Martes 23 de septiembre. Ultimas 30 horas en Tucumán.
Levántome tipo mediodía, desayuno en el patio del hotel y salgo a recorrer algunos puntos de interés por el Centro de la ciudad que me habían quedado pendientes: Plaza Urquiza, Colegio Nacional, Teatro San Martín (el más grande e importante del Norte Argentino), Palacio Legislativo (ex hotel Savoy, inaugurado en 1912 y todo pintadito de rosa Dior, una monada) y el Casino de Tucumán.
Aprovecho para hacer algunas fotos y me camino 9 cuadras hasta el parque 9 de Julio. El calor era insoportable, yo de jeans, medias y zapatillas, el parque en realidad se asemejaba a un desierto semi árido (debido a la escasés de lluvias) con pequeños oasis tales como el rosedal (perfecta circunferencia con doble columnata y pérgola interior por donde cientos de tucumanos corren, trotan o caminan, según su grado de agilidad), la Casa del Obispo Colombres, donde funciona el Museo de la Industria azucarera, el famosísimo reloj floral al que vaya uno a saber porque le faltaban las flores y el lago San Miguel (estanque de aguas putrefactas y gente loca dando vueltas en bote bajo el sol abrasador. Harto, cansado, acalorado y con los pies hinchados me tomé un taxi y volví al hotel a darme una ducha y hacer un reparador sueñito, para esta vez sí estar en perfectas condiciones de apreciar como corresponde el show de luz y sonido tan ansiado por mí y tantas veces postergado.
La alarma de mi despertador me indica que son las 6 de la tarde, nueva ducha refrescante, ropita fresca y otra vez a la calle. Recorro casas de productos regionales (¿por qué será que todos son iguales, llenos de mamarrachos caches y que lo que realmente te gusta sale un huevo y la mitad del otro?) y voy hasta la Iglesia de la Merced, Patrona de Tucumán, y del Ejercito de Belgrano, custodia de su bastón de mando utilizado por el prócer en la Batalla del 24 de Septiembre de 1812 ( o sea mañana)
Antes de ingresar a la Basílica el espectáculo era dantesco: ex combatientes de Malvinas y desocupados protestaban frente a los Tribunales Tucumanos cuyo edificio linda con la Iglesia; Peregrinos de vaya uno a saber que pueblito humilde del interior, pretendiendo entrar al templo y depositar una imagen de la virgen junto al manto Sagrado; Damas de la alta sociedad Tucumana que pasan mucho tiempo atragantándose con hostias y eructando desprecio hacia sus semejantes, ofuscadas, casi al borde del espanto porque "estos negritos no deben ingresar ahora con tanta bandera y tanto bombo mientras el señor Obispo está dando la misa, y tampoco los queremos aquí en la puerta entorpeciendo el paso de los feligreses como uno, viste?
"Ay Señor, cuantas injusticias se cometen en tu santo nombre ( a propósito, ¿leyeron algo sobre las nuevas recomendaciones del Papa y su séquito de ultra ortodoxos de prohibir las guitarras, las palmas y las monaguillas en las misas?. Si seguimos así se van a quedar más solos que Adán en el día de la madre.)
Por suerte los peregrinos, con su humilde imagen a cuestas, ingresaron por el corredor central y al grito de Viva la Virgen de la Merced, lograron su cometido.
Afuera el Kaos era mayor, los manifestantes, tiraban bombas de estruendo y bengalas, la Policía se abarrotaba tras los escudos protectores, me subo a un escenario situado frente a la Iglesia para registrar los hechos pero unos dulces changuitos Tucumanos me piden los fotografié junto a la Iglesia y así fue que cambié humo y bombas por dos chiquilines que posaron ante mi firmes como rulo de estatua y con sonrisas con ventanitas.
Eran las 8, hora ideal para comprar la entrada y por fin ver el SHOW.
¿Saben qué? La función del día de la fecha estaba suspendida por los festejos de la Virgen .Showcito, otra vez será.
La ciudad festejaba la víspera del asueto provincial como si fuera sábado, lugareños, peregrinos, a pie y a caballo, turistas asombrados, parejitas prodigándose mimos en algún lugar oscuro de la plaza, manifestantes y changuitos lustrabotas hacían que todo cobrara una magia especial.
Como en el Restaurant Chino y aprovecho para hacer una foto de lo que fue el magnifico teatro convertido por obra y gracia de la poca idea de preservación cultural en comedero oriental.
Luego cafecito en la Plaza, la tradicional pasado por Internet par enviarles el Journal III y de vuelta a "la Merced" a ver como seguía la cosa.
Folcloristas ocupaban el escenario que me había servido de plataforma para la foto a los changuitos sin dientes, los peregrinos se habían concentrado por miles y cientos de jinetes del interior aguardaban su turno para venerar a la Santa Patrona.
Junto a un gran cartel de PROHIBIDO ESTACIONAR, tres briosos corceles hacían caso omiso a la recomendación, me pareció una buena foto y me dispuse a hacerla, justo cuando para mi sorpresa uno de los jinetes se acomodo junto a su caballo y posó orgulloso y hasta me agradeció el haber capturado en mi cámara (bah, la que me prestó Jorge Miño) su imagen y la de su fiel equino.
Regreso al hotel, veo C.Q.C en el lobby, acomodo la maleta y me voy a dormir.
Miércoles 24.
Son las 16:30. Deje mi habitación al mediodía, almorcé en un barcito hiperlindo del centro, boludié por el centro, estoy terminando de escribirles y me voy a ver un desfile cívico milita en Parque Belgrano. A las 19:30 salgo para Baires, lo que resta se los cuento cara a cara. LOS QUIERO MUCHO. GRACIAS POR LEERME Y BRINDARME SUS MARAVILLOSAS OPINIONES: NOS VEMOS. |
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