
2ª parte Salvador de Bahia, Praias do Forte, Morro de Sao Pa
Bahia (Brasil) | 0 comentarios.
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2ª parte
Hola de nuevo,
Sentado en el sofá de mi casa, continuo relatando nuestro viaje.
UN DIA EN ITAPARICA. Suena el despertador a las 7.30 am. Todavía golpean en mi cabeza los tambores de la noche anterior en el Pelourinho. O serán los 5 caipiriñas los que de verdad golpean mi cabeza? .No se. En cualquier caso no es lo mismo levantarse a estas horas para trabajar que para ir a la mayor isla de la Bahía de todos los Santos.
Como siempre tenemos el tiempo justo para desayunar y salir pitando para el embarcadero que se encuentra justo enfrente del mercado Modelo, donde se cogen los barcos para Itaparica. Aquí también hay competencia. Nada más llegar para comprar los tickets, desde las ventanillas nos llaman con insistencia para ofrecernos diferentes posibilidades para pasar el dia: combinados para Itaparica y la isla de Frades, combinado para el Morro y Frades, combinado isla de Mare e isla Bom Jesus…. Decidimos por unanimidad coger el barco para Itaparica y pasar la jornada a la bartola, tumbados en la toalla que compartimos, comiendo y disfrutando de una cervecita fresquita a la sombra, en lugar de estar con el stress de correr de isla en isla.
Los barcos salen con bastante frecuencia y el viaje dura 45 minutos -8 euros-. Al poco de partir, ya se puede apreciar la silueta de la ciudad de Salvador, con los rascacielos que dibujan un sky line a lo Benidorm.
Una iglesia solitaria y picuda nos da la bienvenida a la isla y un mozo se nos ofrece para buscarnos el taxi que nos llevará a la playa soñada. Por el camino el taxista nos convence que la mejor playa es Ponta de Areia y confiados le hacemos caso. Y acertamos.
El día en Ponta de Areia fue genial: Playa kilométrica con arena blanca, aguas claras y templadas, niños que juegan en la orilla, un barco que llega con la pesca y desparrama todo el pescado, otro barco que llega con gente para comer, y todo esto en un escenario de cocoteros que llegan hasta el mar.¡ Y sin vendedores ambulantes ¡.
Por lo visto, los fines de semana no suele estar tan tranquila ya que esta playa es una de las favoritas de los habitantes de Salvador a los que les gustan las playas concurridas.
Satisfechos por el buen dia que hemos pasado y tostados por el sol, cogemos el penúltimo barco de vuelta a Salvador.
PRAIAS DO FORTE. Hoy hemos decidido alquilar un coche -50 euros por dia- para hacer un viaje por la costa norte. El camino de salida de Salvador está repleto de iglesias evangelistas, barrios de chavolas y la estructura de una línea de metro de 5 km. que por lo visto llevan 15 años construyendo. Y los que les quedan.
La “autopista” de peaje de la costa norte es bastante curiosa. La velocidad esta limitada a 60 km/hora, está llena de pasos de cebra y se atraviesan varios pueblos. Nos da igual porque no tenemos prisa.
Por el camino visitamos Arembepe, que cuenta con una comunidad hippie que fundó en la década de los 60 Janis Joplin y Mick Jagger.
A 50 km de Salvador está Guarajuba, que es más una lujosa urbanización que un pueblo. Aquí en los restaurantes de la playa vemos que todo el mundo come unos grandes cangrejos que parten con martillos de madera y nos sumamos al festín. Riquísimos y fresquísimos.
Por fin, al atardecer llegamos a Praias do Forte. Quedamos embelesados por el paisaje, paseamos con tranquilidad por la playa del pueblo, nos tomamos unos caipirinhas y de pronto caemos en la cuenta de que todavia no tenemos hotel. Era sábado y todo estaba hasta los topes. Fue imposible encontrar alojamiento para esa noche por más que buscamos. Ya entrada la noche nos tuvimos que volver a dormir a nuestro hotel-base de Salvador a 90 km.. Moraleja: antes de embelesarte, has de buscar hotel para alojarte.
Encajamos bien el contratiempo y por la mañana temprano tuvimos que hacer de nuevo el viaje de Salvador a Praias do Forte.
Lo primero que hacemos nada mas llegar es buscar hotel. Cerca de la playa encontramos Pousada dos Artistas -30 euros la noche-, un hotel pequeño con encanto y confortables habitaciones que dan a un jardín con estanque al más puro estilo Zen.
La calle principal del pueblo está repleta de restaurantes, tiendas y pousadas –desde 10 euros la noche-. Es ancha, ajardinada y muy agradable de recorrer. Las bonitas tiendas se mezclan con las casas de pescadores y por las calles laterales se alternan viviendas humildes y complejos residenciales que recuerdan La Polinesia.
Al final de la calle hay una pequeña iglesia blanca y un faro que parecen sacados de una película de Humphrey Bogart . Junto al faro es interesante visitar el proyecto TAMAR, una especie de fundación para ayudar a reproducir las tortugas en peligro de extinción. Aquí nosotros esperabamos ver a las grandes tortugas haciendo esos agujeros para poner los huevos y por otro lado las tortuguitas saliendo de los huevos corriendo hacia el mar. En vez de esto, lo que se ve son acuarios con Rodaballos, Meros y Merluzas y un estanque en el que nadan cautivas dos tortugas. Las pobres se preguntan que han hecho ellas para merecer esto. Primero las ponemos al borde de la extinción y después hurgamos en su útero con pinzas metálicas para extraer los huevos. Es por su bien.
Recuerdan aquella foto de los catálogos de las agencias de viaje en la que se ve un cocotero que llega hasta un mar azul turquesa en una playa desierta ?. Pues existe y está aquí. Mires a donde mires ves postales por todos lados. La vista se te pierde en este horizonte imposible que yo pensaba que en realidad no existía y que era producto de la imaginación de un artista. Los bosques de cocoteros llegan hasta el agua y puedes andar y llegar a una playa increíble y seguir andando y llegar a otra y después otra…
Cae la noche y todavía alucinados por la belleza de las playas salimos a tomar unas copas. Andando por la calle principal, tenemos la suerte de dar con un bar que se llama “D Repente”, en el que un grupo de lugareños beben, tocan música y bailan. Suenan sonidos de Brasil y algún ritmo cubano. El desenfreno es total. Es evidente que está todo el mundo muy alegre, no se si por vivir en un paraíso como este o por la gran cantidad de alcohol que han ingerido.
Tras disfrutar varios días en Praia do Forte, volvemos a nuestro hotel-base en Salvador de donde partiremos para pasar unos días en Morro de Sao Paulo, pero esto ya os lo cuento mañana en la 3ª y última parte. |
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