Dentro del proceso de Hermanamiento del barrio de Torrero en Zaragoza ( España), con el municipio chiapaneco Francisco Gómez en México, se nos ocurrió la idea de organizar una cena con el fin de recaudar dinero, y aprovechando un viaje que íbamos a realizar a este país, llevarlo personalmente hasta tierras zapatistas. Y así conocer a sus habitantes, intercambiar informaciones y experiencias con ellos, dando un paso más en el Hermanamiento.
Se estaban organizando en Zaragoza unas jornadas sobre Chiapas. Nos pusimos en contacto con el Colectivo de Apoyo Zapatista donde enseguida apoyaron nuestro proyecto, colaborando de lleno en la organización del mismo. Mantuvimos varias reuniones para resolver cuestiones técnicas, asesoramiento y contactos en Chiapas; para alcanzar así con éxito nuestro objetivo.
Nuestro colectivo vecinal ya había mantenido ciertas relaciones con el Municipio Autónomo Francisco Gómez, pero este iba a ser el primer contacto de esta naturaleza.
El veinte de noviembre arribamos en Ocosingo (Chiapas). Habían transcurrido cuatro días desde nuestra partida. Tuvimos un pequeño contratiempo, la carretera de acceso al pueblo estaba cortada a dos kilómetros del mismo por una barricada de rocas, coches y camiones. Se trataba de una protesta de los transportistas del lugar. A consecuencia de este incidente perdimos el contacto que debía habernos llevado de madrugada a Francisco Gómez, de esta manera evitábamos los controles militares. A primeras de la mañana lo intentábamos de nuevo, ahora con éxito. El “vocho” (escarabajo) que nos llevaba tuvo que sortear muchos obstáculos antes de llegar, inmensos baches, barro, charcos y algún control militar, uno de ellos muy exhaustivo. Dos horas más tarde estábamos en Francisco Gómez.
Nos recibió el Presidente del Consejo Autónomo. Después de realizar una visita por las instalaciones, percatándonos de sus deficiencias y de las pésimas condiciones de vida que sufren sus habitantes, más de setenta familias; en un lugar olvidado de la selva Lacandona.
Estuvimos platicando largo rato con el responsable. Nos comentaba los problemas con los que se encuentran a diario, sobretodo los “roces” que tienen continuamente con los militares, el ejército se ha instalado muy cerca de ellos. Nos decía que los animales de las granjas mueren enganchados en las alambradas colocadas por los uniformados. Los techos de sus chozas son destruidos por los aviones al realizar vuelos rasantes sobre la población para así atemorizar y controlar a sus habitantes. En parecidos términos, nos explicaba, como intentan resolver día a día otros problemas: el desabastecimiento y el transporte son los mayores. Sobretodo incidió mucho en el tema de la educación, el Estado Mejicano los ignora por completo y mantiene contra ellos una guerra sucia de baja intensidad. Simplemente sobran y si desaparecen mejor que mejor. Pero está clarísimo que no va a se así. Tienen la moral muy alta y dignidad les sobra. Su resistencia y rebeldía están dando ejemplo al mundo.
Algo huele ha podrido. En los países del mundo subdesarrollado por los que vamos viajando es muy fácil apreciar el gran divorcio que existe entre la población y sus gobiernos títeres y corruptos. En esos ciudadanos abandonados por sus Estados está el futuro, y ellos son la mayor riqueza que existe. Mientras, en el Primer Mundo, otros gobiernos más legítimos pero no por eso menos corruptos, son unos auténticos expertos en manipular las conciencias y las ideas. Disponen de grandes medios para imponer sus criterios e idiotizar a la inmensa mayoría de la población con el fin de conseguir sus fines, que muchas de las veces son particulares.
Ya sólo nos tocaba despedirnos, les entregamos el dinero y nuestra total solidaridad. Ellos son sabedores de que siempre vamos a estar a su lado, apoyándoles y denunciando las injusticias y crímenes que se están cometiendo en esa parte del mundo, y siempre bajo las banderas del neoliberalismo y la globalidad. |
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