendemos. Nos quedamos con ganas de poder organizar en nuestra cabeza algunas cosas , cosa que por suerte más adelante en el viaje pudimos hacer. Seguíamos para el Museo Arqueológico .
Eran las 14 hs. y empezamos a ver a la gente comiendo en todos lados así que decidimos cambiar de recorrido y almorzar también. Le pedimos a nuestro taxista que nos llevara a Sr. Limón una cevichería que nos recomendó nuestra amiga Estela en Avenida La Mar. Así que nos dejó ahí y nos sentamos a comer. Comimos causa que son como unas papas armadas con puré de distintos colores y sabores y tienen mariscos con distintas salsas arriba. Eso de entrada. Luego ceviche y nuestro primer pisco Souer con brindis de por medio. Todo estaba riquísimo!!!!!!! No dejamos ni las miguitas...
De ahí nos fuimos caminando al hermoso Museo Larco Herrera que está edificado en una casa del período virreinal. Tiene un patio muy lindo delante con piezas cerámicas y muchas plantas y flores, todo muy delicado. La colección de cerámica del Museo es impresionante .Contratamos una guía que era muy buena, clara para explicar e interesada, ya que conocía bastante. Las salas son muy espaciosas y las piezas están dispuestas e iluminadas de una forma muy cuidadosa. Las piezas proceden de fardos funerarios por lo que están en un estado excelente. Nos mostraron el depósito que es impresionante. Piezas y piezas ordenadas por categorías, por culturas y temáticas representadas y en perfecto estado. Son casi 45mil. Los incas sacaban los fardos de los muertos ilustres para las ceremonias, los retocaban y les agregaban joyas y enseres. Dice mi compañero que él le escucho a la guía que esta práctica era para que los vivos disfrutaran de la vida. Pero según mi “filtro” yo recordaba que el significado de esto era lo contrario que lo sacaban para darle a los vivos miedo de la muerte. Esta diferencia nos pinta muy bien a él y a mí........... Del museo me impresionó el Manto de la Cultura Paracas que está en perfecto estado, y permite ver la evolución que habían alcanzado estas cultura en los textiles . También me llamo la atención un recipiente de cerámica inmenso que se enterraba sin soporte, directamente en la tierra y allí se guardaba la “chicha jora” para las ceremonias. Era una bebida que se hacía a base de la fermentación del maíz tenía efecto alucinógeno. La guía estuvo encantadora, nos explicó todo con lujo de detalles. Fuimos luego a la Sala de huacos eróticos, que es famosa ya que guarda una colección de vasijas con figuras de sexo explícito, primero la recorrimos con la guía y luego le dijimos que nos esperara , que queríamos entrar de nuevo y hacer nuestros propios comentarios, nos sacamos fotos y disfrutamos mucho. El museo nos encantó. A mi compañero le dio la impresión de haber estado antes allí y a mí me dieron ganas de haber seguido antropología y dedicarme siempre a las artes del tejido y la cerámica.
A la salida , cuando anochecía y estaban cerrando el museo fuimos a tomar algo a la confitería que es bellísima, muy elegante . Pedimos una chicha de maíz morado y un jugo de piña. Disfrutamos de la música y del momento porque nos sentíamos muy felices. Caminando nos fuimos a lo de nuestra amiga Estela que vive en Pueblo Libre el barrio de Lima donde está el Museo Estela nos espera con su familia y con una cena con platos de la sierra de donde ella procede. En el ínterin hemos resuelto el viaje a Paracas-Ballestas-Nasca. Nos fuimos a bañar, vestirnos y preparar el equipaje para el otro día, pues solo llevamos un bolso pequeño para los tres días en el sur. La cena estuvo animada y rica así que nos fuimos a dormir dispuestos a madrugar para esperar al taxi que nos llevaba a la terminal de Cruz del Sur .
Hicimos un lindo viaje y llegamos a Paracas, un pequeño pueblito a la orilla del mar . Allí desembarcó nuestro héroe nacional San Martín en Perú , así que hay un monumento alusivo. Y todo en Paracas se llama San Martín, calle ,colegio, plaza. Mi compañero se ha sacado una foto en honor a Don José pero hace unos días, me ha hecho reír inventando que el monumento marca el lugar donde el General iba al baño. En fin, ese día estaba escatológico. En Paracas nos alojamos en el Hotel Mirador. El Hotel está a la entrada del pueblo y tiene una onda rústica que a Enrique le hace acordar a Costa Rica. Luego de cambiarnos nos fuimos al pequeño pueblito a comer algo antes de la excursión.. La comida no estuvo muy rica pero lo mismo disfrutamos. A la siesta nos vino a buscar nuestro guía, Alipio para la vuelta por la Reserva de Paracas duró tres horas. Nuestro guía conocía mucho y aparte, amaba el lugar se le notaba por la forma en que lo describía. Es un lugar misterioso donde se escucha el silencio. Son enormes extensiones de roca consolidada, pura piedra solitaria y despojada . Nos asombraron las pequeñas playas solitarias donde se empoza el viento contra la costa escarpada, llena de formas extrañas ...el paisaje es raro y a mí, que me encantan los espacios abiertos, me produce una sensación de plenitud inigualable. El contraste entre el mar azul, la playa de piedra de un color rojizo oscuro y las barrancas doradas es bellísimo. Nos vamos con nuestro Alipio a mirar una reserva de aves donde se pueden avistar los flamencos rojos y blancos que según la historia inspiraron a San Martín para la creación de la bandera peruana Alipio nos entusiasmó con conocer Tambo Colorado , unas ruinas muy bien conservadas a poca distancia de Paracas.
