En un año caluroso, la ciudad parece multiplicar la temperatura aún más de lo que indica el mercurio, los días de trabajo se hacen arduos y pareciera que el descanso del fin de semana no fuera a ser suficiente para encarar una nueva semana con la energía suficiente.
Pero no es así, esta vez hay algo preparado para hacer de un domingo de decanso, uno especial.
A cuarenta minutos de la Capital Federal, se encuentra el camping de SED, gremio del que no habìa conseguido más beneficio que disminuir el costo de la cuota del gimnasio. Al parecer, ser socio tiene sus beneficios y yo no los había descubierto hasta el momento.
Durante la semana, cuatro fueron las parejas que nos pusimos de acuerdo en pasar un fin de semana de pileta y sol. Dos fuimos en los transportes que pone a nuestra disposición el gremio, y el resto en automóvil.
El clima había conspirado con nosotros para hacer del úlitmo fin de semana un domingo especial aunque la cola de automóviles retrasara la unión del grupo y arruinara la sincronización preparada.
Malas noticias. La pileta se encontraba llena y estar un tiempo considerable haciendo una fila para hacer una revisación médica y después meterse en una pileta en la cual no se iba a estar cómodo por la cantidad de gente que se encontraba allí.
El cambio de planes generó un antológico partido de paddle, en el cual, quien escribe, se graduó con el título de "peor juagador" de la historia del deporte. Todo esto ante la atenta mirada de las chicas del grupo quienes tomaban sol o bien, disfrutaban de la sombra del árbol que hizo las veces de refugio.
Mientras la gente seguía llegando al lugar, la hora de comer nos tomó por asalto, comimos y descansamos.
Las instalaciones del lugar resultaban agradables, pero la cantidad de personas nos alejaron bastante del lugar, canchas de fùtbol, basquet, tenis, quedaron sin nuestra visita. pero aún así estaban ocupadas a toda hora.
Sobre el final de la tarde, tras un inocente paleteo, unos de los integrantes de nuestro "party" sufrió un accidente terrible; poniendo en juego su integridad física salvó una pelota d tenis de mojarse, resbalando y dañándose un dedo del pie y tiñiendo de negro el índice de su mano derecha.
Antes de perder el último micro con destino a la Capital, decidimos partir, con la alegrìa de haber pasado un fn de semana diferente y la tranquilidad de un domingo disfurtado a pleno...a pleno sol. |
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