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The Tucuman Journal Volumen 4

Escribe: eaeapepe
PRIMAVERA EN TUCUMANMe despierto 13:30, aún sorprendido por la increíble noche vivida. Con apuro, salgo urgente a telefonear a las Agencias de Turismo locales, ya que todas las excursiones...

 
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The Tucuman Journal Volumen 4

San Miguel de Tucumán, Argentina — lunes, 20 de octubre de 2003

PRIMAVERA EN TUCUMAN

Me despierto 13:30, aún sorprendido por la increíble noche vivida. Con apuro, salgo urgente a telefonear a las Agencias de Turismo locales, ya que todas las excursiones salían a las 14 y no era cuestión de quedarse en la ciudad con tanto estudiante con fiebre de primavera festejando su día.

Al no obtener respuesta telefónica, me dirijo a la agencia más cercana a mi hotel y tengo la suerte de encontrar al dueño quien me cuenta que justo le queda un lugar para visitar Villa Nougués y el cerro San Javier (Punto Panorámico desde donde se observa la ciudad). Pago mi boleto y me subo al auto. Miguel Ángel, el chofer y dos simpatiquísimas señoras marplatenses: Nancy y Pimpi eran mis compañeros de ruta.
Recorrimos Yerba Buena, con sus maravillosas residencias, sus pubs y bares a lo largo de la Avenida Mate de Luna y comenzamos la ascensión al cerro en dirección a la Villa.
Lapachos rosados, blancos y amarillos, orquídeas silvestres y miles de especies vegetales acompañan nuestra ascensión que se veía matizada por los comentarios oportunos de nuestro chofer guía. Así fue como nos enteramos que Tucumán es, además de productor de azúcar, el principal productor de limones del mundo. Pimpi y Nancy aportaban datos interesantísimos y yo no me pensaba quedar callado, por lo que el viaje resultó de lo más instructivo.

Llegados a Villa Nougués(paraíso enclavado en lo alto de la montaña) pudimos apreciar magníficas residencias cubiertas de piedras de la zona, una capilla de principios de siglo, las canchas de tenis y la que era la residencia de Don Nougués, donde actualmente se celebran casamientos y fiestas de la más alta sociedad Tucumana.

Don Matías, un viejito que había sido el hijo de los jardineros de los Nougués nos lleva a recorrer la zona a pie, para poder visitar las otras residencias de los hermanos y parientes y ameniza la caminata con interesantes comentarios, consideraciones generales sobre la política local y chistes como el de que a Palito Ortega le dicen Hormiga Atómica, porque en dos años hizo mierda al Jardín de la República, amen de imitar al general Bussi, personaje siniestro si los hay, actualmente electo intendente de la ciudad. (Dios, la Patria y algún Juez de la Nación o de Organismos de derechos humanos, no lo permita, POR FAVOR).

En un punto de la caminata, Don Matías nos señala tres casas en lo alto de la montaña, muy nuevitas, muy bonitas que OH! Casualidad pertenecen al actual gobernador, al Ministro de no se que mierda y a un Senador quienes seguramente no tiene idea de los índices de desnutrición por los que atraviesa la provincia y de los cuales son responsables. (A mierda, me pintó el opinador politólogo)
Aprovechamos para hacer unas fotos y nos montamos nuevamente en el carro para seguir la excursión.

Durante el trayecto vimos la cancha de golf (también de Los Nougués) con sus correspondientes 18 hoyos entre lomadas y planicies. En esas estábamos, cuando Pimpi preguntole a Miguel cual era el nombre de unos árboles que se encontraban a la vera del camino. -"VAYUNO"- fue la respuesta de Miguel, para luego de unos minutos en los que cada uno registraba la nueva información agregó:-"VAYUNO A SABER DE QUE ÁRBOL SE TRATA".

