Hola Viajeros!!
Acá les reenvío otro diario de viaje de un amigo que me pareció muy bueno poder compartirlo con todo Uds. , espero opiniones!!!
Subject: The termas of Deep River II. El desafío final.
Viernes, la ciudad amaneció templada y ventosa (ocho meses sin lluvia en la provincia). Salías a la calle y si se te ocurría hacer un trotecito o alguna otra actividad física, gracias a la mezcla de tu propio chivo más el polvo que volaba y volaba no necesitarías de ninguna sesión de fango-terapia.
Visto que el día no era el más propicio para hacer piscina municipal, este cronista urbano emprendió marcha hacia la ciudad de Tucumán, Cuna de Nuestra Independencia, abordando un bus de la empresa Urquiza (la misma del operativo antidrogas) a las 14 horas.
Luego de 70 minutos de marcha y sin ver más que el azul de los cortinados del bus, llegué a la Gran Terminal Shopping del Jardín de la República(nunca mejor puesto el nombre; Basta alzar la vista al cielo para verse confundidos tras el imponente azul, los maravillosos tonos rosados, amarillos, liláceos y naranjas de las copas de los árboles que engalanan la ciudad.
Luego de unas escasas siete cuadras se abre ante mí la imponente Plaza de la Independencia, rodeada de majestuosos y antiguos monumentos como la Catedral, la Casa de Gobierno, la Iglesia de San Francisco en donde se encuentra un fragmento de una bandera usada por Belgrano, la Federación Económica Tucumana con su interior que recuerda a los patios andaluces etc.
El ritmo de la ciudad avanza a medida que pasan los minutos y los lugareños van dejando lentamente su siesta pueblerina para conferirle a la misma una vitalidad propia de las grandes urbes.
Me dirijo a la Casa Histórica donde se declaró Nuestra Independencia y tras abonar $1 ya que me infiltré en un grupo de jubilados, comienzo a transitar los pasillos de nuestra historia, recorriendo cada una de sus salas, totalmente reconstruidas, ya que la única que se mantiene original es la de la jura, Sin embargo y para no escaparle a mi genio preservasionista tuve que llamarle varias veces la atención a los jubiletes que no hacían más que probar la dureza de las maderas de sillas y baúles propinándoles soberbios coscorrones al grito de "esto si que era madera" o bien acariciando ellas cual gatito que afila sus uñas las suaves telas que cubrían tapices y sillones.
Terminada esta tarea de conservación de algo que es de todos, me dirijo al centro comercial donde redescubro que no todo en la vida es mayor a los 70 y recreo mi vista entre coloridas vidrieras y porque no algún que otro ejemplar autóctono lo tengo decidido; si el clima no cambia Tucumán será mi próximo lugar de residencia. Luego de averiguar en varios hoteles emprendo la marcha hacia la terminal, llevando conmigo un sinfín de imágenes y sensaciones y un terrible dolor de patas.
Abordo el bus de 19:45 rumbo a las termas ya que a las 22 tengo prevista ver un show revisteril llamado Rey de Reyes.
En el micro ocupo el asiento 8 teniendo de compañera a una simpática y locuaz gordita que sigue viaje hasta Santiago del Estero y a quien le pido gentilmente me despierte en las Termas si es que Morfeo llega a acogerme en sus brazos.
Luego de 15 minutos de viaje, la hamburguesa, las papas fritas y el jugo de naranjas exprimido que había devorado en la ciudad, mas el ejercicio de tanta caminata comienza a hacer sus efectos sobre mí estomago. Primero retorcijones, luego hinchazón que anuncia que lo que hay en mi panza no es otra cosa que aire molesto y que debe salir.
Para angustia de mis compañeros de viaje, el micro carecía de baño habilitado, así que no me quedaba otra cosa que ir vaciando la garrafa en forma ordenada, silenciosa y con la mejor cara de boludo, mirando a todos lados cada vez que el barandón invadía el micro y tratando de buscar con la mirada al dueño de esos asquerosos pedos.
Tema de conversación aparte fue el que tuve con mi obesa compañera que no sé si porque o bien le pasaba lo mismo que a mí, o porque en realidad no creía que este joven, flacucho y apuesto muchachito fuera el autor de tan desagradables flatos, echábale la culpa a la contaminación de ríos y riachos que generan los ingenios azucareros de la zona.....MA QUE AZUCAREROS, PAPAFRITEROS Y HAMBURGUESEROS ERAN LOS INGENIOS.
Bajar en termas fue volver a vivir, por fin aire fresco y poco tiempo para bañarse y eliminar al intruso que habitaba mi interior. A las corridas llego al teatro, la función empezaba 22 hs. pero los jubiletes son los jubiletes y hay que esperarlos.
El teatro comenzaba a llenarse y yo desde mi asiento central de la 2da fila comienzo a hacer sociales con la señora sentada a mi izquierda quien había concurrido al teatro junto a su marido y no paro ni un minuto de comentarle cuanto chiste se hacia sobre el escenario. Antes mientras la concurrencia entraba, llego a nuestra fila una familia, 5 en total, con ubicaciones un tanto extrañas, cuatro a mi derecha y una a la izquierda del marido de la parlanchina. Algunos abuelitos protestaban por la ubicación asignada, otros charlaban animadamente compitiendo para ver quien era el que más veces había visto este espectáculo que durante 17 años se dio en Camboriú. Mi parlanchina vecina, quien ya contaría con unos 70 y picos de cumpleaños encima me hablaba de los demás espectadores refiriéndose a ellos, como estos viejos hincha pelotas, y -"las viejas, viste querido, son las peores". Por Dios Almodóvar que película te estas perdiendo, viejo.
22:30 Comienza el show: un gran putón patrio con mas pinta de camionero que de vedette abrío el fuego, era Pablo Rey, mezcla extraña de Enrique Pinti, Jorge Corona, Alfredo Barbieri y travesti pobre de la Panamericana.
Realmente el show fue increíble y mi primera impresión fue desvaneciéndose a medida aumentaban mis carcajadas. El actor de marras interactúa con él publico con una gracia y un humor tan zafado que creí por momentos que habría que evacuar la sala a causa de la incontinencia que tanta risa ocasionaría a los mas de 300 presentes.
Valió la pena, afuera esperé y salude al artista ya que durante 3 (si tres horas) dejó todo de sí para hacernos pasar una noche inolvidable y someternos a todos sus felices espectadores a una terapia de risa que no venía incluida en ningún paquete.
Bueno la jornada terminó, mañana iremos a Tucumán; Si amanece lindo será por la tarde ya que un poco de piscina y unos buenos masajes no vendrían nada mal y si no se enterarán en el nuevo THE TUCUMAN JOURNAL, ya que de algo estoy seguro, The termas of the Deep River hoy a puesto en la calle su ultima edición, o no, quien lo sabe. Besos mil, los quiero mucho. Yo.
Que tengas el mejor día de tu vida.
Edu@rdito
Él mas lindo, el más mejorcito
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