Lo primero que sorprende al llegar a Beijing (conocida en esta parte del orbe como Pekín) es la mezcla de modernismo con tradición. Por un lado, los chinos de todas las edades manejando sus bicicletas y, al voltear, los autos de lujo más espectaculares. También los grandes rascacielos tienen a sus pies las más impresionantes estructuras antiguas que reflejan la vida pasada de los emperadores. Destaco que la capital china es la ciudad con más monumentos declarados por la Unesco como Patrimonios de la Humanidad.
El pueblo adora a Mao Zedong (o por lo menos es la sensación que se lleva el turista). Su cuerpo embalsamado es admirado a diario por miles de chinos en un megahall en pleno centro de Beijing. A la salida del recinto resulta paradójico ver cómo, en el lugar de descanso del máximo líder comunista, el capitalismo invade las calles: relojes, franelas, sombreros, fotos, medallas, bolsos y demás souvenirs con la cara de Mao son vendidos en una especie de mercado popular. El cambio dólar-yuan resulta extremadamente favorable para el turista, por lo cual (si apartamos el precio del pasaje desde Caracas) Beijing es una ciudad asombrosamente económica.
¿Curiosidades callejeras? Cámaras por todos lados, los chinos escupen mucho (cuestión de cultura, no de malos hábitos), la comida es ¡picante! (al mejor estilo mexicano), limpieza de las avenidas, inmensidad de las obras, el tránsito es infernal (pero los taxis baratísimos), el metro conecta toda la ciudad y la seguridad es absoluta. La ciudad luce impecable para la próxima inauguración de los Juegos Olímpicos el 8 del mes 8 (agosto) de este 2008. El 8 es número de suerte para los chinos. A las 8 en punto de la noche (hora local) comenzará la ceremonia en uno de los estadios más modernos del mundo y de innovador diseño: el Olímpico de Beijing, conocido como Nido de Pájaro. Los chinos llevan adelante los ensayos a pesar de la creciente tensión mundial por las represiones en el Tibet y las acusaciones de violaciones de derechos humanos en varias partes del país por parte del gobierno comunista, lo cual ha generado en varios sectores del planeta un llamado a boicot.
Sitios obligados de visita: la plaza Tiananmen, ante todo. Es la plaza más grande del mundo, y centro del poder rojo. En ella está el Mausoleo de Mao, el Congreso y el museo de Historia China. Esta plaza ha sido siempre escenario de los mayores acontecimientos de la historia del país, desde la creación de la República Popular cuando Mao instauró el comunismo como régimen de gobierno, hasta las protestas estudiantiles de los años ochenta que terminaron cuando el ejército aplastó con tanques a los rebeldes.
Imperdibles también son la Ciudad Prohibida, el Palacio de Verano, el Templo del Cielo, el zoológico y sus pandas gigantes, la calle comercial Wangfujing, la gigantesca estación de trenes (donde parten vagones hacia ciudades tan lejanas como Moscú), los mercados populares, los malls que hasta los estadounidenses envidian y, por supuesto, la Gran Muralla (La parte más famosa y visitada por los turistas queda en Badaling, como a hora y media de Beijing dependiendo del tránsito)
Beijing es inmensa, bella, colonial y moderna a la vez; acogedora y segura. Con sus 16 millones de habitantes es una de las ciudades más interesantes del mundo.
(En mi diario "China comunista: la más capitalista" publicado en www.viajeros.com/diario-2941.html hay otros detalles de este gigante asiático)
Alejandro Fresser Greiner
aa_fresser@yahoo.com
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