En la Nicaragua sandinista de 1982
Como es bien sabido, mi vecino pais, Nicaragua, fue gobernado por la dinastía Somoza de 1934 hasta 1979. En julio de ese año, cayó el régimen somocista y es en esta Nicaragua derruída por los ultimos y mas convulsos años del somocismo y donde por entonces brotaban ya las primeras células de la llamada Contra, adonde fui a hacer mi primer e inolvidable visita al pais vecino del norte.
En 1982, un año muy apacible y tranquilo en mi pais pero que ya perfilaba a ser dificil en la vecina Nicaragua, un médico nicaragüense invitó a un tío mio colega suyo, que lo visitara con toda su familia a su casa en Masaya. Mi tío por su parte le dijo a mi tata que lo acompañara con toda su familia y este sin dudarlo dijo que sí, porque siempre habia tenido curiosidad por conocer Nicaragua y porque se apuntaba a los viajes largos. Es a mi padre, a quien debo la gloriosa aficion a ser viajero, desde niño me acostumbré a las largas distancias y lejos de aburrirme, cada dia me dan mas ganas de seguir viajando.
De San José a Peñas Blancas
Emprendimos el viaje en un viernes de octubre de 1982, salimos de Moravia al norte de San José, de la casa de mi tio, en dos vehiculos. De ahi sin novedad, recorrimos los 310 kilometros que separan San José de Peñas Blancas, puesto fronterizo costarricense-nicaragüense atravesando parte de las provincias Alajuela y Puntarenas y mas de la mitad del recorrido en la soleada Guanacaste. Más al norte de Liberia por fin llegaba a una zona desconocida para mi, que en ese momento ya habia andado casi toda la geografia guanacasteca por ser mi padre originario de tal provincia. Luego de interminables sabanas verdes por la estacion lluviosa, llegamos al puesto fronterizo. Habia llovido el dia anterior y yo como buen niño algo inquieto que era, correteaba con toda libertad por el desolado puesto y hasta caí en un charco donde salpiqué mi pantalón. Mientras se resolvia la situacion migratoria, (en ese entonces no se ocupaba pasaporte para los menores de edad), como hacia bastante calor, mi mamá compró algo para comer, no recuerdo que era si una empanada o unas papas, pero si recuerdo perfectamente que la "Squirt" que nos sirvió la amable señora para combatir el calor, venia en bolsa plástica con pajilla. Algo totalmente distinto a lo que sucedia por entonces en mi pais donde reinaba la botella de vidrio para todo,lo que no sucede hoy con la proliferacion de las botellas plasticas desechables que es la mayoria de la basura que recolectan las municipalidades. Por la escasez en que se sumía Nicaragua por entonces, era dificil encontrar botellas disponibles asi que el genio del ser humano inventó echar los refrescos en bolsas para sandwiches. Una invencion excelente.
El Lago y la oficial
Por fin pasamos la frontera y apareció ante nosotros el inmenso lago Cocibolca, tambien llamado Nicaragua. Como habia llovido recientemente, se mostraba grisáseo bajo un cielo blanco. En San Jorge, Rivas pararon mis padres y tíos a comer y yo me deleité correteando en la oscura arena junto al restaurante. La rectísima carretera en llanura era otro detalle que llamaba mi atención. Fue en algún lugar de estos 80 kilometros entre Peñas Blancas y el cruce a Granada que en un retén militar una oficial del EPS (Ejercito Popular Sandinista) ordenó a mi padre que la llevara a un punto de la carretera donde ella le indicara. Al parecer, habia algunos movimientos sospechosos de la recién instalada Contra por lo que necesitaba moverse en un vehiculo que no llamara la atencion. Y con todo y AK-47 se subió al carro. Proseguimos el viaje hasta un punto en la carretera donde pidió bajarse y así lo hizo internándose en la llanura. Muchos años después mi hermano mayor comentaba jocosamente: "Por lo menos en algo le ayudamos a la Revolución"
Algo por destacar era la mala señalizacion vial, en realidad no existia y preguntandole a la gente de la zona, que amablemente hacia todo lo posible por orientar a estos viajeros ticos perdidos, pudimos ir a la Granada colonial que por entonces lucía bastante descuidada. Granada fue nuestra base de operaciones, tanto asi que ahi mismo fuimos a buscar un hotel, el cual era bastante caliente y donde por primera vez sentí mas calor que en Guanacaste. Al dia siguiente, luego de desayunar un huevo frito sabrosisimo con café nos dirigimos a la casa del amigo de mi tio en la vecina Masaya.
