Nuestro viaje a Ecuador, Diciembre 2006 fue encantador, en solo dos breves semanas acaparamos lo máximo posible y apreciamos por lo menos el sabor de los lugares visitados. La brevedad y las experiencias nos dejaron querer regresar por más.
Es mi primer viaje a América del Sur, Ecuador de donde mi esposo Armando es nativo, el país me cautivo por su diversidad en todo el sentido de la palabra… es pequeño con una diferencia en clima, costumbres, comidas, paisajes…. Increíbles.
Aterrizamos al medio día en Quito, su aeropuerto, Mariscal Sucre, en el medio de la ciudad es rodeado de elevaciones, con un paisaje moderno y verde.
El día es calido, 77° F, (25° C); después de un esplendido almuerzo nos decidimos de visitar el área histórica de Quito, el tráfico es enorme con muchos vendedores callejeros e imprudentes peatones. La diversidad de esta ciudad es aparente de inmediato. La fisiología y vestimenta indígena contrasta con la apariencia moderna de los demás. Los altos edificios rodeados por viejas casas con bellos jardines también se distinguen. Hay plazoletas y parques por todos lados.
Entramos en la zona histórica, donde en estrechas calles de adoquín te encuentras casas de arquitectura española colonial, cuadras tras de cuadras, unas de las mas extensivas áreas preservadas que yo he visto hasta ahora. Ya es de tarde y la temperatura calida del medio día ha refrescado, se encuentra a 45° F. Caminamos apreciando las inmensurables iglesias por afuera, San Francisco, la Compañía de Jesús, San Agustín, etc. Al fin terminamos nuestra caminata en el La Plaza de la Independencia o la Plaza Grande, donde encontramos la Catedral, el Palacio Presidencial, el Palacio Arzobispal y el Palacio Municipal. Nos detuvimos a descansar y disfrutar de un buen Canelazo en el Restaurante MEA CULPA.
Al día siguiente, nos desplazamos al Norte de Quito a visitar los territorios indígenas ancestrales de Cayambe, Otavalo, Cotacachi e Ibarra.
Manejar en la Carretera Panamericana es una hazaña, se puede decir que no existen normas de tráfico y que estas son inventadas según las necesidades de cada conductor; por ejemplo si el carro delante de uno va despacio se le puede pasar por el lado izquierdo, aunque vayas contra el trafico siempre y cuando se le de previo aviso, pitando. No es raro ver vacas, caballos y un montón de gente caminando por la carretera.
Nos detuvimos en Lago San Pablo donde nos llamo la atención unas señoras indígenas que bañaban a sus perros en el agua. Entre saludos y risas nos tomamos fotos juntas a ellas, el paisaje es espectacular! Hay calor, disfrutamos de una cerveza bien fría en el Restaurante de un resorte llamado PuertoLargo compuesto de un complejo de cabañas de vacaciones y otros edificios de diversión frente al lago muy pintorescos.
En el camino hacia Ibarra nos detuvimos a comer fritadas en el restaurante Fritadas Amazonas, muy popular. Miren todo lo que comi en la foto... Que rico!
Visitamos el pequeño y colonial pueblo de San Antonio de Ibarra de donde el abuelo paterno de mi esposo es natal. No pude resistir de comprar unas bellas esculturas de maderas de la famosa pareja Don Quijote y Sancho Panza y otras artesanías talladas también de madera.
Para completar el día, de regreso a Quito un poco cansados pero con deseos de más nos dirigimos a la vecindad conocida como La Mariscal donde procedimos a pasar toda la noche bailando en el Club No Name. Bueno, se pueden imaginar como nos levantamos el dia siguiente.. Uff...
CONTINUARA..... |
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