A medida que nos íbamos acercando al Cristo redentor, (réplica del de Río de Janeiro, salvo que éste está con la mano levantada, bendiciendo a la ciudad), comprobamos que los estudiantes estaban por todos lados dando la sensación de ser una alfombra humana que tapizaba las laderas aledañas al sagrado monumento.
Bajamos un par de minutos, esquivando hordas de adolescentes con guitarra en mano y tomamos unas fotos (la ciudad imposible verla a causa de un terrible smog ya que hace meses que no llueve), saboreamos una exquisita empanada de dulce de cayote y emprendimos el regreso rumbo a la ciudad.
Ahí, charlando animadamente, descubro que como no podía ser de otra manera, Pimpi y Nancy eran docentes, rectoras jubiladas de Colegios marplatenses, por lo que el regreso a la ciudad se convirtió en una reunión de perfeccionamiento docente sobre ruedas con catarsis educativa incluida.
Llegamos al hotel y me dispongo a dormir un rato ya que tanto trajín y tanta escuela juntos me habían dejado agotado.

Me despierto a las nueve de la noche, tarde para ver el espectáculo de luz y sonido en la Casa Histórica así que decido irme a la plaza donde para mi sorpresa se estaba llevando a cabo un espectáculo de tango avalado por la Secretaría de Cultura de la Nación. Con la Casa de Gobierno rodeada de lamparitas azules y blancas, cual palacio de Disneylandia, a modo de telón de fondo, sobre un escenario montado sobre sus escalinatas, se sucedían grupos locales, bailarines y cantantes. Aproveché para sacar unas fotos, pero como el Tango no es mi fuerte y el estómago me pedía alimento a gritos me fui a por una comidita.
Una vez comido, pasé por Internet a escribir la edición de ayer 22 de septiembre en donde relato lo sucedido el 20 (Muchachos esto no es moco de pavo y ustedes se merecen lo mejor)y de ahí a conocer los otros dos boliches del lugar. El primero llamado Queer quedaba como a 30 cuadras del centro, por lo que tomo un taxi hasta el lugar pero se encontraba cerrado, continúo con el taxi hasta el que me faltaba (Margarito, su nombre y ubicado a unas 8 cuadras del anterior). Desciendo del auto de alquiler y en la puerta un policía (si un cana oficiando de portero) me comenta que la entrada son tres pesitos, le solicito asomarme y compruebo con horror y desesperación que este Margarito comparado con Divas el Divino era de terror. Como no pensaba pasarme otra noche de espanto, agradezco gentilmente al servidor de la ley, me excuso diciendo que no era lo que estaba buscando y salgo del lugar sin imaginar que una vez afuera descubro que no había taxis y que la zona estaba rodeada de grupetes de muchachos vaya uno a saber con que intenciones. Le pregunto al Policeman donde podía coger un taxi antes de ser cogido y me indica que a tres cuadras tenía una avenida.

Tres cuadras y el pibe con chancletas de cuero, calles oscuras y miradas perversas. Comencé a caminar con paso firme y el culo apretado como si me estuviera cagando. En esas veo que alguien a una cuadra de distancia, caminaba apurado en dirección hacia mí y como soldado que huye sirve para otra batalla, ahí nomás me saque los zuequitos- con suela de goma, regalo de Evangelina- y en medias salí corriendo hacia la Avenida cual correcaminos. En la Avenida tome un taxi y volví al centro a tomarme un café en alguna de las cafeterías que rodean a la histórica Plaza de la Independencia. Grande fue mi sorpresa al descubrir que en la mesa contigua a la mía estaba un grupo de unas 8 personas, todas muy tangueras que conversaban animadamente sobre el Tango, los premios Gardel, la política cultural de la Secretaria de Cultura, las internas del teatro San Martín de Buenos Aires y anécdotas de viajes y funciones por el mundo, lo que me hizo presuponer que estaba antes verdaderos exponentes de la música rioplatense. Pues bien entre los presentes se encontraba Don Atilio Stampone y otros tangueros tan famosos como él que ya descubriré en algún diario o revista quien carajo eran.

Volví a mi hotel y me dispuse a dormir.

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publicado el 20/oct/2003, 05.56
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Últimos comentarios

Shamila dice:
Hola Eduardo!
Yo estoy pensando en ir a Tucumán, vos me podrás orientar con respecto a los gastos estimativos que tuviste?

Gracias!

Publicado el 29 de febrero a las 06.12 

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