Masaya
Masaya es una ciudad mas pequeña que Granada y que conserva mucho de su pasado histórico en sus calles y donde se respira el sabor a pueblo nicaragüense por todos sus costados. En 1982 aun muchas construcciones de bajareque y adobe dominaban el paisaje de la ciudad. Por fin dimos con la casa del doctor, en el corazón mismo de la ciudad que lucia algo polvorienta pero muy auténtica ese sábado tan soleado. La casa del doctor, de quien se me escapa su nombre, era de esas hechas de adobe, con un exhuberante jardin central y con macetas colgadas al estilo nicaragüense, todas alineadas entre el pasillo y el jardin, dandole un aire de verdor y frescura a la casa. En una de las tantas habitaciones de la vivienda, de un piso, estaba la oficina del médico, donde mis hermanos y mi prima nos dimos gusto sentandonos en el gran sillón que tenía. El garaje de la casa daba directamente a la calle pero el doctor por entonces no tenia ningun carro ahi y lo tenia lleno de bananos criollos. La señora de la casa me invitó a comer todos los criollitos que quisiera y sin mas, me harté de bananitos criollos, que son pequeños y dulces en contraposicion a los de exportacion, grandes y sin mucho sabor. Algo que nos llamó la atencion definitivamente es que a esa hora de la mañana (11:30) la señora oía Radio Reloj de Costa Rica en onda corta para enterarse de las noticias del mundo, mas alla del bloqueo que habia impuesto el gobierno que por entonces libraba una batalla ideologica con las potencias mundiales y que convirtió a dicho país en el último campo de batalla de la Guerra Fria.
Salimos de la casa del doctor rumbo al mercado de los masayas. Cruzamos la vía férrea que atraviesa la ciudad llegando al mercado al aire libre donde había muchos vendedores que ofrecían de todo lo imaginable. Una señora pregonaba las "calzonetas" a dos cordobas. Intrigada mi madre le preguntó que era si lo que vendía eran pantalonetas: "No sé, yo vendo calzonetas!" dijo la señora algo contrariada por la pregunta obvia. Las calzonetas son lo que llamamos en Costa Rica pantalonetas, es decir pantaloncillos cortos para hacer deporte. En ese caso mi madre compró dos, una para mi y otra para mi hermano mayor y nos duraron casi siete años y nunca se rompieron, dejé de usarlas porque crecí demasiado y ya no cabia en la prenda. Por ahi en el mercado tambien hubo oportunidad de comprar zapatos y sali premiado con unas tenis North Star color amarillo con azul que no me duraron tanto como la calzoneta.
Perdidos en alguna parte de la periferia sur de Managua
Aprovechando que Managua está muy cerca emprendimos viaje al norte para visitar dicha capital. Pero por la señalizacion casi inexistente y a pesar de la buena voluntad de quienes nos topamos en el camino, nos fue imposible llegar al centro de la ciudad. Sin embargo, luego de años de darle vuelta al asunto, me di cuenta que si llegamos a la periferia sur de Managua, aunque no a su centro ni pudimos siquiera avistar el lago Xolotlán que la limita al norte. Resulta que en una de las tantas direcciones que nos dieron los pobladores, vimos en el horizonte la inconfundible M amarilla de la cadena de restaurantes McDonald's. Como niños que éramos le pedimos a nuestro padre nos llevara, lo cual hizo. Al llegar vimos que el lugar estaba desierto y cual fue nuestra sorpresa que dicho local no estaba solo cerrado sino abandonado. Me asomé por la ventana llena de polvo que tenia el logo inconfundible de la cadena y vi el salón vacío, posiblemente desde antes que cayera Somoza, por lo que al menos tenia unos tres años de abandono. Un sentimiento de sorpresa, desilusion e impotencia me invadió. Eso era algo que nunca habia visto en mi pais y fue lo mas impactante del viaje. Era el choque entre dos realidades, la de mi tranquila Costa Rica contra la entonces inestable Nicaragua. No por eso le perdí el gusto a Nicaragua, de hecho la visité dos veces mas, de lo cual reseñaré en otros diarios y alisto para el 2007 mi cuarta travesia, donde espero por fin llegar a Managua, la colonial León y a Jinotega.
Ya de vuelta para el sur
Pasada la perdida en la periferia managua, volvimos al hotel en Granada alistando el viaje de vuelta. Otra noche muy caliente en el gran hotel lleno de pasadizos y mucho antes de salir el sol, madrugamos para ir tempranito a la frontera. De camino a Peñas Blancas, North Star era la única marca presente en las pocas vallas publicitarias de la Carretera Interamericana que entre el cruce de Granada y Peñas Blancas es bastante solitaria, con excepcion de la histórica Rivas, cabecera del departamento del mismo nombre. Apenas empezando el trabajo en el puesto fronterizo ya haciamos fila. Hubo un pequeño incidente y duramos mas de la cuenta porque mi hermano menor entonces era de brazos y el guarda no queria dejar que salieramos con mi hermano poniendo toda clase de excusas. Al final el asunto se resolvió sin ningun problema. A las 10 de la mañana estabamos en Liberia, Guanacaste otra vez y ahi mi tio se desvió hacia Nicoya, a la casa de mis abuelos mientras mi familia y yo nos pusimos en ruta a San José, para lo que aun nos restaban mas de cuatro horas de camino.
Este sin duda, fue para mí y mi familia un viaje impresionante, de los mas recordados y sin duda que me ayudó a ver con otros ojos a los nicaragüenses, con ojos de niño, sin prejuicios. Su hospitalidad, folklor y alegria no tienen limites y si bien no pasaban un buen momento entonces, eso no les impidió hacer placentera nuestra breve estadía en su increible país.
De este viaje no tenemos fotografias mas que las imagenes que guardó la mente en ese momento. No hubo registro fotografico pero las imagenes del recuerdo son imborrables.
Pasaron diecisiete años hasta que volviera a ir a Nicaragua, en 1999 y luego en 2002 donde toparia otra realidad, pero eso es otra historia. Luego les cuento. |
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