Así que lo comprometimos a que nos armara la excursión, pues teníamos unas horas libres en Paracas al otro día a la tarde, antes de irnos para Nasca. Cuando volvimos al hotel decidimos cenar allí. Enrique pidió unos chicharrones de pescado y yo un arroz con mariscos que era tan abundante que no pude terminar. Al segundo día nos toca excursión a las Islas Ballestas. El tour es en una lancha que nos lleva hasta las Islas donde solo avistamos a los animales .En la costa, mientras esperamos embarcar nos sacamos unas fotos con los pelícanos que “posan” sin ningún problema por una monedita que recibe “el entrenador”, un señor bastante gordo con la panza afuera que capitanea a dos niños que le proveen de su comida a los bichos. Mi compañero se pone a charlar con uno de los chicos y se toma las fotos de rigor. Me animo a acercarme y me tomo una foto...las aves no me fascinan. Partimos en el barco .El guía es bastante hábil pero el que maneja es una tapia. Pasamos por “el candelabro”, que es un dibujo inmenso sobre la falda de un cerro rocoso y constituye una de las atracciones del lugar. La explicación sobre su origen es confusa y remite tanto a los nascas como a los masones como a la iglesia católica...en fin esta es seguro una de las razones de su atractivo turístico En camino ya a las Islas y en medio del mar, la lancha empezó a fallar y tanto el guía como el conductor empezaron a preocuparse. Estuvimos parados escuchando a nuestros compañeros de viaje quejarse un poco y al guía asegurarnos que todo estaba bajo control porque el ayudante que tenía no soltaba ni un gruñido sólo iba y venía por el pasillo mirando alternativamente el motor descompuesto y el arranque que no le hacía caso...
Por fin , marchamos de vuelta gracias a que el guía solucionó “el enigma” . Las Islas nos encantaron, están llenas de vida y las formaciones rocosas son muy variadas . Hay costas escarpadas y grutas por todos lados y se nota que los animales viven en paz. Las aves son muchísimas pero es lindo verlas en bandadas y no nos molesta el ruido que hacen, vuelan sobre nuestras cabezas y no ligamos ningún “regalito” desde el cielo, por suerte. Nos impresionó el ruido que hacían los lobos marinos adentro de las grutas . Son una especie de lobos pequeños , muy simpáticos.
En las Islas se explotaba antes el “guano” o excremento de las aves pero ahora está actividad está muy regulada porque, evidentemente, el turismo da más . Las instalaciones casi abandonadas se pueden ver también desde la lancha, son gigantescas. Así al suspender la actividad han promovido la proliferación de la fauna autóctona y de la fauna de turistas... Ir a las Ballestas nos gustó mucho y llegamos felices. Nos compramos fruta en un puesto del Chaco y yo le compre tejas pecanas que son unos dulces típicos a una vieja señora que se llamaba Juana.
Como a las 11 hs. nos vamos a Tambo Colorado con un guía que se llama Carlos. Sospechamos que Carlos no es un guía profesional . Lo mismo la excursión nos gusta. Pasamos por un valle para llegar a las ruinas de Tambo Colorado que están en muy buen estado. La palabra tambo designa un centro, tanto de culto religioso, como de administración militar, económica y política .Se trata de un sitio que los incas emplazaron para controlar esta región del desierto. Recorrimos todo el lugar y nos gustó mucho .La construcción es de adobe, tiene distintas dependencias y es muy grande .Todas las aberturas son de forma trapezoidal que es una constante en estas culturas andinas Aun se pueden ver restos de la decoración de las paredes y detalles de ornamento en las cornisas. También es curioso ver que tenían lugares destinados a bañarse. Se puede ver aún la ruta que seguían los incas y hay un pequeño museo de sitio. A mi compañero le gusta imaginarse a los incas caminando por aquí. Nuestro improvisado guía sabe el origen del nombre del lugar. Parece que aquí fallecieron unos emisarios del Inca después de recibir una golpiza infernal . En honor a ellos se hace referencia a la sangre en el nombre. Las paredes ,como en el Santuario de Pachacamác, estaban revocadas con barro mezclado con pigmentos rojos y en los aposentos y lugares destinados a las vírgenes el color de las paredes es blanco. Aún se ven restos de estos colores.
