Bueno acá les mando la ultima nota de un amigo que como verán viaja mucho y sus relatos son muy divertidos, me pareció bueno poder compartirlos con uds.
Domingo 19 de octubre. Feliz día de la Madre.
Luego de desayunar, decidimos salir a conocer el lado brasilero de las cataratas. Como hacía calor, nos pusimos bermudas y remeras sin mangas, cargamos cámaras y caminamos las dos cuadras que separan nuestro hotel de la parada del bus.
Luego de media hora llegamos al Centro de visitantes. El clima había virado sensiblemente y lo que era una calurosa mañana se había transformado en un fresco mediodía en la selva.
Nos mandaron sacar entradas y pude comprobar como los brasucas esquilman a los turistas ofreciéndoles la travesía náutica que desde Argentina cuesta 30 pesos a 105 reales y además mintiendo descaradamente. Estuve a punto de auxiliar a un par de yanquis pero como no quería salir en las fotos como boxeador después de 15 rounds, desistí de intervenir.
Sacamos nuestras entradas y bordamos el bus doble piso que nos llevaría a ver las vistas panorámicas de las Cascadas. Bajamos en el Hotel Tropical y comenzamos a recorrer el único sendero disponible desde donde ves las cataratas, coatíes metiéndose en los cestos de basura en busca de comida y abundante vegetación. (Desde Brasil, las ves, en Argentina las sentís. LA ELECCIÓN ES TUYA).
Sacamos fotos y nos cagamos de frió porque había comenzado a llover. Llegamos al fin del recorrido y tuvimos que subir 150 escalones ya que el ascensor panorámico estaba en reparaciones. Fuimos a una confitería y tomamos un café contemplando desde lejos, muy lejos las Garganta del Diablo. Eva quería irse ya mismo y yo quería quedarme un rato más contemplando el lugar. Ella se quedo un poquito más y yo me fui un poquito antes.
Tomamos el bus hacia la ciudad y llegamos al hotel. Nos dimos unas duchas bien calientitas y nos abrigamos. El día era gris y cada uno iba a recorrer Foz solito, para tomar un descanso el uno del otro y estar un poquitin solos.
Foz de Iguazú se convierte en una ciudad fantasma después de las seis de la tarde. Cortinados de acero tapan las vidrieras de los locales y muy poca gente circulaba por sus avenidas en ese domingo gris, depresivo, frió y melancólico. Tome algunas fotos, camine para arriba y para abajo, tome un bus para hacer un recorrido circular y nada cambiaba. El mismo sentimiento de soledad continuaba.
Decidí volver al hotel y buscar a Eva a fin de cambiarle la cara a tal triste día. Eva estaba con ataque de angustia: la jornada había sido terrible para ella y para colmo de males yo no había ayudado en nada. En principio ni me percaté de su estado de ánimo por la mañana, en Cataratas digité todo pero todo lo que haríamos (sí hasta dispuse de sus esfínteres y le dije en que momento tenia que cagar.) No le permití comprarse un rollo de fotos porque yo tenia película suficiente en una cámara que no iba a usar y me parecía al pedo que gastara una fortuna en tal elemento. Estaba mas pesado que madre judía, (bah, judía, italiana, española o argentina, las madres pesadas son pesadas en cualquier idioma o religión).
Bueno, charlamos un buen rato, Eva me hizo ver todo lo que les conté anteriormente, nos pedimos disculpas, nos abrazamos y lloramos un rato y en menos que canta un gallo el problema había desaparecido. “A veces por amor sobreprotegemos al otro sin darnos cuenta que lo estamos asfixiando”. Por suerte somos dos adultos que aprovechamos al máximo nuestras sesiones de terapia y con amor todo lo podemos solucionar. Con amor y con verdad. Gracias Betina.
Como en el hotel casi no había pasajeros nos mandaron a comer a un restaurant a una cuadra de allí a cuenta del San Diego. Elegimos lo mas caro, milanesa a la napolitana, con papas, ensalada, arroz y frijoles, mousse de chocolate y torta de limón, cerveza helada y café. Volvimos al hotel y nos fuimos a dormir, mas amigos que nunca., más hermanos, mas humanos.
Lunes 20. últimas horas.
Armamos valijas, desayunamos, Eva se fue a la piscina y yo a enviar el numero tres de la magazine. Volví al hotel, me di unos chapuzones, nos sacamos fotos y dejamos nuestra habitación. Cancelamos la cuenta y dejamos las maletas en el lobby.
Salimos a recorrer el centro y disfrutar de una ciudad distinta a la que habíamos visto ayer. Eva se compro un top y yo no encontré malla que me convenciera.
Volvimos, recogimos nuestro equipaje y nos tomamos un bus hacia el lado Argentino.
Tramite de aduana aprobado, llegada a la Terminal de Puerto Iguazú. Dejamos equipaje en custodia, cambiamos reales por pesos y a almorzar. Asado, chorizos y morcillas, papas fritas, ensaladas y cerveza. Balance del viaje (SUPERPOSITVO; OBVIO) y a las 3 y media estabamos abordando el bus hacia Buenos Aires. El viaje como el de ida pero mejor, las películas eran estrenos en DVD y el auxiliar de a bordo estaba muy bueno. Nos reímos mucho, nos comimos todo, nos tomamos todo, dormimos como lirones y después de 16 horas divisamos a Sebastián que nos esperaba en la Terminal de Buenos Aires. El viaje había llegado a su fin y nuestra amistad estaba más sólida, adulto y fuerte que nunca. “Gracias Eva, por tu paciencia, tu amor, tus palabras y tu presencia. Te quiero con el alma, sos mi hermana del amor. Dios te bendiga”.
A todos los que se divirtieron leyendo estos modestos mail y aportaron sus comentarios muchas gracias. Hasta el próximo viaje. Besos. |
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