Lunes 22 de septiembre
Me despierto 9 y 20 y en menos que canta un gallo estoy listo y decidido a partir hacia las Termas, ya que el calor de Tucumán prometía un día agobiante.
10. AM. Tomo el Urquiza rumbo a Termas.
11.15 AM. Arribo a destino y enfilo derechito hacia el centro de salud termal a sólo media cuadra de la parada.
Si en Tucumán el calor era de aproximadamente 34 grados, en este paraje Santiagueño la cuestión andaría por los 39 y piso, pero piscina municipal mediante la cosa sería un poco más llevadera.
11:30 AM. Con bañador colorado, toalla multicolor al hombro y mochila a cuestas ingreso a la Piscina. Encuéntrome con Rosalía (la dobermanera varelense) y sus amigas Beba y la gorda (no me acuerdo el nombre); Rosalía y la gorda deberían haber partido a la mañana, pero un desperfecto en el micro les dio la oportunidad de aprovechar la piscina hasta las 2 de la tarde.
Me invitan a acomodarme junto a ellas, así que tomo posesión de una reposera y comenzamos la mateada.
El calor derretía el alma, los mates te quemaban las tripas, ni una pizca de viento, ni una leve brisita para refrescarse un poco. Decido zambullirme en la pileta y hete aquí que habíanle cambiado el agua ayer, por lo que la temperatura del líquido elemento oscilaba los 42 grados centígrados. Rara sensación, ésta de sentirse fideo en el caldo y juro que a esta sopa no le faltaba variedad: municiones regordetas, viejos spaghetis flacuchones, algún que otro caracolito chiquito y regordete y hasta cabello de ángel (Bah, en realidad un jubilete con quincho rubio que se metía en el agua y nadaba estilo perrito, no sea cosa que el agua le moje la capelu, o lo que sería peor, el calor le derrita las tiritas de canecalón y que para colmo de males se llamaba Ángel y era un personaje del lugar al que me fue imposible retratar para la posteridad.)
Me hice un largo en la sopera y volví junto a las chicas (en ese entorno 60, y 62 años las hacían casi adolescentes) y cambiamos mates del infierno por gélida agua mineral.
Charla, chismes y cuentos verdes bajo una sombrilla amenizaban nuestro medio día termeño.
2:00 PM Rosalía y la gorda se despiden ya que debían abordar el micro que las llevaría de regreso a sus hogares.
Almorzamos con Beba: viuda, 63 años, en pareja desde hace uno pero sin que sus hijos lo sepan, económicamente independiente, con trabajo en el Tigre, tanguera de alma, aprendiz de canto e integrante del grupo "tiempo de Vivir" o "las abuelas de Bandana"
Uno de los motivos que me habían traído a Termas, además del calor, era la posibilidad de conocer el Dique Frontal ya que mientras viví en la ciudad no lo había hecho. Para tal fin no hay otra manera de conocerlo que tomar una excursión de dos horas de duración que te lleva por la ciudad y luego al Dique permitiéndote 30 minutos libres para que puedas ¿disfrutar? de la feria artesanal de los alrededores del Embalse. Toda la travesía se realiza en una especie de trencito loco, con panteras rosas, Tortugas Ninjas y Jubiletes en plan Viaje de egresados.
Entre el calor y los comentarios, para nada favorables del lugar que me hacia Beba (en el dique y la feria te esperan millones de moscas que revolotean entre puestos de choripan y parrilladas donde se cocinan hasta el hartazgo trozos de chivitos y lechones) decidí dejar el dique para otra oportunidad y continuar con mi jornada piscinera.
5:30 Luego de un par de largos más en la sopera, decido tomar unos masajes con Luis (el morochazo de los dedos grandes que te deja como nuevo) Juro que esta vez le hice la mano boba, pero nada, el profesional se limitaba a trabajar sobre su materia prima (es decir mi gracioso cuerpecito) con total profesionalismo y eficiencia.
20 minutitos de relax y una ducha para alistarme y poder tomar el bus de las 7 y 20 rumbo a Tucumán y por fin ver el show de luz y sonido.
Saludo a Beba y me dirijo hasta la parada, grande fue mi decepción, al comprobar que no quedaban asientos más que en el micro de las 20.
Voy hacia la Terminal, con la esperanza de que algún chango desista de viajar y así llegar a destino con tiempo suficiente. Tarea imposible fue convencer al chofer del micro que me permitiera viajar sentado en el suelo del bus. Eso sí, a un cana con pinta del malevo Ferreyra, le permitió el acceso sin chistar y sin pasaje.
Luego de acordarme de las señoras madres del chofer, del policía y de quien se me pusiera a tiro, decidí averiguar en Termas los precios y horarios de pasajes para Baires desde Tucumán en Coche cama (no pensaba viajar con un cuarto de ojete de gorda sobre mi asiento).
8:00 PM El Urquiza llego en tiempo y forma y por suerte no tenia compañero de asiento, parece ser que el calor del día, los masajes descontracturantes, los sandwiches, las galletitas, los mates y la ensalada de frutas más un jugo de pomelo exprimido y la bronca por no haber viajado antes hicieron efecto bomba en mi estómago, convirtiendo a tan importante órgano en una potente arma química de destrucción masiva. El resto lo imaginarán, me puse los walkman y bombardee a diestra y siniestra, total, como dice el refrán, "mas vale perder un amigo, a reventar una tripa" y como amigos en el viaje no tenia, cerré los ojos, subí el volumen y pedorreé de lo lindo.
9:10 PM. Arribo a Tucumán, presuroso me dirijo a la oficina de Info Turística para comprar el ticket y así ver por fin el show de luz y sonido y para mi gran sorpresa mi registro de horario estaba equivocado totalmente. EL show comenzaba siempre a las 20:30.
Con el programa cancelado, fui en busca de un pasaje hacia Buenos Aires para el día de mañana, pero OH la la París! NO QUEDABA UN PUTO ASIENTO EN COCHE CAMA HASTA EL MIÉRCOLES.
Bueno, un día es un día y todavía me quedaba la posibilidad de ver el show de luz y sonido mañana, así que compre el pasaje para salir el Miércoles a las 19:30.
Regreso a mi hotel, me cambio y salgo a por comida, luego un cafecito en el barcito de la esquina de la plaza y de ahí a la camita. |
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