Desde que llegamos a Perú no hemos parado y tenemos poco descanso encima....pero estamos contentos y bien. A la vuelta pasamos por Pisco una ciudad perdida en el tiempo...con sus negocitos pobres (el que me llamó la atención: funeraria “Milagritos”) su iglesia y su plaza donde nos sacamos una foto en el Monumento ecuestre de Don José. Me dio curiosidad ver para donde está señalando porque en Argentina señala a los Andes siempre... pero allá no tiene donde ir...No me acuerdo que conclusión sacamos sobre el dedo de San Martín. Luego paramos en un negocio a comprar pisco haciendo honor al nombre de la ciudad, aunque parece que el mejor pisco es el de Ica. También compramos unas cuantas bolsas de mis dulces preferidos, tejas. A lo largo del viaje las botellas de Pisco quedarán intactas pero las bolsas de tejas sufrirán continuas asaltos angurrientos todo bajo el pretexto de llevar provisiones en mi mochila de Mariela. Son muy dulces y nos acompañan con los mates amargos.
Hacia Nasca..........Subimos al bus cansados y dispuestos a aguantar el viaje. Nuestra azafata nos gusta mucho, tiene un nombre de novela televisiva : María Chacón y habla por el micrófono con una vocecita suave y envolvente. Cuando llegamos a Nasca, después de unas tres horas de viaje, nos ubican en un Hotel muy céntrico. Se llama Los Paredones. Salimos a pasear porque hay fiesta en el pueblo. Es la celebración de no sé que virgen y están todos dispersos por la plaza principal, a una cuadra del hotel. Al principio nos parece interesante la idea de participar, pero damos unas vueltas y nos aburrimos un poco Es un pueblo muy pobre, las calles son oscuras y llenas de puestitos . Todo es bastante deprimente y nos vamos a cenar. Nos fijamos en un lugar en la esquina de la plaza ...no hay mucho para elegir...entramos al local y subimos al tambaleante entrepiso que está lleno de gente. Queríamos una mesa con vista a la plaza... pero la perdemos. En cambio , nos ubican en otra que queda en el acceso al entrepiso así que es bastante incómoda. Acá descubrimos a nuestro mozo, Carlos. Sospechamos que este nuevo Carlos tampoco es mozo y con nosotros puede estar realizando su primera experiencia en el oficio. Primero su comportamiento nos daba risa, pero el hambre y el cansancio nos hará perder la paciencia.
Mientras el precario entrepiso se atestataba más y la fiesta religiosa tomaba un giro inesperado...BINGO! Si , ahora por los altoparlantes se participaba de este juego en la plaza, María Santísima había pasado a mejor vida y era imposible no escuchar occccccccchhhhhhhhhooooooooooooo! Quién tiene el ocho? Etc... Dormir en el hotel con el Bingo en la Plaza rompiéndonos los tímpanos distaba mucho de aquella tranquilidad que deseábamos para descansar y reponernos. Lo hicimos escuchando los tediosos sorteos por el altoparlante.
En fin, nos levantamos cansados...a desayunar Queríamos hacer una comida liviana para soportar mejor la coctelera en la que nos habían anticipado que íbamos a volar. Así que después del frugal desayuno, nos pusimos a esperar para ir al aeropuerto a sobrevolar las líneas. En el aeropuerto hay contacto permanente con las avionetas que están en vuelo y eso me produce cierto alivio, los avioncitos salen a cada rato. Nos toca una nave muy pequeña vamos los dos con el conductor, que nos cuenta que ha estado en Argentina para un curso y que le gustó. Tardamos en salir , pero finalmente levantamos vuelo. No siento nada de miedo, al contrario, estoy feliz. Mi compañero va adelante y yo atrás agarrada de la correa por las piruetas del avión. El piloto nos promete que vamos a ver todo y efectivamente, inclina el ala del avión a la izquierda y a la derecha. Aunque nos agota un poco y nos marea la vista es magnífica. Más que los famosos dibujos me gustaron las líneas geométricas que atraviesan todo el desierto...son infinitas. Cuando bajamos del avión y respiramos unas bocanadas de aire puro , Enrique me mira con cara de: ¿Cumpliste tu sueño? Y sí que me di el gusto, porque en la adolescencia me había intoxicado de von Däniken y las líneas se me aparecían como la huella más evidente del paso de extraterrestres por estos lares, sobretodo por el tamaño.
En Pisac, un mercado de artesanía en el medio de la montaña y muy lejos de Nasca, los dos nos compraremos un recuerdo igual de nuestro vuelo, un platito de madera con dibujos típicos: la salida tuvimos que esperar bastante que nos retiren de allí. Esperamos en un hermoso hotel al frente del aeropuerto y luego nos llevó “el Sr. Toto” a nuestro hotel para recoger nuestras cosas y luego irnos a la terminal de Cruz del Sur. El propio conserje nos acompaña hasta donde tomamos el bus. No tenemos tiempo de almorzar pues tenemos que abordar el micro para Lima. Encontramos nuevamente a nuestra azafata María Chacón y ella nos reconoce!!!
En el bus nos esperan largas horas de viaje hacia Lima. Recorreremos de vuelta parte de los lugares que ya conocimos y llegaremos al anochecer. En fin ...nos espera otra maratón en el infernal tránsito de Lima. |
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