
Travesía a los confines del Perú
Vilcabamba | 0 comentarios.
|
Día 1
Todo comienza a las 11 AM del 10 de mayo del 2003 en Quillabamba, cuando el bus de la empresa Manco Inca se dirige por la ruta vieja hasta el cruce de Chaullay, es decir al cabo de 60 minutos aproximadamente.
Dicho trayecto hermoso, pero de gran riesgo debido a la estrechez y cornisa sobre del río Vilcanota.
De aquí hasta el poblado de Yupanca, la carretera muestra signos de la violencia cotidiana en la cual la época de lluvias que hace estragos, quedando demostrado en los huaycos o derrumbes.
Para complicar no debemos olvidar las imponentes caídas o precipicios respecto al río Vilcabamba como ser el paso Rosascancha o “Los Loros”, dada su semejanza al pico del mismo.
También es de destacar los numerosos ríos o chorrillos dejando al descubierto hermosos saltos como capricho de la naturaleza que provocan varias quebradas haciendo lento el andar del bus.
Es fácil apreciar el cultivo de banana, café, achiote, mango, coca, naranja, mandarina, papaya a la vera de la ruta.
A partir del poblado de Yupanca ubicado a 2500 m.s.n.m y hasta Huankakalle se aprecia una vida campestre donde sus habitantes practican una economía de subsistencia.
A poco menos de un kilómetro de Pucyura, y próximo al puente se ubica un pequeño cementerio.
También es de destacar la colectividad italiana de la orden salesiana o Don Bosco por estos lares como ser la Iglesia en Lucma, Vilcabamba inclusive centros educativos y cooperativas administradas por ellos.
Dado lo cansado del viaje, unas 5 horas (atravesando puentes de cemento y por lo tanto seguros) pernocte en el hospedaje SixPac Manco, siendo su coste de 10 soles, el cual es administrado por Vicente Cobos Tejada.
Huankakalle es un epicentro de circuitos ya sea a las Ruinas de Espíritu Pampa vía Vilcabamba, Choquequirao, Machu Picchu, poblado de Santa Teresa, nevado de Salkantay, Andahuaylas, entre otros.
Día 2
Amanecer temprano del 11 de mayo es indicador para la visita:
Ruinas de Ñusta Hispana y Rosaspata. El guía improvisado de nombre Alvaro Salas (11) me condujo durante 3 horas recorriendo una maravillosa obra del Imperio Inca, que como es sabido los españoles pusieron su cuota de caos y barbarie en el que fuera el refugio elegido por Manco para resistir al avasallamiento español, es decir Ñusta Hispana y Rosaspata. Se destaca una piedra tallada o Ñusta, Baño del Inca como también un grupo de terrazas para cultivo. A medida que avanzábamos unas montañas de granito con nieve eterna se divisaban a lo lejos.
Para llegar a Rosaspata debimos atravesar un hermoso bosque de eucaliptos jóvenes y otros no tanto los que alcanzan una altura de 30 metros.
Rosaspata se trata de un conjunto habitacional rectangular con tres puertas principales aseguradas por dentro y otras simples sin refuerzo alguno aparente. Su interior presenta huecos en la pared de forma trapezoidal.
Dado el paso de los años y el mal estado dejado por los españoles, el Instituto Nacional de Cultura (INC) se encuentra restaurando por lo que les llevará cierto tiempo dada su magnitud en desterrar y mejorar el sitio para un mejor aprovechamiento a la cultura del Perú.
En la tarde, exploración de la ruta a Vilcabamba, distante 8 km de Huankakalle y a 2 horas a pie hasta el poblado. Por carretera bien conservada por los “italianos”.
El trayecto destaca las panorámicas dado el desnivel de 1000 metros existente entre Huankakalle y Vilcabamba.
No puedo olvidar una cascada en la estación # 7 del Vía Crucis, conocida como “Velo de novia o Cola de caballo”.
Se recomienda evitar la carretera para tomar por las trochas o herraduras la cual es utilizada por pobladores siendo por lo tanto una buena opción.
Cabe señalar que el agua potable nunca falta gracias a las vertientes y pequeños cursos de chorrillos aunque de estos hay que tener cierto cuidado dado a la crianza de ganado.
Una vez en Vilcabamba, visita al internado a cargo de un italiano llamado Diego con quién junto al Padre Alejandro me jalaron en su carro en 15 minutos de retorno a Huankakalle.
Día 3
Al día siguiente, me dirigí a la Laguna Guallata.
Luego de una breve bienvenida por el Padre Alejandro y Don Bruno, otro italiano, partí en compañía de un pequeño guía llamado Ángel Cáceres Muñoz (12) por el valle de Huamanapi teniendo una inmejorable panorámica de la villa al igual que la cascada del río homónimo.
Debido a las nubes sobre los nevados era poco posible divisarlos. Lo trabajoso estuvo en el último tramo del ascenso a Calderón.
El buen andar no perjudicó el soroche ya que nos encontrábamos a más de 4000 m.s.n.m, siendo el tiempo total de la travesía unas 6 horas.
Pensar que por estos lares vive gente mientras otros aprovechan para pastar a sus animales como también para el cultivo de papas, es decir agricultura de altura.
A pocos metros de la laguna, eran testigo de nuestra presencia una docena de vizcachas observándonos detenidamente. No faltó una perdiz en el sector Calderón.
Las viviendas de adobe poseen techados de paja aunque otros aprovechan actualizarse con el empleo de calamina logrando por lo tanto una mejor cobertura. “Las casas echan humo cuando encienden la cocina a leña”.
Mientras llovía y granizaba, en las altas cumbres se veía vestigios de nieve, visto durante la noche con cielo estrellado.
Algunas mujeres utilizan prendas típicas del altiplano.
“Tanto Vilcabamba como Huankakalle son para mí capitales o polos para la práctica de actividades de alta montaña o trecking”.
A diferencia de Vilcabamba en Huankakalle los pobladores poseen un mejor pasar económico reflejado en la presencia de tiendas de abarrotes. Creo también es que hasta allí llegan los carros y buses provenientes de Quillabamba y Cusco.
Por ejemplo en Vilcabamba no hay alojamiento para el turista por lo cual es necesario el empleo de la actividad de camping en la plaza próximo a la parroquia (campanario).
La fuerza de la naturaleza: río Vilcabamba y sus afluentes (Aluvión de enero 2003).
Claro es el ejemplo en las proximidades del hospedaje SixPac en Huankakalle lo que provocó el derrumbe en sus orillas.
Para destacar es la hospitalidad y respeto reflejado en el saludo de los pobladores o comuneros.
Por la noche, cena con lo niños del internado Don Bosco además de Gaspar Wilca Puma, poblador de Chontabamba, próximo a las Ruinas de Espíritu Pampa quién ofreció su hospitalidad en alojarme en su casa el fin de semana próximo. Para ello debo viajar al valle de San Miguel, en el caserío de Chuanquiri (punta de carretera)
El viajero |
Publicar en
|
¿Qué te pareció este diario? |
|
|