Visité el estado Yaracuy y quedé gratamente sorprendido con sus encantos, la primera parada la hice en el Parque de la Exótica Flora Tropical, donde recorrí 10 Hectáreas de jardines llenos de flores y plantas con variedad de especies y colores, el paseo se puede realizar a pié, en un carrito eléctrico o en una carreta halada por caballos, una vez culminado el deleite visual que brindan sus flores, disfruté de la tranquilidad que se respira en la Misión de Nuestra Señora del Carmen, ubicada en la entrada del Parque, esta edificación fue reconstruida sobre la original que data de 1720, respetando el ambiente colonial de la época, cuentan con un museo, tienda de artesanía, un patio central, una la capilla de nuestra señora del Carmen para que demos gracias a Dios por tanta dicha y con un restaurante “El Monje”, con vista al jardín y música en vivo con un piano de cola incluido. Todo lo necesario para disfrutar de un día lleno de colores, buena comida, música e historia.
Luego, me di el gusto de recorrer la ciudad capital, San Felipe, con su moderna catedral con un cristo tallado que te roba toda la atención, en frente, la plaza Bolívar y el Palacio de Gobierno que luce impecable, cerca está San Felipe el Fuerte, un parque histórico, descuidado, que esconde ruinas que dejaron el terremoto de 1812 y crecidas del río Yuribí, que por cierto, disfruté de sus aguas en el Parque Leonor Bernabó, según cuentan, los que toman sus aguas se quedarán en la región para toda la vida.
En el pueblo de Sabana de Parra está el taller de María Yolanda Medina con sus tallas llenas de colores, ni hablar de las vasijas de barro de las aldeas artesanales de Camunare y las cestas de Guama. Cuando hagan todos estos recorridos fíjense que a los lados de la autopista están colocadas las piezas del único museo vial religioso del país, con los patronos de cada capital de Municipio, San Juan, San Bautista, Nuestra Señora del Rosario, la Inmaculada, San Jerónimo, San Felipe, Santa Lucía, son algunos de ellos, todos de aproximadamente siete metros de altura ofreciendo esperanza y fe a todos los que transitan por la zona.
No puedo terminar la reseña sin referirme al Campamento “El Jaguar”, con un paisaje que llega hasta donde alcance la vista, la neblina de las noches te invita a dormir temprano y la tranquilidad de las mañanas te amarra a las sábanas, su dueño, el Señor Maurice, planifica una caminata que les resultará toda una aventura hasta llegar a unas cascadas frescas de aguas turquesas a través de un camino virgen rodeado de un bosque tropical de árboles tal altos que no puedes ver sus copas.
Espero que visiten Yaracuy y lo disfruten hasta quedar encantados con todos su atractivos turísticos. |
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