Hemos salido temprano, conforme avanzamos hacia el sur, el paisaje se vuelve mas exuberante, enormes bosques de cocoteros alternan con extensiones cultivadas de arroz, grupos de mujeres recogen y limpian la preciada semilla mientras las garzas buscan su desayuno. Nuestro destino se encuentra a 140 Km(3 horas) y es muy especial, Pondicherry.
PONDICHERRY
Es uno de esos anacronismos que podemos encontrar en la India. Desde mediados del S. XVII, este pequeño territorio estuvo controlado por Francia, incluso después de la independencia, no siendo hasta 1954, que éste, entro a formar parte de la India. Actualmente posee un estatuto especial, gobierno autónomo y un sistema fiscal mucho mas benevolente que en el resto del subcontinente, casi podría considerarse un pequeño estado dentro de la India.
Los franceses saben darle a sus ciudades un aire muy especial, y esto convierte a Pondicherry en un lugar ideal para relajarse, pasear, comer e incluso (difícil en la India) trasnochar(solo un poquito).
Nuestro hotel, el Promenade, frente al mar, en el Barrio Francés, es pequeño y moderno, tiene un espléndido bar en la azotea(desgraciadamente cierra a las 23.00). Cuando llegamos, todavía tenemos tiempo para darnos un baño antes de comer, mientras yo clamo al cielo por mi “cretinez”(olvidé algo en la anterior etapa), mi compañera conoce a una pareja francesa que llevan años viviendo allá, resultan fantásticos y nos harán mas agradable(si cabe) la estancia.
Terminada la comida, Viyey(nuestro chofer) viene a buscarnos acompañado de un guía local que nos acompañara durante la tarde, habla perfectamente francés, y eso me facilita el entendimiento. Comenzamos la visita por la Iglesia del SACRE-COEUR, de finales del XIX, neogótica y vulgar, resulta mucho mas interesante el comentario del guía, se confiesa católico, me cuenta que la mayoría de los hindis cristianos profesan el catolicismo, su liturgia(ceremonias, vestimentas, procesiones e imaginería ) resulta mucho mas próxima a su cultura que la fría austeridad de confesiones protestantes. Los fieles se descalzan a la entrada y los coloridos “santos” lucen guirnaldas de flores como si se tratara de un templo hinduista. Cercano a la Iglesia, pasemos por el barrio musulmán, la influencia francesa resulta evidente, las galerías de algunas mansiones, recuerdan vagamente a Nueva Orleáns, pero lo mas sorprendente es la absoluta tranquilidad que se respira en sus calles ¿estamos en la India? La tarde transcurre apacible, vistamos el CENTRO CLUNY, una hermosa villa convertida en asilo de huérfanas, sus bordados se venden luego en todo el mundo(llegan a bordar incluso para grandes de la moda), no es barato, pero sus mantelerías y juegos de sabanas son únicos(por desgracia apenas tienen stock, casi todo el trabajo se hace por encargo y la monja que lo dirige es”mas seca que una bacalao”, al final no compramos nada). Prácticamente enfrente, otro palacete transformado el HOTEL D’ORIENT, colonial, elegante, su arbolado patio invita al descanso, sin dudarlo decidimos hacer una parada(¡joooder que bien se está!).
La caida del sol nos coge en el Barrio Hindú ¡volvemos a estar en la India!, la vida bulle, la visita al mercado resulta obligada(como a todos)al igual que las calles que lo rodean, cerca el TEMPLO DE MANAKULA, bastante concurrido, a mi gusto, ”del montón”.
Vamos a cenar con los franceses que conocimos en el hotel, nos llevan al DUPREIX, otro palacete reconvertido, muy bien decorado, la comida hace honor al lugar, nos preparan un menú degustación exquisitamente presentado, la influencia francesa se hace notar, haciéndola diferente del resto de la India(14 € persona). Alain de origen bretón, es un personaje singular, sus espesos bigotes y su largo pelo le hacen parecer un mosquetero, Marie jo, nació en los Alpes, llegaron hace 10 años y tienen una empresa de depuración de aguas, se les ve felices, no vuelven a Francia “ni en vacaciones”.
Por la mañana, salimos temprano a la calle(sin exagerar, el ritmo de vida que llevan en el sur, es parecido al español, no se madruga y el comercio permanece abierto hasta tarde), nuestro plan, pasear, patear la calle, la mejor manera de conocer una ciudad. El Barrio Francés es tranquilo, coqueto, íntimo, las preciosas villas se esconden tras ajardinados patios, sus sombreadas calles conservan los nombres en frances y diseminados, encontramos algunos escondidos comercios que merecen la pena visitar, antigüedades, muebles, alfombras, algodón etc…, son caros pero exclusivos. Paseando salimos del barrio para adentrarnos en la parte hindú, el sosiego se torna en bullicio, aquí todo es actividad, el corazón de la ciudad, las calles Gandhi y Manakula concentran infinidad de comercios, recorrerlas resulta muy divertido(entre otras muchas cosas encontrareis algunas buenas libreráas).
Nos dirigimos al Hotel Anandha, nuestros amigos franceses nos han hablado de lo agradable que resulta el restaurante de su piscina, allí los encontramos, el sitio, un acierto(aunque nos limitamos a tomar unos sándwiches, 5 €/p). Tras una placida sobremesa Marie nos acerca al Museo del Gobierno, una inconexa colección de objetos coloniales(mobiliario, maquinaria, periódicos, prensas…y yo que sé), yo adoro este tipo de museos frente a la “interactividad” de los actuales. Cerca encontramos AUROSHIKHA(Sri Aurobindo Ashram), un comercio dedicado a inciensos, aromas y esencias, la excelente presentación te hace fácil la búsqueda y las dependientas te informan acerca de las “bondades” de cada producto.
Por la noche, otro pequeño paseo, hasta SATSANGA(Rue Le Bourdonnais, 6 €/p), restaurante mucho mas informal que la noche anterior, radicado en la azotea de una villa, las carta resulta variadísima y mareante, resulta mejor fijarse en los platos recomendados en una pizarra. Pedimos una de las especialidades de Pondicherry, el cangrejo, te lo sirven desmenuzado y horneado, parecido a un “txangurro” resulta exquisito.
Acabamos la noche tomando una copa en el hotel, otro día perfecto.
Continuara….
P.D. Algún viajero se preguntara porque no hablo de Auroville, no tuve tiempo de visitarlo, ir hasta allí, nos suponía perder medio día, y preferimos pasear por la ciudad. |
Publicar en
|
¿Qué te pareció este diario? |
|
|